Infantia en pandemia: sigue la contención de madres y padres adolescentes
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La pandemia no frenó el acompañamiento, ni cortó vínculos, ni la capacitación para ayudar a construir un futuro. La Fundación Infantia se las arregla, como otras Ongs de la ciudad, para seguir cumpliendo su objetivo que es trabajar con la maternidad y paternidad en la adolescencia.
Durante la
cuarentena el lazo se mantuvo estrecho a través de la virtualidad y hoy, con
todos los cuidados de bioseguridad y el cumplimiento de los protocolos para
evitar contagios de covid, siguen los talleres en Infantia a los que asisten unas 16 madres
adolescentes de entre 17 y 21 años.
La cantidad de asistentes no aumentó en este último año, pero estiman que puede aumentar si se continúa con la presencialidad. Además de los talleres de costura, manualidades, bordado, y capacitaciones ya realizaron la primera Feria Americana del año, después del paréntesis del confinamiento, una importante herramienta para las chicas que asisten y para la Fundación ya que les permite solventarse en sus necesidades.
La presidenta de Fundación Infantia, Vanesa Forti comentó en diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO que las chicas "reciben la contención y el acompañamiento como siempre, creemos que se van a acercar más porque ahora hay un poco más de comunicación. Lo importante es lo que ellas son como personas, el respeto que se merecen y todo lo que pueden hacer para salir adelante en la vida, primero son mujeres y luego mamás. Acompañamos la maternidad y la paternidad en la adolescencia, no son muchos los padres que asisten pero hay adolescentes están contenidas por su pareja".
Este año los talleres comenzaron con todas las medidas de bioseguridad como distanciamiento, uso de barbijo y alcohol en gel. Solamente asisten dos chicas por día y se van realizando de lunes a viernes.
Las chicas van rotando y confeccionan barbijos, asisten a charlas sobre el cuidado del bebé, de ellas mismas y la vacunación; también aprenden tejido y bordado. Próximamente esperan incorporar una capacitación en herramientas de computación para que aprendan a confeccionar currículums para ingresar al mercado laboral.
"Siempre les preguntamos qué les gustaría aprender y muchas chicas nos manifestaron que querían aprender a hacer su propio currículum porque las alentamos siempre a conseguir un trabajo. Por eso próximamente se hará un taller de computación para que aprendan las herramientas básicas", afirmó Vanesa.

Las voluntarias del roperito se encargan de seleccionar y clasificar la ropa
Mantener el contacto
La presidenta de Infantia recordó que el año pasado durante la cuarentena, "el acompañamiento fue virtual o a través del teléfono y lo llevó a cabo el equipo interdisciplinario de profesionales formado por una psicóloga, nutricionista, y una asistente social, que diariamente iban aconsejando sobre los cuidados para las madres y sus niños".
"Aunque lamentablemente no podían tener el contacto físico no perdieron la fluidez en lo virtual y pudieron mantener firme el vínculo, preguntándoles cómo estaban o qué necesidades tenían, entonces pudimos enviarles bolsones sanitarios con artículos de higiene", añadió.
Afirmó que durante ese tiempo "se hicieron talleres virtuales porque las chicas extrañaban, y realizaron manualidades con los materiales que las chicas podían tener en su casa como rollos de papel de cocina, cajitas de leche, restos de lana, etc. Hicieron neceseres para guardar cosméticos o bijouteri, borlas, adornos, juguetes para los chicos, con hojas de revistas hicieron porta documentos y carné de vacunación".
El regreso de la feria
La Feria Americana es una valiosa herramienta que volvió después de la cuarentena. Gracias a la solidaridad de la gente que colabora donando ropa, una vez que seleccionan lo necesario para las madres y sus bebés, lo que sobra o no es necesario se vende en la feria, si hay ropa que no sale, a su vez se dona a otras instituciones o se envía a provincias del norte argentino donde hay mucha necesidad.
Las voluntarias del roperito, Elena, Gladys, Peti, Irene, Inés y Elsa, se encargan de organizar y clasificar la ropa, de hacerle arreglos y dejarla lista para la oferta en la feria.
"Todo lo que recibimos se destina a las mamás y su niños pero a veces hay mucha ropa que no van a usar como trajes, pantalones de trabajo de hombre, entre otras cosas, que entonces se ofrecen en la feria. Con lo recaudado en cada feria se compran pañales, leche, elementos de limpieza que son necesarios en la Fundación", explicó Vanesa .
Agradeció la colaboración de toda la comunidad tanto en la donación como en la participación en la feria. "Hay mucha gente que dona, hay grupos solidarios, mujeres y las manos tejedoras que siempre aportan. Durante la cuarentena mucha gente se dedicó a ordenar roperos y recibimos muchas donaciones", remarcó.
Para colaborar con Fundación Infantia pueden comunicarse a través de Facebook: Fundación Infantia San Francisco.
