Básquet
Jeremías Diotto: crecimiento, confianza y un rol cada vez más firme en San Isidro
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El pivot del “santo” atraviesa su mejor momento en la temporada. Con más minutos en cancha y mayor protagonismo dentro de la rotación, analiza el presente del equipo que lidera la conferencia y destaca la identidad solidaria que distingue al plantel.
San Isidro volvió a instalarse en la conversación grande de la Liga Argentina y dentro de ese proceso colectivo también aparecen crecimientos individuales. Uno de ellos es el de Jeremías Diotto, que poco a poco fue consolidándose como una pieza importante en la estructura del equipo.
“El año pasado me costó adaptarme y desarrollar mi juego. Esta temporada la siento en crecimiento, estoy teniendo más minutos y pudiendo aportar más”, explica el interno, que transita su última etapa como ficha formativa dentro del plantel profesional.
El salto no fue inmediato. Hubo ajustes, trabajo físico y adaptación al ritmo de competencia. Hoy, con 23 años, ya no es el juvenil que suma minutos con el resultado definido, sino un jugador que entra para sostener intensidad, aportar presencia interior y darle variantes al equipo en ambos costados de la cancha.
San Isidro se mantuvo durante gran parte de la fase regular como líder de la conferencia. El desgaste de las giras, los viajes consecutivos y la exigencia del calendario en pleno verano pusieron a prueba la fortaleza del grupo, pero el balance sigue siendo positivo. “Somos un equipo fuerte, todos vamos hacia el mismo lado. Queremos terminar lo más arriba posible y volver a ser protagonistas”, sostiene.
Ser punteros también implica una presión extra. Cada rival intenta dar un golpe ante el líder. “Todos quieren estar en la posición en la que estamos nosotros. De visitante se hace más difícil, a veces encontramos el camino y otras no, pero sabemos que el objetivo es mantenernos firmes”, reconoce.
En casa, la historia cambia. El “Nido” se transformó en una fortaleza y San Isidro es el único invicto como local en la conferencia. Para Diotto, el plus está en la familiaridad. “Es nuestra casa, entrenamos todos los días ahí. Esa continuidad nos da confianza y comodidad para jugar”.
En lo estadístico, el equipo mostró variaciones en los últimos partidos fuera de casa: mayor efectividad pero menor volumen de lanzamientos. El interno entiende que responde a los planteos rivales. “Nos juegan muy físico, presionan mucho a los tiradores y nos obligan a tomar tiros más incómodos. Eso hace que a veces tiremos menos”, analiza.
Desde su llegada al plantel profesional en 2021, su evolución fue constante. Bajo distintas conducciones técnicas, encontró espacio y respaldo para crecer. “Siempre tuve entrenadores que me dieron confianza y compañeros que me empujan para adelante. Eso es fundamental”, destaca.
Si tiene que definir la identidad del equipo, no duda: “Somos solidarios. A veces hasta demasiado, porque nos pasamos mucho la pelota, pero esa es nuestra esencia. Cuando tenemos un bache lo solucionamos juntos”.
En un equipo que apunta alto y que quiere sostener la punta hasta el cierre de la fase regular, el crecimiento de Jere suma una alternativa más en la rotación interior. Trabajo, paciencia y confianza: tres claves que hoy lo encuentran en su mejor versión dentro de San Isidro.
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