Galopa por el desierto
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La sanfrancisqueña Julieta Murgio aludió a su actualidad en Arabia Saudita donde trabaja como entrenadora de polo en un club privado de la ciudad de Al Khobar.
Se mudó de escenario, aunque la escenografía sigue siendo la misma: rodeada de sus entrañables amigos los caballos y haciendo docencia en la actividad ecuestre. Igualmente se trató de un cambio de aires que alcanzó gran dimensión por haberse instalado a más de 13 mil kilómetros de aquí, nada menos que en el Reino de Arabia Saudita, en el Asia Occidental.
Un destino tan ajeno y lejano que dejó boquiabiertos en su momento a todos quienes la conocen, aunque el apoyo fue total, conociendo de su potencial y claro está, de la vivencia enriquecedora que representaría para ella.
Así tomó distancia de su gente, de su país y desde hace más de tres meses comenzó a experimentar otra forma de vida, de clima, cultura, que sin dudas le sirvió para nutrirse tanto en lo profesional como en lo personal.
Julieta Murgio, la destacada polista sanfrancisqueña y uno de los pilares sobre los que se construyó la actividad en el Jockey Club, hoy desempeña funciones de entrenadora en la ciudad de Al Khobar, desarrollando su vocación por los equinos.
"Antes que nada quiero agradecer a LA VOZ DE SAN JUSTO por estar siempre atrás de mis pasos y acompañarme. Hoy me toca dedicar unas palabras estando lejos, pero feliz por este comienzo en la etapa de mi vida", dijo con entusiasmo en el comienzo de la comunicación.
"Inusual el lugar para nosotros desde San Francisco, pero feliz al fin de conocer el Reino de Arabia saudita, aproximadamente a 13.200 km de distancia, ubicado en la península arábiga, cuya forma de gobierno es la monarquía absoluta", comentó con un perfil didáctico.
"Estoy en Al Khobar, una ciudad que está conectada con el Reino de Bahrein, que es un país pequeño, a través de un puente sobre el golfo pérsico", añadió.
"Desde mi llegada vivo en una casa dentro del club que es privado, muy lindo y confortable aunque prefiero no dar el nombre por una cuestión de reserva, estamos pegados al mar arábigo, así que es un lugar espectacular".
Por amor a vos
Un desembarco en el país del oriente medio que obedeció a una propuesta laboral lógicamente relacionada con su amor por la raza caballar.
"Estoy acá porque no dejo de asombrarme del mundo de los caballos, la gran industria que es y lo que respecta a nivel mundial, sin dudas, si bien el contacto fue por un amigo, es gracias a la pasión por ellos y a la gente que mueven en todo el mundo, a los amigos y toda la gente que me rodea".
"Trabajo como "trainer", en un club en donde las actividades que predominan son el flat work, salto y el polo. Formo parte de un equipo de trabajo que se encarga del área del polo, integrado por argentinos, y en general en todo el club trabajan personas de otros países como India, Filipinas, Sudáfrica, entre otros".
"Por suerte, si bien entender a los caballos no es una tarea sencilla para cualquier persona, los que convivimos con ellos, hablamos el mismo idioma, sin importar la procedencia".
"Por otro lado, cuando llegué si bien no fue fácil para toda la comunidad reanudar todas las actividades, e intentar conllevar lo mejor posible el Covid, la gente arrancó a tomar clases y animarse de nuevo a su vida habitual, con el agregado de las medidas correspondientes. Pero bueno, feliz de que los que pudieron reanudar las actividades se abrieran a probar, y a conocerme dentro del club. Incluso llegamos a participar de un torneo en Riad, la capital".
Conociéndote
Una presentación en sociedad que no solo abarcó a su alumnado, sino que primeramente incluyó a los equinos, sus habituales colaboradores en el dictado de clases.
"Los caballos son como las personas, cada uno tiene un carácter diferente, y cada uno tiene su historia, así tuve que conocerlos y montarlos para entenderlos, para poder dar mis clases, saber para quien puede funcionar cada caballo y saber cuáles serían las herramientas y ayudas que necesitan aplicar mis alumnos", explicó.
"En lo que respecta a la cuida es básicamente similar en todo el mundo, teniendo una dieta a base de pasto y ración, el trabajo en los caballos de polo es el mismo, con su vareo respectivo y trabajo los días que no hay prácticas".
