Héroes "albos"
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Gabriel Andrés y Fernando Cavallo compartieron una época dorada de El Tala. Ambos integraron los planteles que consiguieron los ascensos de 1992, 1994 y lograron la permanencia del club en el TNA durante la temporada '94-'95.
El Tala es otro de los clubes sanfrancisqueños que es sinónimo de básquet, disciplina en la que escribió una gloriosa historia, siendo pionero en la competición nacional con satisfacciones y sinsabores, como también la primera base de aterrizaje de jugadores extranjeros que en aquellos años ochenta fueron toda una atracción por estos lares.
Pero luego de ese tiempo hubo uno que también fue hermoso. En la década del '90 el "albo" siguió pugnando por insertarse nuevamente en el mapa basquetbolístico nacional. De hecho lo concretó a través de una esforzada como comprometida dirigencia y planteles de calidad.
Parece una eternidad pero para quienes peinan canas y fundamentalmente en la afición "alba" siguen vigentes aquellos recuerdos de jugadores subidos a la auto-bomba de los Bomberos festejando por las calles de la ciudad y en el mismo estadio hasta altas horas de la madrugada.
Ellos coincidieron en esos grupos humanos que mediante un gran nivel de juego fueron quemando etapas, logrando sendos ascensos en el '92 y '94 y depositando a la entidad en el otrora Torneo Nacional de Ascenso (TNA) hoy Liga Argentina, plaza que defendieron deportivamente durante una temporada pero que luego fue vendida a Estudiantes de Santa Rosa de La Pampa por la comisión directiva entrante.
LA VOZ DE SAN JUSTO los reunió en el estadio "Luis Ferreyra", lugar que fue testigo de muchas alegrías, un parqué que regaron con su sudor para conducir a la institución a grandes conquistas. Gabriel Andrés y Fernando Cavallo en lo que consideran su "segunda casa" evocaron aquellos inolvidables momentos.
Ascenso en
Bariloche
La Liga B estaba a un paso en junio de 1992 y el último escollo a superar se llamaba Puerto Pehuenes de Bariloche, uno de los duelos que ofrecía el por entonces Regional "C" de la Liga Nacional. Una serie difícil que comenzó con los dos triunfos de local (87 a 81 y 84 a 75) y siguió en Bariloche con una estrepitosa caída en el tercer juego (83-104) y el agónico triunfo que selló el ascenso (96-95) con los libres de Cavallo en el final aquel domingo 21.
-La serie con Los Pehuenes de Bariloche fue al mejor de cinco juegos. Arrancamos en nuestra ciudad sabiendo que teníamos que quedarnos con los dos primeros en casa para ir con más confianza a cerrar la serie allá.
Ganamos los dos primeros, perdimos el tercero en Bariloche y el cuarto fue complicado, muchas imprecisiones y con un final muy cerrado. A 4 segundos del final perdíamos 95-94 y "Corcho" (Cavallo) cerró la victoria con dos libres. En ese partido me saqué el hombro de lugar cuando terminaba el primer tiempo y no pude seguir.
Fue una serie complicada en los tramos finales pero cumplimos el objetivo de subir a la Liga B. Nuestro grupo fue muy unido y nuestro estandarte fue Rory Withe, ex NBA jugador de Angeles Clippers. (Andrés)
- Para lograr el ascenso tuvimos que clasificar en el Provincial y luego jugamos un Regional con equipos de Santa Fe, Entre Ríos y Tucumán, terminamos primero y ahí nos cruzamos con el segundo de la zona sur, Los Pehuenes.
Ganamos los dos primeros partidos acá, perdimos el tercero y ganamos el cuarto con lo que logramos el ansiado ascenso. El cuarto para mí fue inolvidable, lo teníamos controlado, llevábamos 10 puntos en los últimos minutos y a falta de 7 segundos nos pasaron por 1.
