Hoteles: una vuelta lenta, los primeros huéspedes y fuerte caída de la ocupación
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Tras la reapertura, en algunos casos trabajan apenas al 12 % de su capacidad. Por protocolo, no pueden faltar el alcohol en gel y las alfombras sanitizantes. Los espacios se reconvirtieron con pantallas transparentes, mesas distanciadas y ya no hay desayuno buffet ni aire acondicionado central.
Para el sector hotelero diciembre no fue un mes más dentro de esta pandemia, marca el final de la inactividad total en la que habían entrado el 20 de marzo y una oportunidad de empezar a recuperar ingresos que fueron cero durante 255 días.
La reapertura no incluyó a todos, ya que tres hoteles (Americano, Majestic y Mediterráneo) no pudieron recuperarse del golpe que significó esta crisis sin precedentes en el sector y cerraron definitivamente sus puertas causando la pérdida de 184 plazas hoteleras de las 1000 que existóian antes del coronavirus en San Francisco.

En las
habitaciones no puede faltar el alcohol en gel.
Los que resistieron, de a poco van retomando la actividad, aunque por ahora, solo pueden hospedar a trabajadores esenciales. Lo hacen bajo un estricto protocolo y con cambios en su funcionamiento.
Así, regresaron los viajantes, comerciantes y empresarios que visitan la ciudad por cuestiones laborales.
¿Qué cambió?
Tal como lo establece el Centro de Operaciones de Emergencias (COE), la actividad hotelera fue autorizada bajo estrictas normas de higiene y seguridad para evitar contagios y cuidar la salud del personal y los huéspedes.
En el Hotel Libertador -Bv. 25 de Mayo 1783- las puertas de ingreso al edificio lucen abiertas de par en par en una clara señal de esperanza de pronta recuperación de la actividad. Recordemos que en el caso de este establecimiento, su reapertura fue toda una sorpresa, porque sus dueños en julio habían anunciado su cierre debido a la crisis económica.

No faltan las alfombras sanitizantes.
Al ingresar, se ve una alfombra sanitizante y a unos cuantos centímetros de la entrada se observa una mesa con un dispenser de alcohol en gel y de alcohol al 70 % que se debe colocar todo aquel que quiera ingresar.
En la conserjería se colocó un divisorio transparente que permite la distancia entre el empleado y los huéspedes.
Para evitar la manipulación de los alimentos, se eliminó el servicio de desayuno buffet y se lo reemplazó, momentáneamente, por un desayuno "seco" compuesto por galletitas y masitas envueltas.
En el salón comedor las mesas están bien distanciadas entre sí mientras que permanecen habilitados los espacios comunes como salones de reuniones, etc.
La mitad de las habitaciones
Quizá el elemento que más impacta dentro de las medidas de seguridad adoptadas por el hotel sea que hayan comenzado a trabajar con el 50 % de las habitaciones disponibles. Esto significa que de las 48 habitaciones que están distribuidas en los 4 pisos, actualmente funciona solo el segundo y tercer piso donde se encuentran 24 habitaciones donde se distribuyen unas 50 camas. Cada habitación cuenta también con envases con alcohol en gel.
Rosalía Ricovelli, propietaria del Libertador, explicó a LA VOZ DE SAN JUSTO que ante la autorización otorgada por el COE "tomamos las medidas necesarias para garantizar la higiene y seguridad sanitaria" de los pasajeros y el personal del hotel.
Además, señaló que en los próximos 10 días "vamos a comenzar a brindar el desayuno con una mesa de líquidos junto a los que se otorgarán productos secos envasados a los huéspedes".
Desde la reapertura la empresaria resaltó que "solo recibimos viajantes que vienen desde distintos lugares" entre los cuales se cuentan localidades ubicadas en las provincias de Córdoba y Santa Fe.
"Reabrimos con esfuerzo"
Tras recordar que el hotel había tomado la decisión de cerrar sus puertas, Ricovelli dijo que finalmente pudieron rever esa medida "apostando a una recuperación de la actividad".
"Reabrimos con esfuerzo", señaló la mujer para luego agregar que "no pudimos acordar con todo el personal y en este momento nos encontramos con muchas deudas por pagar, compromisos asumidos que debemos sacar adelante. Esta reapertura nos presenta una posibilidad para ver qué resulta de todo esto y cómo sale finalmente".
Desde el 1 de diciembre la reapertura fue calificada como "muy tibia" ya que en cada jornada estuvieron alojando entre 3 y 5 pasajeros lo que implica que la actividad se reanudó -en el mejor de los casos- con apenas un 12 % de la cantidad de huéspedes que se alojaban diariamente antes de la pandemia, estimada en un promedio de 40 personas por día.
"Esperemos que mejore la cantidad de huéspedes porque no es suficiente para sostener una estructura como la que presenta el hotel", explicó.
Un regreso esperado pero difícil
La ilusión de recuperar la actividad a niveles prepandemia es el objetivo de todos los empresarios hoteleros de la ciudad y así lo señaló Gabriel Vicentini, propietario del Hotel Dunhill -Iturraspe 1994-.
El entrevistado aseguró que la reapertura "era bastante esperada", especialmente luego de haberse habilitado diferentes actividades comerciales mientras que la hotelería seguía en stand by.
"Tuvimos que poner en marcha un protocolo sanitario bastante complejo pero que estamos en condiciones de cumplir, tanto para preservar a nuestro personal como así también a los huéspedes".
De esta manera, al ingresar al hotel comienzan a observarse los cambios señalados por el empresario. Desde la alfombra sanitizante en el acceso de huéspedes, seguido por la disponibilidad de alcohol en gel o rebajado.
Además, al realizar el check in, cada huésped recibe un kit compuesto por barbijo y alcohol para preservar el cuidado sanitario en el interior del hotel.
En cada habitación y en los espacios comunes se observa la presencia de dispensers de alcohol en gel o rebajado. Un dato es que solo pueden utilizar el aire acondicionado en las habitaciones, por protocolo, no se autorizan los sistemas centrales de acondicionamiento de aire.
"Nosotros estamos cumpliendo con lo que el Estado provincial nos ha solicitado para garantizar la reapertura", afirmó Vicentini.
Igualmente, expresó que la disposición del mobiliario común del hotel que se encuentra en el lobby o en el restaurante "debe asegurar un distanciamiento de al menos dos metros entre las personas que se encuentren allí".
Asimismo, los alimentos que se ingieren durante el desayuno "deben servirse en sobre cerrado o envase inalterado para que lo manipule exclusivamente el pasajero".
En cuanto al personal de limpieza, dijo que "tiene su equipamiento de protección y desinfección para utilizarlo antes que ingrese el pasajero y de la misma manera cuando se retira".
Tras reconocer que la recuperación de la actividad "será lenta", Vicentini dijo que "no nos beneficia" la reapertura en esta fecha tan cercana a fin de año, razón por la cual "estamos abriendo cuando la demanda es mucho menor".
En este momento "empezamos con un 20 % de nuestra capacidad total" del hotel que cuenta con 40 habitaciones, de las cuales el COE permite funcionar al 60 %. En este caso, remarcó que los primeros huéspedes que recibieron luego de la reapertura provienen exclusivamente "de la provincia de Córdoba".