"Acá predomina la raza de caballos árabes, ya que es su cuna, pero también encontramos caballos con otras procedencias como los polo argentino, caballos de Bélgica, Inglaterra, algunos frizones, y por supuesto ponys, mestizos".
"Ahora jugamos un poco con el tema de los horarios por cuestiones de temperatura, ya que ahora estamos en camino a entrar al verano, pero las instalaciones y la gente, ya lo tienen incorporado, por ejemplo aquí los caballos viven en boxes por cuestiones de espacio, control y el calor en verano, con pistas iluminadas, riego", completó quien ya empezó a lidiar con el agobiante calor.
Aprendizaje
Una verdadera aventura en un lugar remoto que se tradujo en una rica experiencia laboral y de vida.
"Se trata de una gran experiencia, más en lo personal, a mí me encanta vivir las costumbres de la gente, por eso hasta el momento he probado una gran variedad de comidas típicas e instruyéndome de sus costumbres cotidianas, que es lo lindo de la cultura, la comida viene acompañada de la historia, de lo más profundo, y eso está muy bueno".
"Y si bien a nosotros el mate nos acompaña a todos lados, es muy lindo también poder hacer el intercambio de absolutamente todas las costumbres y de muchas procedencias. Disfruto absolutamente todo, uno tiene que estar predispuesto, todos los días se aprende algo nuevo".
"En cuanto al idioma predomina el árabe, pero nos manejamos todos con el inglés. En lo que respecta a lo personal, es nuevo para mí, pero no hay nada que con práctica y estudio no se logre, también fuimos aprendiendo algunas palabras y saludos en árabe, todo parte del intercambio cultural que haces que es muy interesante".
Curiosidades
Enigmático país que "Juli" empezó a descubrir sin dejar de sorprenderse ante curiosas realidades pero destacando la hospitalidad del pueblo saudí.
"La forma de vestir es peculiar, llama la atención un poco al principio para aquellos que no estábamos acostumbrados o los horarios de los rezos, pero es lo que significa para ellos, corresponde a su religión y no hay nada de qué preocuparse, celebran la vida, y tienen motivos muy interesantes, tengo el agrado de decir que todos me han tratado muy pero muy bien, cordiales y amables en todo momento y no tuve ningún inconveniente".
"En este momento estamos transitando el comienzo del verano, y recientemente terminó el Ramadán, que es el mes religioso que se celebra en la cultura musulmana, en donde por ejemplo, hacen ayuno desde que sale el sol hasta que se pone alrededor de las seis de la tarde, cambian todos los horarios de trabajo y su rutina diaria, pasan a tener una vida más nocturna digamos y hacen varias celebraciones muy lindas. Cabe destacar que aquí estamos en el año 1442, según el calendario islámico (hijry)", destacó.
"Por otro lado es grande el cambio de salir de una área de producción lechera y de carne, al ver camellos como si fueran nuestras vacas, y lo que para nosotros es un fastidio a veces mantener el pasto corto de casa, acá se lucha por que venga. Tienen su belleza también, sus costumbres que no dejan de impresionar y que son parte de un gran país. Por eso lo importante que es valorar lo que tenemos y damos como cotidiano", agregó.
Sus raíces
Ya en el final del diálogo y tras una suerte de mini "turismo" por Arabia, la sanfrancisqueña exhibió su sentido de pertenencia con el Jockey Club Polo de San Francisco al que le dedicó un sensible párrafo.
"Sigo atentamente las actividades del club, son mis raíces, mi vida cambió mucho desde que Julián (Bossa) me convocó para generar lo que hoy es el polo en el Jockey Club de San Francisco, y quiero que prospere y que valgan la pena todos los sacrificios, el trabajo y el tiempo que le pusimos".
"Fue a la vez un paso duro dejar todo, pero a la vez creo que será beneficioso a largo plazo, por suerte las redes sociales nos acercan mucho hoy en día, y sigo en contacto con mi gente, amigos y familia".
"A propósito estoy agradecida totalmente con los que me dieron la oportunidad, a mis amigos, familiares, al Jockey Club y toda la gente que me apoyó siempre y lo sigue haciendo. A toda la gente que conocí en el camino y los que se siguen sumando, a todos muchas gracias", finalizó.
Arabia Saudita, el país del desierto, del petróleo, del fanatismo religioso, de las leyes rígidas y de los príncipes, es desde hace un tiempo también el lugar de Julieta Murgio, el que eligió para seguir al galope en su forma de vida y creciendo profesionalmente. En rigor de verdad, una gran experiencia.




