Garabatos y Redondeles: tres décadas acompañando el crecimiento
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Rosario Vera Peñaloza le dedicó su vida a la educación. Fundó el primer jardín de infantes argentino. Era conocida como la Maestra de la Patria. Falleció un 28 de mayo de 1950. En su homenaje, ese día fue establecido como el Día de los Jardines de Infantes y de la Maestra Jardinera. Hoy en LA VOZ DE SAN JUSTO, un especial para revalorizar el nivel inicial.
El Jardín de Infantes Garabatos y Redondeles lleva 30 años al servicio de la educación de los bajitos, lo que lo convierte en el espacio de educación inicial privado más antiguo de nuestra ciudad.
Ubicado en calle Paraguay esquina Libertador (S), lugar más conocido como "la esquina amarilla", el jardín pertenece a la maestra jardinera Virginia Mitchell quien junto a su equipo de profesionales recibe a más de 50 niños por año.
La institución, toda una tradición para San Francisco, se destaca por ser pionera en una modalidad educativa muy particular. Virginia explicó "abrimos nuestras puertas en enero de 1987, con una propuesta diferente a lo que había en la ciudad. Mi Jardín de Infantes se basa en una pedagogía fuera de lo convencional, como es la pedagogía Waldorf y Montessori".
Agregó que "no se aplica la pedagogía pura porque trato de tomar de cada modalidad lo necesario para aplicar a cada grupo de niños con el que trabajo".
Esta forma de trabajar distinto fue lo que hizo que el Jardín de Infantes Garabatos y Redondeles se convirtiera en uno de los más elegidos por los padres. "La diferencia radicó en trabajar en forma de talleres y no en salitas por edad. Me baso en la madurez del niño, en grupos reducidos de no más de 8 o 9 niños por maestra y que los chicos disfruten del espacio físico del jardín por completo".
Garabatos y Redondeles es una vieja casona que está divida en salas porque se respetan las actividades de cada grupo, pero éstas están condicionadas funcionalmente en temáticas como sociales, expresión corporal, música y material didáctico que se renueva cada quince días. También cuenta con una sala con pisos de goma para niños de hasta 3 años, aunque todo el jardín está acondicionado con pisos de madera para evitar riesgos para los chicos, pero que también permiten que niños con deficiencias auditivas puedan participar de las actividades del lugar sin problemas.
Al jardín asisten niños desde los seis meses hasta los cuatro años inclusive y cuenta con jornada simple y completa, es decir, de 8 a 12 y de 15.30 a 19.30.

Despertar conocimientos y emociones
"Trato de que los niños conozcan un mundo distinto al comercial. Hago hincapié en la música no comercial, en el mundo artístico, desarrollando sus individualidades, ya que es el primer despertar hacia la cultura y el arte", añadió la "seño".
"Esta manera de trabajar dio sus frutos. Hoy tengo hijos de alumnos que tuve en los primeros momentos del jardín y eso demuestra la perdurabilidad de Garabatos y Redondeles", dijo.
"Hay que tener tranquilidad y vocación para contener a los niños para que su adaptación fuera de casa sea la mejor posible. El jardín de infantes en los niños es fundamental porque es el primer paso fuera de su hogar, la primera salida al mundo, por lo que es muy importante que estén contenidos en un ambiente de amor, en un espacio totalmente distinto a su vida cotidiana", concluyó la docente.

