Gabriela Sidler: “Sin sindicatos estaríamos condenados a retroceder cien años”
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La secretaria general de la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (ATSA) seccional San Francisco repasó su historia dentro del ámbito de la salud, los desafíos de conducir un gremio siendo mujer y la defensa de los derechos laborales.
Gabriela Sidler comenzó a trabajar en el ámbito de la salud cuando tenía apenas 18 años. Era febrero de 1987 cuando ingresó a Clínica Regional de San Francisco, una institución en la que permaneció durante 23 años y desde la cual empezó a conocer, desde adentro, las necesidades, los conflictos y las particularidades del trabajo sanitario. Aquella experiencia sería determinante para el camino que emprendería años después dentro de la actividad sindical.
Con el paso del tiempo se incorporó a la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (ATSA) seccional San Francisco, primero como secretaria gremial. Desde ese lugar comenzó a realizar inspecciones, recorrer establecimientos y acompañar distintas problemáticas laborales. En 2018 decidió presentarse a elecciones y fue elegida por los trabajadores para conducir el gremio como secretaria general, función que continúa desempeñando en la actualidad.
Ese mismo año también se sumó a la conducción de la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina como prosecretaria gremial, cargo que todavía ocupa. En diálogo con POSTA, Sidler repasó el recorrido que la llevó desde su primer empleo en una clínica hasta convertirse en una de los principales referentes sindicales del sector privado de la salud en San Francisco y la región.
Sidler considera que asumir una responsabilidad sindical requiere, ante todo, una convicción profunda. Para ella no se trata solamente de ocupar un cargo, sino de comprender el sentido de la tarea y sostenerla en el tiempo, incluso frente a los conflictos y obstáculos que aparecen de manera cotidiana.
“En esto hay que estar convencido y creer que se puede. Desde el sindicalismo podemos proteger los derechos de los trabajadores, más allá de todas las cosas que se dicen. Cada uno tiene una convicción y sabe lo que hace”, expresó. Según planteó, el desafío consiste en mantener un equilibrio dentro de las relaciones laborales y evitar que una de las partes quede completamente desprotegida.
La dirigente sostuvo que la existencia de las organizaciones sindicales resulta necesaria para establecer mecanismos de control en el ámbito laboral. “Para que haya un equilibrio en todos lados tiene que haber un control, y para eso están los sindicatos”, afirmó. Desde su perspectiva, la ausencia de representación colectiva dejaría a los trabajadores expuestos a situaciones de abuso y a decisiones unilaterales.
Sidler aseguró que desarrolla su actividad con pasión y que uno de sus principales objetivos es fortalecer la unidad entre los trabajadores. “Es un desafío todos los días. Lo hago con mucha pasión y creyendo que debemos entender que los trabajadores tenemos que estar unidos para evitar lo que está pasando con todos estos cambios de las leyes laborales y los abusos que pueden existir en muchos lugares”, señaló.
La referente de ATSA también advirtió que el desconocimiento de los derechos laborales facilita situaciones de aprovechamiento. Por ese motivo, una parte importante del trabajo gremial consiste en informar, asesorar y acompañar a quienes no saben cuáles son las normas que los protegen o qué herramientas tienen disponibles cuando se presenta un conflicto.
“Estamos en una etapa de cambio, pero también de aprovechamiento, muchas veces por la falta de conocimiento de los trabajadores. Nosotros apelamos a que la gente empiece a conocer cuáles son sus derechos, a no permitir determinadas situaciones y a entender que no todo es válido”, explicó.
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Los derechos que siguen vigentes
Sidler remarcó que los cambios normativos no significan que todas las protecciones laborales hayan desaparecido. En el caso de los trabajadores de la sanidad, destacó que el convenio colectivo continúa vigente y amplía derechos en beneficio de quienes se encuentran comprendidos dentro de la actividad.
“El convenio colectivo nuestro sigue vigente. Cada vez que se firma una paritaria se renueva ese convenio, y esto hace que, más allá de lo que la ley pueda decir, el convenio colectivo amplíe derechos para beneficio de los trabajadores”, indicó.
ATSA San Francisco representa a un universo amplio de trabajadores vinculados con la salud privada. La jurisdicción incluye empleados de clínicas y sanatorios, laboratorios de análisis clínicos, centros odontológicos, establecimientos sin internación, geriátricos y centros de diagnóstico por imágenes, entre otras actividades. También abarca empresas vinculadas con la elaboración de productos medicinales.
Ser mujer en un ámbito mayoritariamente masculino
Uno de los principales desafíos que atravesó durante su recorrido fue insertarse en un ámbito donde la mayoría de los interlocutores son hombres. Sidler explicó que esa situación se repite en las negociaciones, en las audiencias y en los encuentros con representantes de los distintos establecimientos.
“Cada negociación que uno tiene, en una audiencia o cuando tiene que hablar con algún establecimiento, es complicada porque el 99% son hombres. Por supuesto que siempre intentan hacerte sentir, como se dice habitualmente, el sexo débil, algo que yo no creo ni acá ni en ningún lado”, manifestó.
“Lo vivo permanentemente, pero no me victimizo por eso. Siempre digo que habla mal del que lo hace. Creo que tengo el carácter y el conocimiento como para defender aquello por lo que estoy peleando”, expresó.
