Entrevista
Huertas: más familias buscan producir alimentos y reducir la dependencia del mercado
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En un contexto económico complejo, el programa “La Huerta en Tu Hogar 2026” mantiene alta demanda. Destacan su impacto en la soberanía alimentaria, el rol del Estado y su alcance en familias con problemas de salud y consumos problemáticos. “Habla de autonomía”, afirmó Mariana Victoria Vigo.
En un escenario marcado por dificultades económicas, el programa provincial “Cosechando para mi Familia – La Huerta en Tu Hogar 2026” vuelve a consolidarse como una herramienta concreta para que las familias cordobesas puedan producir parte de sus alimentos y reducir su dependencia del mercado. La iniciativa, impulsada por la Subsecretaría de Agricultura Familiar del Ministerio de Bioagroindustria, mantiene abiertas sus inscripciones y apunta a fortalecer la seguridad alimentaria en todo el territorio.
“Hoy nos encuentra con una realidad socioeconómica bastante compleja”, señaló a LA VOZ DE SAN JUSTO la subsecretaria Mariana Victoria Vigo, al referirse al contexto actual en el que se desarrolla el programa. En ese marco, explicó que la propuesta “responde a necesidades económicas, a algún alivio económico del núcleo familiar”, en alusión al impacto que tiene la producción de alimentos en el hogar.
El programa, que transita su séptima edición desde su creación en 2020, contempla la entrega de hasta 45.000 kits por temporada. Según detalló la funcionaria, la demanda se sostiene con el paso de los años, aunque también aparecen nuevas dificultades vinculadas a los tiempos de las familias. “Gran parte de nuestra población tiene más de un trabajo. Entonces, este programa implica la producción, implica tener tiempo para llevarlo adelante”, explicó.
En ese sentido, reconoció que algunos participantes deciden no continuar por la carga que implica sostener una huerta, aunque destacó que el programa sigue sumando nuevos actores. “Siempre hay un crecimiento, también hay condiciones externas que nos afectan como ciudadanos”, indicó, y agregó que “sí surgen nuevos aliados” desde distintos espacios comunitarios.
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“El Estado está presente, por supuesto, con una propuesta de un kit definida, que también son recursos”, afirmó sobre esta política pública, y remarcó la importancia de que esos insumos sean aprovechados por quienes realmente puedan sostener la producción.
El perfil de quienes acceden al programa es amplio, aunque con un denominador común vinculado a las dificultades económicas. “El perfil en realidad es de una familia trabajadora, un núcleo donde las economías son escasas a la hora de la realidad actual”, describió Victoria. A su vez, señaló que participan organizaciones sociales, espacios religiosos, centros vecinales, instituciones educativas y áreas de salud.
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Autonomía alimentaria y cambio cultural
Más allá del contexto económico, desde el área remarcan el valor de la huerta como herramienta de autonomía. “Hoy hay posibilidades hasta en una maceta de producir lo que uno va a comer”, afirmó Victoria, al tiempo que subrayó que esta práctica permite reducir la dependencia del mercado.
“Una parte en sí se lo provee uno, y eso habla de la autonomía”, sostuvo. En esa línea, profundizó: “La dependencia económica corta totalmente y absolutamente la libertad”, planteando una mirada que vincula la producción de alimentos con la independencia personal y colectiva.
Victoria también hizo referencia a una dimensión más amplia del concepto. “Vamos desde una autonomía personal a una autonomía como país”, expresó, al vincular la producción doméstica con la soberanía alimentaria. Destacó que poder generar parte de los alimentos en el hogar contribuye a disminuir la dependencia de los circuitos comerciales.
Asimismo, se refirió a los cambios culturales en torno a la huerta. Recordó que en generaciones anteriores era una práctica habitual en los hogares, pero que hoy perdió ese lugar. “No es un lugar emblemático”, afirmó, al explicar que las nuevas dinámicas laborales y sociales reducen el tiempo disponible para estas actividades.
A pesar de ello, destacó que la huerta sigue siendo una herramienta valiosa en términos nutricionales. “No deja de uno asegurar que alimentarse a través de verduras es el requerimiento básico de una buena nutrición”, indicó.
Además, el programa promueve no solo la producción para el consumo propio, sino también la posibilidad de generar valor agregado. A través de capacitaciones, se fomenta la elaboración de conservas o la venta de excedentes. “Es ese valor agregado que se transforma o en una conserva, o en un plato de comida directamente”, explicó.
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La iniciativa también busca fortalecer vínculos comunitarios y promover prácticas solidarias. “Se cultivan vínculos y se cultivan responsabilidades”, expresó la subsecretaria, al destacar el impacto social del programa más allá de lo productivo.
Huerta, salud y acompañamiento social
Uno de los aspectos más significativos del programa es su articulación con familias que atraviesan situaciones de salud complejas. En ese marco, la Subsecretaría trabaja en conjunto con el Ente Coordinador de Ablación e Implante de Córdoba (Ecodaic).
“Se inscriben 1.500 familias. Familias que están en espera de órganos, familias que hacen diálisis, familias que tienen una situación de salud complicada, y que a través de la huerta trabajan internamente”, contó Victoria.
Según detalló, en estos casos la huerta adquiere un valor que trasciende la producción de alimentos. “Así como se tiene que esperar que llegue el órgano para hacer el trasplante, vos tenés que esperar para que salga la planta de lechuga”, graficó, en relación a los procesos de cuidado y paciencia que implica tanto la salud como la producción.
La entrevistada también destacó el trabajo en espacios vinculados a consumos problemáticos. “Trabajamos con centros de atención a las adicciones, desde un modo de la huerta como algo terapéutico”, señaló. Y agregó: “Cuando llegan las semillas algo tienen que hacer, algo pueden hacer”, en referencia a las actividades que se generan en estos ámbitos.
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El programa incluye además un esquema de acompañamiento técnico permanente, con capacitaciones sobre manejo del suelo, riego, control de plagas, enfermedades y conservación de la producción. Estas instancias buscan garantizar la sostenibilidad de las huertas y potenciar sus resultados.
En cuanto a los desafíos, Victoria destacó la necesidad de ampliar el alcance territorial y llegar a nuevos sectores. “Nuestro desafío siempre es ir a espacios que no son los tradicionales”, afirmó.
Finalmente, la subsecretaria invitó a la comunidad a sumarse a la iniciativa y resaltó el valor integral de la experiencia. “Cosechar lo que uno va a alimentar tiene una repercusión espiritual tremenda -expresó-. Se vienen tiempos de siembra, de cuidado y de trabajo compartido, para luego disfrutar con alegría de la cosecha de vegetales saludables producidos por nosotros mismos”. Y concluyó: “No todo pasa por una economía de un billete, pasa por una voluntad”.
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Cómo inscribirse
La inscripción es anual y se realiza hasta el 5 de abril de forma virtual en Ciudadano Digital (CiDi) Nivel 2, en “Registro Agropecuario”. Hay modalidades individual, colectiva y comunitaria. Los kits incluyen semillas como arvejas, habas, zanahoria, cebolla, espinaca y rúcula. La inscripción es anual y por única vez: quienes se registren quedarán habilitados para ambas temporadas de siembra: otoño-invierno y primavera-verano. Consultas: [email protected] o WhatsApp 3513453333.
