Hace más de 30 años que un grupo de devotenses hace valer su amistad ayudando a los demás
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Hacer algo por un amigo le da otro sentido a lo compartido. Así lo entiende desde hace más de 30 años un grupo de vecinos de Devoto que crearon la Peña Amistad y Cooperación para ayudara quienes más lo necesitan con aportes de sus socios y sin pedir nada a cambio.
En Devoto existe un grupo de matrimonios que desde hace 37 años crearon laPeña Amistad y Cooperación (PAC), la cual tiene como objetivo la ayuda a los vecinos e instituciones del pueblo con aportes de sus socios y lo más importante: sin pedir nada a cambio.
El grupo, que ya perdió algunos miembros entrañables, festeja desde hace décadas el Día del Amigo y hoy no será la excepción. Y a pesar de las ganas de seguir adelante saben que el paso del tiempo y la falta de motivación de los jóvenes de sumarse a la peña pueden hacer que esta desaparezca y más aún, que el pueblo se quede sin la ayuda que ellos aportan.
"Ser amigo es salir al encuentro de los que sufren para ver sus necesidades y servir". Ese lema es parte de la invitación que la comisión de la Peña Amistad y Cooperación envió a sus socios miembros para celebrar hoy el Día del Amigo; uno más en la historia de este grupo que ya tiene 37 años de vida.
Norberto Ricardo Arias, Juan Carlos Monchamp y Juan Alberto García forman parte de la comisión que representa a toda la peña. "La Comisión es la que se encarga de las cenas de los amigos, de organizar los encuentros, de prestar los elementos que compramos con mucho esfuerzo", cuenta Norberto "Kuki" Arias, presidente de la Peña.
"Somos amigos motivados en hacer algo por el bien de los vecinos", agrega Juan Alberto García, miembro de la comisión de PAC.

Norberto Arias, Juan Carlos Monchamp, Juan Alberto García y Marta Brussa contaron la historia de una amistad que se fortaleció en la misión de servir.
Ayuda a pulmón
Con el objetivo de asistir a las personas y contribuir al mejoramiento y promoción de la comunidad, la Peña presta alrededor de 130 elementos ortopédicos por año a los vecinos que lo necesiten, los cuales compraron con el aporte de las cuotas societarias.
"Nunca recibimos subsidios de nadie. Los ingresos provienen de una cuota mensual de los 22 socios (y sus esposas) y lo que aporten quienes piden prestado algún elemento", aclara Arias.
"Tenemos bastones, muletas, trípodes, cuádruples, lámparas infrarrojas, férulas, sillas de ruedas y camas ortopédicas. A la gente no le pedimos nada, salvo una colaboración en el caso de que pudiesen hacerlo, para el mantenimiento de los elementos o para invertir en lo que se necesite", afirma el presidente de PAC.
El pueblo también se ha visto beneficiado por la Peña. "La ultima colaboración fue un regalo para la nueva iglesia "San José Gabriel del Rosario Brochero y la Purísima"; el lunes vamos a regalar leche en polvo al merendero del pueblo y también ayudamos a Cáritas y a todas las instituciones educativas de Devoto", cuenta Arias.
La única condición de PAC es solo ayudar a los devotenses. "En otros pueblos o ciudades tenés que pagar pero nosotros estamos para colaborar".
Disfrutar de la amistad
El grupo no solo se dedica a estas colaboraciones hacia los demás. Con la intención de mantener viva la amistad y la unión de sus miembros, hay fechas de reuniones casi obligatorias a las que tienen que asistir. "Nuestras reuniones sociales se realizan cada 40 o 60 días, en donde nos juntamos a comer y disfrutar todos los socios, pero hay dos fechas que son inamovibles: una es 1º de Mayo, cuando también invitamos a todos los integrantes de las familias de los miembros de la Peña, y el 20 de Julio, Día del Amigo", detalla Marta Brussa.
Para mantener la amistad de tantos años, "en las cenas y en los encuentros no hablamos de cosas que nos puedan dividir", destaca Arias.

Continuar el legado
La Peña nació el 5 de octubre de 1981, luego de que los 14 matrimonios se unieran al Club de Leones de San Francisco para ser sede del grupo en Devoto. Sin embargo, no pudieron continuar porque no podían cumplir con los objetivos económicos de la entidad por lo que todos decidieron abrirse y formar un grupo en su pueblo para ayudar a la comunidad. "Nosotros queríamos colaborar con los que más necesitan con recursos propios, sin pedir nada a cambio", cuenta Juan Carlos Monchamp.
En un primer momento, los hombres se convirtieron en socios de la Peña mientras que las mujeres acompañaban. Pero hoy, con el fallecimiento de algunos integrantes, las viudas pasan a ser socias de la agrupación. "Siempre decimos que es un club de hombres, pero la mujer ganó lugares en la sociedad y gracias a ella fuimos creciendo en organización", cuenta Juan Alberto García.
El grupo tiene su propio reglamento interno, el cual reúne todos los derechos y obligaciones de los socios pero la Peña aún no cuenta con Personería Jurídica.
"Tal vez porque era un costo elevado y no lo hicimos. De hecho compramos un terreno en Devoto para la sede pero nunca pudimos usarlo porque no teníamos escritura".
Aunque el mayor problema no es tener una sede, sino la falta de renovación de los jóvenes para seguir adelante: "Es un problema que no haya gente joven que se sume. Me preocupa la renovación porque no hay vocación de servicio en los tiempos que corren y la gente es reacia a pertenecer a estos tipos de grupos. Yo ya tengo 80 años y hay gente que es mayor que yo. Ya perdimos 5 amigos entrañables y lo peor es que desaparezca todo lo que hicimos y que no haya más ayuda para Devoto", reflexiona García.
"La amistad es lo que hace posible que todo lo que hacemos se mantenga en pie, que prevalezca la labor y el esfuerzo que hacemos por los otros", concluye Arias.
