Instituciones de la democracia en serio riesgo
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La "captura" de la Justicia es un objetivo central. Porque solamente controlándola se puede consolidar el ejercicio pleno del poder y manejarlo para "adaptar" las instituciones de la democracia. El riesgo del autoritarismo es, siempre, evidente.
El tema parece tener solo impacto en la prensa, en la dirigencia política, en algunos específicos reductos de militancia ideológica y en los exégetas de la Constitución. Es observado de lejos, bien a la distancia, por una ciudadanía que, pasada la euforia del título mundial de fútbol, ha vuelto a tomar nota de la difícil realidad que se atraviesa en todos los órdenes.
Sin embargo, la vigencia de las instituciones democráticas de la Argentina está sufriendo un remezón importante frente a la decisión del gobierno nacional, acompañada por varios gobernadores de provincia, de no acatar el fallo de la Corte Suprema de Justicia que dispone la restitución de fondos coparticipables a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que habían sido quitados en septiembre de 2020 y otorgados a la provincia del mismo nombre.
Aquella medida fue recurrida por el gobierno porteño y derivó en un proceso judicial que terminó con el fallo del máximo tribunal hace pocos días. La primera reacción del gobierno nacional desconociendo esta decisión abre una etapa de más agitación política y de incertidumbre legal. En este complejo marco, además de la disputa por el significado del término federalismo, el rol del Poder Judicial es el el motivo central de una pugna de todavía impredecibles derivaciones para el país.
Las críticas al rechazo de la medida de la Corte Suprema no se hicieron esperar. Así tampoco se demoraron las voces oficialistas en salir a respaldar la decisión. En el medio, una paradoja: los argumentos de uno y otro bando refieren a los supuestos intentos de cooptación del Poder Judicial. Por un lado, se sostiene que son los "poderes concentrados" los que quieren torcer la voluntad popular manipulando los fallos judiciales. El objetivo no sería otro que el de mantener sus privilegios. Por el otro, se afirma que los intentos de reformar a la Justicia son promovidos por facciones hoy gobernantes que pretenden transformarla en una escribanía propia con inconfesables fines autoritarios. Las dos visiones coinciden en algo: alertan sobre el riesgo de perder la democracia. Esto último permite concluir que la idea de democracia tiene interpretaciones muy diferentes.
No es un debate novedoso. Pero se viene incrementando, en este tiempo, en numerosos regímenes democráticos de todo el mundo. Hoy, en muchos países, incluso en los que tienen una democracia mucho más afianzada que la nuestra, la "captura" de la Justicia es un objetivo central. Porque solamente controlándola se puede consolidar el ejercicio pleno del poder y manejar el poder utilizando estrategias para "adaptar" las instituciones de la democracia. El riesgo del autoritarismo es, siempre, evidente.
El polítólogo Aníbal Pérez Liñán afirma que "el consenso que en general comparte la ciencia política es el de democracia de elección popular mayoritaria combinada con frenos y contrapesos, con elementos de respeto por el Estado de derecho". La Justicia es uno de esos frenos o contrapesos. Por ello, la delicada situación surgida luego del fallo de la Corte Suprema y la rebelión del gobierno nacional generaron un conflicto de poderes que puede causar serios daños a las instituciones de la República.