Sacamos y me hacen falta, convierto los dos libres y luego el festejo interminable, imborrable. No puedo dejar de nombrar el plantel que estuvo integrado por Hugo Allasino, Oscar Ferreyra, Cristian Sánchez, Carlos Bulchi, Fabián Teumaco, Rory White, José Giuliano, José Ambrosino, Ricardo Santoni, Daniel Biner, Gabriel Andrés y yo, el técnico fue Angel Gallardo. (Cavallo)
La fiesta
fue en casa
Dos años más tarde, en junio de 1994, más precisamente el domingo 5, el "albo" volvía a dar otro salto de calidad, nada menos que el ascenso al TNA (hoy Liga Argentina), tras quedarse con el segundo lugar en el cuadrangular final de la Liga B que integraban Gimnasia de La Plata -fue el campeón-, Ciclista de Junín y Almagro de Esperanza. Una clasificación obtenida en la última fecha del torneo cuando derrotó en casa a Ciclista por 91 a 86.
-Con Ciclista de Junín jugamos la última fecha del cuadrangular y definíamos el ascenso en nuestra cancha. Un partido con todos los condimentos para sufrir y gozar. Gimnasia y Esgrima de La Plata, ya había conseguido salir campeón de la B.
El estadio estaba lleno, ganamos un juego dificilísimo y fue una gran alegría conseguir el ascenso al TNA. Fue muy valorable porque nuestro equipo estuvo conformado por todos jugadores nacionales, un grupo con mucha humildad y sacrificio, todos conducidos por Angel Gallardo quien mucho tuvo que ver en los dos ascensos de El Tala, además de los dirigentes que nos acompañaron en ese camino, un agradecimiento para todos ellos. (Andrés)
-En aquel cuadrangular final llegamos al último partido con Ciclista sabiendo que si ganábamos ascendíamos al TNA. La semana anterior fue muy tediosa, muchos nervios, el equipo estaba muy bien y la adrenalina a full. Los hinchas, dirigentes, allegados, la ciudad en general estaba muy pendiente de nuestra campaña y en especial de este partido.
Estábamos a las puertas de algo histórico en ese momento. Lógicamente fue un partido duro, como todas finales pero lo pudimos resolver, jugamos un gran nivel como toda la temporada y logramos el objetivo.
Al equipo lo formaron Mauricio Araujo, Cristian Sánchez, Carlos Velázquez, Fernando Allemandi, Manuel Verzotti, Daniel Biner, José Ambrosino, Agustín Serenelli, Ricardo Santoni, Guillermo Cremasco, Maximiliano Cavallini, Martín Barrios, Gabriel Andrés y yo. El técnico siguió siendo Angel Gallardo con Marcelo Torres como preparador físico. (Cavallo)
Un desafío
superado
El segundo escalón del básquet argentino resultó más que exigente para El Tala que igualmente se las compuso para luchar hasta el final y conservar la categoría tras salir airoso en el cruce por la permanencia con Social y Deportivo Puerto Madryn.
Los triunfos en condición de local por 102- 94 y 117-104 (94) lo adelantaron en la serie que continuó en el sur con el traspié de 91- 97 y la trabajosa victoria de 80 a 77 para cumplir el objetivo un sábado 27 de mayo del '95.
-La serie con Madryn por el descenso fue muy complicada, y más sabiendo que el que perdía descendía a la Liga B (hoy Torneo Federal). Fue al mejor de 5 juegos, ganamos 3 a 1 y nos quedamos en el TNA. Como es de conocimiento el club después decidió vender la plaza, lo que fue un golpe muy duro por todo lo que habíamos conseguido. (Andrés)
-Jugar el TNA resultó un duro desafío para el club, se había mantenido la base del año anterior, a lo que se sumó un refuerzo y un extranjero. Había grandes equipos como Luz y Fuerza de Misiones, Regatas Mendoza, Obras Sanitarias, Libertad de Sunchales entre otros.
Nos costó la categoría pero pudimos salvarla ganando en Puerto Madryn el cuarto partido. Jugar por el descenso es lo más estresante que puede haber deportivamente hablando. Pero dejamos al club en la categoría y fue una misión cumplida.
