Hablemos con “Eñe”
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/Media/202304/Image3248f01b8de74cf7ba568c31df2067e5.jpg)
El 23 de abril es la fecha elegida para celebrar el "Día del Idioma Español en las Naciones Unidas".
El 23 de abril es la fecha elegida para celebrar el "Día del Idioma Español en las Naciones Unidas". El objetivo de la conmemoración es "concienciar al personal de la Organización, y al mundo en general, acerca de la historia, la cultura y el uso del español como idioma oficial".
Pero, ¿por qué el 23 de abril, precisamente?
De lugares (y fechas) confusos
La elección del día se debe al aniversario de muerte del gran padre de las letras españolas, que no es otro más que Miguel de Cervantes Saavedra.
No está muy claro cuándo nació, aunque se tienen mayores precisiones con respecto a su bautizo: 9 de octubre de 1547, en Alcalá de Henares. Algunos historiadores presuponen que, por la antigua costumbre de ponerle a los recién nacidos el nombre del santoral de turno, podría haber visto la luz el 29 de septiembre, día de San Miguel.
Fue el cuarto de los seis hijos del matrimonio entre el cirujano-barbero Rodrigo de Cervantes y Leonor de Cortinas.
Tras la liebre por las penurias económicas, la familia anduvo de mudanza en mudanza entre Valladolid, Córdoba y Sevilla, para terminar dando un rodeo e instalándose en Madrid desde 1566.
Fue por entonces que el pequeño Miguel afinó la pluma y empezó a darle forma a los primeros escritos de lo que sería una brillante carrera como dramaturgo, poeta y novelista. En el medio, sin que se conozcan del todo sus avatares juveniles, anduvo también por Italia. Luego integró la Armada española y así fue que llegó en 1571 al campo de la batalla de Lepanto. Un par de disparos de arcabuz más tarde, afectada hasta la inutilidad su mano izquierda, pasó a ser conocido como "El manco de Lepanto".
Batallas van, batallas vienen, en su regreso a España, su navío fue interceptado por corsarios, que lo mantuvieron preso en Argel entre 1575 y 1580. La desesperación y cuasi locura en una celda sentaron los cimientos de numerosas páginas futuras de su obra.
Fue liberado, fianza mediante, y regresó a España para continuar su vida luego del paréntesis belicoso. En 1584, fruto de su relación con una mujer cuyo nombre sería Ana de Villafranca o de Rojas, nació su hija Isabel. Luego contrajo nupcias con Catalina de Salazar y Palacios, originaria de un lugar de La Mancha de cuyo nombre no quería acordarse.
Cervantes ya contaba con algún renombre por la reciente publicación de su novela "La Galatea". Y tras ella se mandó en una producción enfermiza de entre veinte y treinta comedias.
Las letras igual no llenaban el plato. Trabajó en Sevilla como comisario de abastos y recaudador de impuestos, y volvió una breve temporada a la cárcel por ciertos números a los que le faltaba algo de tinta sobre las planillas.
A la salida, sobrevivió como pudo en los estamentos más bajos de las callejuelas hispanas, sumando más penas que glorias, visitas nuevas a la cárcel y también alguna que otra excomunión.
En sus huesos, en la piel y en la cabeza, tenía todo lo que necesitaba para darle forma a una obra maestra.
Mientras estaba instalado en Valladolid, en los últimos días de 1604 salió de la imprenta de Madrid "El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha". Fue un suceso. No económico inmediato, porque la industria y sus representantes supieron cómo exprimir a un escritor inexperto. No obstante, de regreso en Madrid desde 1606, y tomándose algunos años para acomodar su producción literaria, se embarcó en el proceso más fructífero de su vida, publicando sus "Novelas ejemplares" (1613), "Viaje del Parnaso" (1614), "Ocho comedias y ocho entremeses nuevos nunca representados" (1615) y la esperadísima "Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha" (también 1615).
Con la vida del Quijote, dejándolo muerto y enterrado, llegó al filo de la propia. En 1916 alcanzó a escribir el prólogo de "Los trabajos de Persiles y Segismundo, historia setentrional" (que luego se publicaría póstumamente, en 1617). Allí consignó: "Adiós gracias; adiós donaires; adiós, regocijados amigos: que yo me voy muriendo, y deseando veros presto contentos en la otra vida".
Fue el viernes 22 de abril cuando Cervantes habría dejado este mundo. Las dudas sobre sus efemérides también caen sobre esta fecha, pues en los registros de la parroquia San Sebastián se consignó la muerte como el día 23, siguiendo la tradición de que la vida se acababa, en realidad, cuando el cuerpo era enterrado.
Con los años, sus restos se perdieron, para que su nombre, y su leyenda, sobrevivieran en su obra.
El Quijote
"En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor".
Se trata, sin dudas, de la introducción literaria en español más famosa de la historia. Así comienza el primer volumen de las aventuras de Don Quijote.
Es un libro que, en sus dos entregas, lo tiene todo. Hay quien dijo alguna vez que la primera vez que se lo lee, se ríe. La segunda, se llora. La tercera, se lo entiende.
