Hugo Ferrero, juez: “Separar lo humano de lo profesional es un entrenamiento de toda la vida”
Después de 37 años en la Justicia, el juez Hugo Ferrero se jubila.
Luego de desempeñarse durante 37 años en la Justicia de nuestra ciudad, el doctor Hugo Roberto Ferrero, juez de la Cámara del Crimen de la Quinta Circunscripción Judicial, se jubilará a partir del próximo 1º de enero.
Tras realizar sus primeras tareas como asesor letrado en los Tribunales locales, luego prestó funciones como juez de Instrucción y finalmente hizo lo propio como juez de Cámara en lo Criminal de nuestra ciudad donde se desempeñó en sonados casos criminales que lo tuvieron entre quienes tenían la responsabilidad de impartir justicia.
Paralelamente a ello, despuntó la vocación docente al frente de una cátedra en la carrera de Abogacía en la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (Uces).
Mientras se encuentra con período de licencia recuperándose de una enfermedad, Ferrero recibió a LA VOZ DE SAN JUSTO en su domicilio, oportunidad en la cual repasó diversos momentos de su historia como juez e inclusive abordó los comienzos de su actividad en la Justicia.
-Luego de 37 años en la Justicia, ¿cómo se preparó para encarar esta etapa fuera de una actividad que tanto le apasiona?
Fueron 37 años muy lindos, uno no se da cuenta pero pasaron demasiado rápido. Recuerdo que comencé en el edificio ubicado en calle Mitre (esquina Juan José Paso) hasta que luego nos trasladamos a la actual ubicación que cambió por completo. Ingresé como asesor letrado, reemplazando al doctor Ery de los Ríos. En ese tiempo, era el único asesor letrado y fue una experiencia muy rica en todo sentido. Allí estuve aproximadamente seis años y luego ascendí a juez de Instrucción en una tarea que también realizaba un gran amigo mío como el doctor Benjamín López del Cerro con quien estuvimos trabajando unos seis años y luego entré en la Cámara reemplazando el doctor Bergero y cumplí allí 25 años con distintos colegas. En ese tiempo, protagonicé una gran cantidad de juicios de toda índole.
-Fin de año es una época de balance y en su caso el mismo debe ser más que especial porque llega a su término su vida profesional activa. ¿Podría recordar algunos de los casos más resonantes en los que le tocó intervenir en su rol de juez de Cámara?
La mayoría son casos interesantes y cada uno es diferente en sí. De todas maneras, el juicio que a mí me tocó presidir y fue muy interesante resultó el denominado caso Parolini, que fue una violación calificada por el número de participantes, seguida de muerte. En ese momento fue el caso más difícil e interesante también. Los cuatro acusados fueron condenados, alguno a cadena perpetua, uno falleció en la cárcel, y los restantes ya recuperaron la libertad. Otro caso, más reciente, es el del crimen de Natalia Vercesi, que también me tocó presidir a mí. Al margen de que fue un hecho muy interesante en todo sentido, era con jurados populares donde el juez que preside no vota, salvo en caso de empate. En el caso de Alejandro Bertotti fue por unanimidad la condena, pero no así con respecto a Leonardo Forti y da la casualidad que ahí hubo empate y me tocó desempatar y en ese caso, lo hice en contra del imputado, dándole también la pena mayor al igual que Bertotti. Consideré que las circunstancias lo hacían merecedor de esa pena porque había colaborado en el hecho.
"Muchas de las críticas a la Justicia son ciertas. Una de las más importantes es la lentitud en los procedimientos y en ese sentido pienso que eso tendrá que cambiar porque trabaja a un ritmo muy lento. Otra gran crítica que yo hago es a la Justicia Federal, porque en estos últimos doce años, uno ha podido comprobar que ha sido dependiente del poder (...) a pesar de las denuncias de corrupción, hasta ahora no he visto procesamientos, detenciones o juicios por estas causas"
-¿Es muy difícil separar lo humano de lo profesional cuando tiene que tomar decisiones de esta naturaleza, sabiendo que con su voto condena a una persona a prisión o con la absolución la deja en libertad?
Esa es nuestra tarea, saber distinguir con claridad los hechos. En el caso de Bertotti, personalmente me dolía la situación de las mujeres, es decir, la víctima, una chica embarazada; de la madre de la víctima, la madre de Bertotti y la madre de Forti. De todas maneras, creo que la característica de separar lo humano de lo profesional es un entrenamiento de toda la vida; poder separar la situación entre lo jurídico y las cuestiones personales.
-¿Le ha tocado en alguna oportunidad afrontar una situación vinculada con amenazas o intimidaciones concretas por parte de algún acusado o familiares de estos?. ¿Ha sentido miedo en algún momento de su carrera?
Nunca, y tampoco tuve amenazas. Si la hubo son esas cosas que se dicen en el momento, pero nunca recibí llamadas telefónicas u otro tipo de intimidaciones. Recuerdo alguna manifestación frente a mi domicilio aunque no recuerdo de qué caso se trataba. De todas maneras, nunca tuve temor porque cuando uno actúa tranquilo, con seguridad en lo que hace, estas cosas no suceden. Más allá de estas cuestiones aisladas, en todos estos años jamás tuve ningún tipo de inconvenientes.
-Qué lectura hace de los cuestionamientos y del funcionamiento de la Justicia hoy?
Personalmente, siempre traté de superarme, alcanzar la meta y hacer las cosas lo mejor posible. Tal es así que me recibí en la Universidad Nacional de Córdoba y después de unos cuantos años hice el postgrado en Derecho Penal en la Universidad Nacional del Litoral y también fui durante muchos años profesor titular de Derecho Penal en la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales hasta este año. Siempre tuve contacto con las madres de los detenidos que me iban a hablar, con los presos también tenía diálogo. Siempre que pude, tenía contacto. En cuanto a las críticas de la Justicia, entiendo que muchas de ellas son ciertas. Una de las más importantes es la lentitud en los procedimientos y en ese sentido pienso que eso tendrá que cambiar porque trabaja a un ritmo muy lento. Otra gran crítica que yo le hago estando dentro de la Justicia es a la Justicia Federal, porque en estos últimos doce años, uno ha podido comprobar que ha sido dependiente del poder y a un año con el nuevo gobierno de Mauricio Macri, a pesar de las denuncias de corrupción difundida por los medios de comunicación, hasta ahora no he visto procesamientos, detenciones o juicios por estas causas. Lamentablemente es así, y soy el primero en reconocerlo. Se ven allanamientos, secuestros y procedimientos pero no he visto a nadie que vaya a juicio y que a través de estos juicios se dicten condenas o absoluciones. En este sentido, creo que la Justicia está en deuda.
-¿Cómo se siente en estos últimos días previos a su jubilación?
Lamentando mucho esto, porque yo hubiera querido seguir pero me vi impedido de hacerlo por problemas de salud. No me alegré de haberme jubilado porque me gustaba mucho lo que hacía, me sentí muy cómodo siempre con todos los colegas y con la gente que trabaja en los Tribunales. Tengo un afecto especial por todos ellos y si hubiera podido seguir diez años más, lo hubiese hecho porque es algo que me gusta, me interesa y siempre trato de superarme un poco más
Ficha:
Hugo Roberto Ferrero
Edad: 68 años
Fecha de nacimiento: 27 de julio de 1948
Lugar de nacimiento: San Francisco
Estado civil: casado
Profesión: abogado con un posgrado en Derecho Penal en la Universidad Nacional del Litoral.
Ingreso a la Justicia: 1978
