Gremios: discursos y acción
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Nadie pone en tela de juicio el derecho de cualquier agrupación gremial a defender a sus trabajadores. Pero algunos exaltados han extraviado la conciencia acerca de la verdadera trascendencia de la función sindical para la vida de una sociedad.
Una vez más y van... El titular del gremio de los municipales de la capital cordobesa, Rubén Daniele, volvió a exhibir toda su exaltación y autoritarismo cuando -en una asamblea de protesta por la difusión de los sueldos de los empleados de la comuna cordobesa con sus nombres y apellidos- dijo que en dos o tres meses "Córdoba será un quilombo" y que en poco tiempo "a esta ciudad no la van a poder transitar". No se inmutó cuando se le preguntó si sus métodos de acción gremial perjudican a todos los vecinos de la ciudad. Se limitó a asentir, señalando: "Es así".
Además, luego de la protesta, hubo destrozos en algunos pisos del Palacio Municipal cordobés, ratificando una metodología que viene de antaño, que no duda en romper el patrimonio de todos para conseguir el supuesto beneficio de algunos y que se entronca con prácticas abyectas llenas de agresión y violencia.
Claro que el titular del gremio municipal cordobés y su agrupación no son las únicas que asumen estas prácticas. Que lanzan discursos incendiarios y sin la menor ruborización, también se largan a perjudicar la vida de los ciudadanos, desconociendo las reglas elementales de la convivencia y del Estado de Derecho.
En San Francisco, el mismo día que en Córdoba se prometía un futuro cercano bastante oscuro, el gremio de estacioneros impidió que un comercio de expendio de combustible trabajara normalmente, argumentando que el motivo era la falta de acuerdo salarial en la paritaria de los trabajadores del sector. La noticia dio cuenta de que militantes de esa agrupación se concentraron en la Estación deServicio Esso, de Luis y Norberto Mondino S. A., en la esquina de Libertador Norte y Rosario de Santa Fe, en nuestra ciudad, y por espacio de una hora impidieron el ingreso de vehículos, resintiendo así el expendio de combustible. Además, cada tanto, la ciudad amanece plagada de basura debido a que un conflicto entre dos gremios paraliza la recolección, genera tensión en la planta donde se guardan los camiones de la empresa concesionaria y se utilizan barrabravas para lanzar amenazas de todo tipo.
Nadie pone en tela de juicio el derecho de cualquier agrupación gremial a defender a sus trabajadores. Sus derechos están consagrados por las normas vigentes y si se incumplen existe la posibilidad de que se visibilice el reclamo y se acuda a los organismos competentes. Además, la huelga como recurso final está dentro de ese marco de garantías. Sin embargo, el discurso y la acción de algunos gremialistas no se condicen con la vigencia de la ley. La amenaza, la extorsión y la falta de respeto para los demás ciudadanos son las herramientas de algunos exaltados que han extraviado la conciencia acerca de la verdadera trascendencia de la función sindical para la vida de una sociedad.