Había una similitud en estos equipos, el gran grupo humano. En los tres equipos prácticamente éramos un grupo de amigos y había una muy buena relación con los pilares de todo deporte: dirigentes, cuerpo técnico y plantel, la gente se sentía identificada con el club y apoyaba mucho, había un "feeling" especial.
El Tala por esos años era uno de los representantes deportivos de la ciudad a nivel nacional. El año que jugamos el TNA recuerdo que los medios de toda la provincia hablaban de Atenas y nosotros, no había otro equipo de Córdoba compitiendo en esos niveles. Fue reconfortante estar en esa situación. (Cavallo)
Dos anécdotas
entre miles
Entre las miles de anécdotas surgidas de incontables entrenamientos, viajes y partidos compartidos que se haría imposible condensar en una entrevista, ellos rescataron bochornoso final en el estadio "Pedro Estremador" de Bariloche en el ascenso a la Liga B y al amor incondicional por el "albo" de otro hombre de la casa como lo es Hugo Allasino.
-Rory White fue el extranjero que estaba cuando ascendimos a la B, excelente jugador y muy profesional, pero cuando terminó el partido en Bariloche con el ascenso consumado no tuvo la peor idea que revolear la pelota a la tribuna (había 2000 personas) como desahogo, te imaginas lo que fue eso, tuvimos que irnos corriendo al hotel en pantalón corto, transpirados, pleno junio, a él lo llevó la policía con el utilero, de terror, pero después el festejo fue interminable en el hotel y cuando llegamos a la ciudad. (Andrés)
-Empezábamos a jugar el cuadrangular por el ascenso al TNA, solo habíamos quedado del equipo anterior Gaby (Andrés) y Cristian Sánchez, dentro de los que habían "limpiado" estaba Hugo (Allasino) lo que originó una fuerte polémica por aquel momento y él se fue a jugar un Regional a San Isidro. Arrancamos un viernes en La Plata ante Gimnasia y el domingo íbamos a Junín contra Ciclista, a todo eso ese viernes San Isidro jugaba en Entre Ríos y el Hugo fiel a la camiseta y sin tener rencor de que lo habían "cortado" desde allá se tomó un colectivo y el domingo nos fue alentar. Esa actitud siempre me quedó grabada y habla de la excelente persona que es y un verdadero ejemplo para todos. (Cavallo)
El club, un
sentimiento
Cerrando la amena charla, los ex basquetbolistas exhibieron su plena identificación con el club, su "segunda casa", lugar en el que supieron escribir páginas doradas aportando lo mejor de sí en el plano deportivo y personal.
-El Tala para mí es como mi segunda casa. Llegué en 1991 y me retiré en 1995 con la camiseta "alba". Una vez retirado me ofrecieron ser parte de las formativas del club y así trabajé hasta el 2012. El Tala fue parte de cosas muy lindas que me pasaron a lo largo de mi carrera y por sobre todas las cosas, traté de dejar todo de mí, no solo en lo deportivo sino también en lo personal. Eternamente agradecido al club por todo lo que me brindaron. (Andrés)
-El Tala es una parte importantísima en mi vida. Si bien me inicie en Sportivo Belgrano y tuve un paso por El Ceibo, Sociedad Sportiva Devoto y San Isidro, de los cuales tengo gratísimos recuerdos, en El Tala pasé muchos años. Vine en 1987 y jugué hasta el 2004. En ese tiempo fui entrenador algunos años de las inferiores y después del 2004 estuve en subcomisiones y 10 años como presidente.
Conocí a mi señora Mariana, mis hijos Lorenzo, Catalina y María me acompañaron durante todo este recorrido e incursionaron en las actividades del club (Lorenzo sigue jugando y es entrenador de inferiores).
Te imaginas lo importante que es para mí. Hoy sigo ligado en una comisión de apoyo que colabora con una gran comisión directiva que se formó con jóvenes y gente de experiencia que han pasado por el club en distintas actividades, trabajadores y muy comprometidos con la institución. Así que por un tiempo a pesar de las dificultades que tienen todos los clubes, El Tala está en buenas manos. (Cavallo)