Sátira, comedia, drama, road movie y tratado de sociología. Ingenio, profundidad y chabacanería. Desarrollo excepcional de personajes, en especial con sus dos figuras, el solemne caballero y el dicharachero escudero Sancho Panza. Probablemente, el esquema de personajes (el protagonista y su acompañante gracioso) que ha influido como ningún otro en la narrativa actual (piénsese si no en todas las entregas de Disney, donde es infaltable un ladero -humano, animal o bestia- que replica inevitablemente este modelo).
En la faz literaria, un libro de muchas lecturas y con varias historias menores y despieces dentro de la misma macro-trama.
Un libro que, pese a su lenguaje de época, puede seguir leyéndose con toda fluidez en la actualidad. Un episodio, el breve pero memorable duelo con los molinos, que se ha ganado su buen lugar entre los más impactantes de la literatura mundial.
Jorge Luis Borges, eterno enamorado de esta obra, referenciada incontables veces en sus textos, hasta llegó a pergeñar un cuento en el que su personaje, Pierre Menard, escribía su propio Quijote.
Por cierto, una obra a la que quizá, lo único que le falta, es la errónea y harto repetida frase nunca formulada por el Quijote: "Ladran, Sancho, señal de que cabalgamos".
La "Eñe"
España hizo su propio aporte al alfabeto con esta letra originada en la Edad Media que, a pura bravura de caballero andante, se coló en el siempre conservador diccionario de la Real Academia Española recién en 1803.
Dice Alberto López en el diario El País que "gracias a la letra ñ podemos soñar, pestañear, añadir, enseñar y muchas cosas más. De pequeños aprendimos la onomatopeya ñam, ñam y también a ponerle la virgulilla que, a modo de sombrero o ceja sobre la letra n, formaba la ñ. Sin ella, no habría mañana ni año ni uñas ni otoño ni piñatas. Ni se podría decir español, claro".
A todo mérito, el símbolo de nuestro idioma.
El amo del nuevo milenio
Días atrás, en otra nota publicada en el diario El País por Manuel Morales, se informó que el colombiano Gabriel García Márquez desbancó a Cervantes como autor más traducido del español en el siglo XXI.
El primer Mapa de la Traducción Mundial del Instituto Cervantes proporciona datos sobre las versiones de obras literarias vertidas del castellano a otros idiomas desde 1950 hasta la actualidad. Si se consideran solo los años del nuevo milenio, "Gabo", premio Nobel de Literatura, apuntalado fundamentalmente por su enormísimo best seller "Cien años de soledad", es hoy el nuevo amo de las letras españolas para los lectores de otros idiomas.
Gabriel García Márquez, el nuevo amo de las
obras traducidas de nuestro idioma
"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo". Una introducción que ha sabido ascender a las alturas del Quijote, con toda una familia a la rastra y un siglo de desventuras.
El idioma con las mejores "malas palabras"
Hay una entrevista imperdible a la actriz mexicana Salma Hayek, de larga carrera en Hollywood y por ende también políglota, en la que le preguntan en qué idioma maldice a sus hijos. La respuesta es desopilante: "Trato de no maldecir a mis niños, pero mi idioma definitivo para insultar es el español".
El entrevistador le consulta si eso se debe a que tiene los mejores insultos, y ella no duda: "Sí, algunos son deliciosos, son muy buenos cuando necesitas desquitarte, y son más largos y elaborados. Aquí (Estados Unidos) son más (emite sonidos cortos y suaves), allí (en tierras hispanas) son más como (sonido de metralleta), te dan más tiempo para expresar la furia, es fantástico".
Salma Hayek y una enfática defensa de los
insultos en nuestra lengua
Para mayores referencias, siempre se puede recuperar el maravilloso discurso de Roberto Fontanarrosa en el Congreso Internacional de la Lengua Española (2004, Rosario), pidiendo amnistía para las "malas palabras": "A veces nos preocupamos porque los jóvenes usan malas palabras. A mí eso no me preocupa, que mi hijo las diga. Lo que me preocuparía es que no tengan una capacidad de transmisión y de expresión, de grafismo al hablar. Como esos chicos que dicen: "Había un coso, que tenía un coso y acá le salía un coso más largo". Y uno dice: '¡Qué cosa!'. Yo creo que estas malas palabras les sirven para expresarse, ¿los vamos a marginar, a cortar esa posibilidad? Afortunadamente, ellos no nos dan bola y hablan como les parece. Pienso que las malas palabras brindan otros matices".
Paredes de letras con Will y el inglés
Casualmente, la fecha de muerte (o entierro) de Cervantes coincide en día, mes y año con la del más prestigioso dramaturgo inglés, William Shakespeare, autor de "Romeo y Julieta" y un sinfín de tragedias que siguen haciendo saltar lágrimas desde los libros, las tablas y el cine, de forma permanente. La biografía de "Will" y sus efemérides son aún más confusas que las del "Manco de Lepanto", dando lugar incluso a teorías de que en realidad no existió, que fueron varios autores diferentes...
William Shakespeare
Se sabe que el público siempre está ansioso por descubrir conspiraciones de personas que no fueron tales, muertos reemplazados por actores y otras del mismo tenor (se dice lo mismo de Homero, y también se pone en duda la supervivencia de Paul McCartney, Avril Lavigne, Eminem, entre otros). Lo cierto es que hoy ambas lenguas comparten la efeméride y celebran las producciones literarias más magníficas de su época.
