Gastronómicos piden dos horas más para la atención al público
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Aseguran que están en desventaja con otras localidades que tienen ese horario. Con el cierre de sus puertas a las 23, los restaurantes y bares aseguran que la pérdida económica es del 40 %.
"Venimos a tomar una pinta y nos vamos a Josefina a comer porque allá nos podemos quedar hasta la una", ese fue el comentario de un cliente de 1516, a su propietario Mauricio Contreras.
Esa realidad se repite en muchos comedores también, donde al parecer, el levantamiento de los controles en los accesos a la ciudad y la prolongación de horarios en Josefina y otras localidades, hace que gran parte de la gente se vaya a comer a otros lugares. "Acá nomás, a nueve kilómetros, la gente puede quedarse hasta la una de la mañana. ¿Por qué acá no?, dijo indignado Mauricio Contreras a LA VOZ DE SAN JUSTO.
Esta indignación se repite en la palabra y se traduce en el rostro de muchos otros gastronómicos de la ciudad que convocaron al diario para pedir al municipio el levantamiento de las restricciones horarias y que en vez de cerrar a las 23 como indica el protocolo, puedan hacerlo a la 1 de la mañana.
Los empresarios del sector reconocieron la "buena predisposición" del municipio en escuchar sus reclamos, pero afirmaron que llegaron a una situación límite y sienten una gran desventaja en relación a comercios del mismo rubro en otras ciudades y localidades.
Con esta realidad, los comedores, restaurantes y bares están teniendo una pérdida económica del 40% y afirman que solo pueden pagar la luz, el gas y salarios mientras pelean con sus locatarios el alquiler de los locales mes a mes.
Dos horas que lo cambian todo
"Necesitamos de esas dos horas que nos hacen la diferencia, solo esas dos horas", comentó Carlos Varela de El Aleph. A sus palabras, los colegas asentaron con la cabeza.
"Estamos viviendo una situación económica que nos afecta más allá de la pandemia. Estas medidas que nos permiten trabajar hasta las once nos limita solamente al comercio porque la cultura no cambió. La gente no sale a comer a las 20. A esa hora están haciendo otra actividad y el horario de salida es recién a las 21 y eso se prolonga a las 21.30, dándoles solo una hora y media al comensal y después tenés que decirle que se vaya", acotó Varela.
Todos reconocieron que tuvieron que rechazar clientes por el horario en que querían asistir. "Te piden a las 22 y uno no puede brindarle el servicio por 45 minutos y pedirle que se vaya", agregó el dueño de El Aleph.
"En la ciudad de Córdoba, se atiende hasta las 23, pero quienes estaban desde antes pueden quedarse a disfrutar hasta la una", comentó el gastronómico.
"Cerrando a las 23 no podemos hacer recambio de mesa y menos aún servirles un postre", agregó Liliana Cena de Cau Cau
Con el levantamiento de los controles sanitarios y la posibilidad que los visitantes disfruten del polo gastronómico sanfrancisqueño, la limitación horaria hace que la ciudad no sea una opción tanto para los locales como los que vienen de afuera. "La gente se va a Josefina o Santa Clara porque no tiene restricción horaria", expresó Varela.
Porteña, Freyre, Brinkmann, Rafaela, Devoto, Zenón Pereyra son solo algunas de las localidades que"proveen" comensales y no vienen a pesar del levantamiento debido al horario. "Los visitantes llegan de sus localidades para comer y no los podés atender. Nosotros recibimos llamadas desde Rafaela para venir y les tenés que decir que no", contó Cristian Bertorello de La Parrilla Comedor Internacional cuyos comensales de otras ciudades representan el 80% de las asistencias.

Están solos. Los gastronómicos tienen poca
clientela, afectados por la reducción de público y horario acotado
No se llega
Los gastronómicos se enfrentan a una dura realidad y tiene el signo peso por delante. Los gastos son muchos y todos aseguraron que lo único que tienen pago al día son la luz, el gas y el alquiler. Algunos, hasta confesaron que no están pagando las cargas sociales de sus empleados porque priorizan abonarles el sueldo.
"La pérdida es del 40% porque trabajamos con la mitad del local y además, la gente no consume. No solo nos vemos afectados por esto, también aquellos que son del sector como proveedores blanquería", manifestó Cena.
"No estamos facturando. El primer fin de semana de mes es crucial para nosotros porque la gente cobró el sueldo y consume, pero así no podemos. Tenemos que seguir pagando gastos fijos y nadie nos perdona ni contempla nada", expresó Varela.
Los alquileres son un problema. La mayoría alquila grandes y costosos espacios, y ante la dificultad no pudieron llegar a un acuerdo con los propietarios. "Nunca debí un mes de alquiler pero ahora me tengo que ir porque no llegué a un acuerdo con el propietario. Ellos también la están pasando mal pero no se llega", contó Contreras.
"Estamos poniendo plata más que ganar. Son más los ingresos que los egreso y ya no sabés de donde sacar plata", destacó Juan Borgogno.
Se suma también el aumento de los insumos. Los gastronómicos destacaron el aumento de la bebida y de las carnes tanto vacuna como porcina de un 20%: "Todo aumentó, pero no lo podés trasladar a la carta porque sino no te compra nadie", confesaron.
No queda atrás el golpe que les da la competencia desleal de los que cocinan en casa y siendo el take away, en vez de una solución, un dolor de cabeza principalmente para los que no ofrecían este servicio y no les quedó otra que sumar la cajita, la moto y el envío a domicilio. "Es muy difícil llevarlo adelante. Le sacamos clientes a las rotiserías y no queremos eso. Lo hacemos solo para poder hacer una diferencia", destacó Cena.
"Estamos compitiendo entre nosotros, pero el que come delivery es siempre la misma. También es un problema los que cocinan en casa", explicaron los presentes que adelantaron que apenas se termine esta nueva normalidad, sacarán el delivery de sus opciones.
El "estigma" de contagiar
"Lo primero que ves en la televisión cuando ocurre un brote o algo de coronavirus, es un bar lleno de gente como si ese lugar fuera el foco de contagio y nosotros no hacemos más que cumplir con todos los protocolos que nos indican desde el municipio y el COE", afirmó Liliana Cena de Cau Cau.
"Cualquier cosa que pasa, de inmediato se nos pone en tela de juicio por posible contagio en reuniones en bares o que sí se puede en bares y no en casas. Nosotros cumplimos con todos los protocolos de higiene y seguridad para cuidar a la gente", contó Varela.
Los empresarios también contaron que los que van a los comedores, que son los mayores, son los que no salen y eso lleva a que haya reuniones en casa de familia; lo cual no está permitido. "Los días ya son más largos, la gente sale tarde y a las 22.30 tenés que llevarle la cuenta entonces, prefieren juntarse en una casa", agregó Contreras.
El recuerdo de Roberto Colombatti
Ante el fallecimiento del empresario gastronómico Roberto Colombatti, el Polo Gastronómico expresó su dolor y acompaña a la familia del referente de Confitería La Palma en este duro momento. "Extendemos nuestro saludo y acompañamos a la familia. Fue un comerciante de la ciudad que siempre nos apoyó en distintas situaciones", afirmaron.