Frente a esas situaciones, decidió apostar a la formación. Estudió Recursos Humanos y posteriormente se recibió de abogada, herramientas que considera fundamentales para defender sus argumentos y sostener una discusión en igualdad de condiciones. “Cuando vos enfrentás a alguien sabiendo de lo que estás hablando, con el tiempo empiezan a entender que no podían intentar determinadas cosas”, afirmó.
Para Sidler, también se produjo un cambio cultural que modificó algunas conductas dentro de los espacios laborales. En ese sentido, observó que las nuevas generaciones muestran una mayor disposición a cuestionar los malos tratos y a defenderse frente a situaciones que antes podían ser naturalizadas.
Por otra parte, la dirigente señaló que alrededor del sindicalismo existe una discusión recurrente sobre la permanencia de los representantes en los cargos. Frente a ese cuestionamiento, sostuvo que la continuidad debe analizarse en función de la gestión, de los controles existentes y de la voluntad expresada por los trabajadores en las elecciones. “Se habla mucho de personas que permanecen 30 o 40 años, pero también hay una realidad: si tenés una gestión donde hubo cambios y nadie se presenta para competir, cambiar por cambiar a veces no es tan bueno”, consideró. “Alguien tiene que animarse, un grupo de personas debe presentarse a una lista. Eso requiere interés, mucho conocimiento y compromiso. Después, si perdés, volvés a tu lugar de trabajo”, explicó.
La defensa del sindicalismo
Sidler reconoce que una parte de la sociedad observa con desconfianza a las organizaciones sindicales y que los cuestionamientos se profundizaron a partir de los discursos del Gobierno nacional. Aun así, defendió la importancia de la institución gremial y planteó que las responsabilidades deben analizarse de manera individual.
“Estoy convencida de que el sindicato como entidad es necesario porque es el sistema de contralor de los trabajadores. Alguien debe controlar”, sostuvo. Para explicar esa postura, recordó el surgimiento de los primeros movimientos gremiales en el contexto de la Revolución Industrial y las condiciones de explotación que debieron enfrentar los trabajadores. “En ese momento hubo personas que empezaron a darse cuenta de que la Revolución Industrial esclavizaba a la gente porque se aprovechaba de su desconocimiento. Alguien comenzó a pensar que había que proteger a una clase porque, de lo contrario, la esclavitud sería ineludible”, señaló.
En ese sentido, indicó que todavía existen ejemplos internacionales de producciones sostenidas mediante condiciones laborales precarias. Para Sidler, esas realidades demuestran que la defensa colectiva de los trabajadores continúa siendo necesaria. “El sindicato como entidad debe existir y la gente tiene que tomar conciencia. Lo que se debe calificar son las personas. A mí no me define lo que digo, sino mis acciones”, afirmó. Además, destacó que los trabajadores de la actividad conocen el trabajo que realiza la seccional y las intervenciones que llevan adelante ante diferentes conflictos.
No obstante, aclaró que el gremio necesita el acompañamiento de quienes representa. “El trabajo aislado no se puede realizar. El sindicato puede controlar, puede intimar, pero después el trabajador tiene que avalar y apoyar esa decisión, porque de lo contrario muchas cosas caen en saco roto”, advirtió.
“Sin sindicatos estaríamos condenados a retroceder cien años”, resumió.
Una lucha que excedió lo laboral
Uno de los temas que más presencia tuvo durante su gestión fue la situación de los geriátricos de San Francisco. ATSA realizó durante años inspecciones y denuncias que permitieron visibilizar condiciones que, según Sidler, no solamente afectaban a los trabajadores, sino también a los adultos mayores alojados en esos establecimientos.
La dirigente recordó que las intervenciones se extendieron durante casi dos años antes de que se concretara el cierre de algunos lugares. “Fue muy triste. Fueron denuncias permanentes durante casi dos años hasta que se logró el cierre”, señaló.
Sin embargo, aclaró que muchas de las irregularidades detectadas no correspondían directamente al ámbito de actuación del gremio. “A nosotros únicamente nos corresponde la parte laboral, pero veíamos falta de atención en los gerontes, falta de alimentación, problemas en los lugares y situaciones realmente deplorables”, describió.
Frente a ese escenario, decidió involucrarse pese a que la habilitación y el control integral de los establecimientos dependen de otras autoridades. “Ver las cosas y no involucrarse es como no tener sensibilidad por lo que les pasa a personas que muchas veces no pueden defenderse”, sostuvo.
“La idea no es cerrar, sino regularizar”
Sidler insistió en que el objetivo del gremio no es provocar el cierre de geriátricos, sino impulsar su adecuación a las condiciones necesarias para que puedan funcionar correctamente y brindar una atención apropiada. En ese punto, consideró indispensable avanzar en la modificación de la ordenanza municipal vigente y generar instancias de trabajo conjunto con las autoridades locales.
“Seguimos en la lucha por la ordenanza. Necesitamos que el municipio nos reúna para modificar algunas cosas, porque hay que regularizar los geriátricos”, planteó. Según explicó, la demanda de este tipo de establecimientos continuará creciendo y obliga a revisar las normas y los mecanismos de control. “Esta demanda no va a bajar, sino que va a subir cada vez más por los tiempos y por la situación. Lo que necesitamos es regularizar”, afirmó.
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