Fueron pioneros del take away y ahora piden que los dejen trabajar
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A diferencia del resto de los gastronómicos, los food trucks no tienen ninguna posibilidad de llegar a los clientes y permanecer en el negocio durante la pandemia del coronavirus. Reclaman reglas claras y participar en igualdad de condiciones en la flexibilización que habilitó el retiro de comida en los locales y el delivery para afrontar la crisis. Hoy volverán a llevar su reclamo al municipio.
Conocidos como "los carritos de hamburguesas" se asentaron en diferentes sectores de San Francisco; muchos en la llamada "costanera seca", el Paseo Cervantes. Antes de que la pandemia estallara del covid - 19, la oferta gastronómica era amplia entre los food trucks instalados, en su mayoría, en el radio comprendido entre Urquiza y avenida de la Universidad, y sobre esta última también, entre Roca y Cervantes, donde tímidamente fueron forjando un verdadero polo gastronómico a cielo abierto.
Fueron uno de los primeros grupos en sentir los efectos de la cuarentena; se vieron afectados desde el primer día de su vigencia. Y si bien la cuarta fase del aislamiento les traía algo de esperanza en retornar al trabajo, la ilusión duró muy poco.
Rodrigo Vieira, propietario de cinco carritos distribuidos en distintos puntos de la ciudad, reclama recibir un trato igualitario al resto de los establecimientos gastronómicos que si bien permanecen cerrados, sí pueden trabajar mediante el sistema de delivery o con retiro de la comida en los locales, sin embargo, no consigue la correspondiente autorización.
En la misma situación de Rodrigo están alrededor de 35 carritos habilitados entre San Francisco y Frontera.
"Estamos viviendo un calvario"
"Desde que comenzó la cuarentena estamos viviendo un verdadero calvario", comentó Rodrigo para luego agregar que "ni siquiera nos permiten hacer venta por delivery o take away".
Con siete años de experiencia en el rubro, Vieira fue modernizando cada carro "a los que les incorporé lo último en materia gastronómica asegurando la correcta conservación de los alimentos que allí se elaboran", contó dejando claro que cumplir con los protocolos de bioseguridad no sería un problema para ellos.

Propietarios de los carritos, en lucha, la otra cara de la cuarentena. | Fotos: Manuel Ruiz | LVSJ
Idas y vueltas
Desde que comenzaron las restricciones, el emprendedor se acercó a la municipalidad para asesorarse acerca del momento en que podría retomar la actividad. "En un momento me dijeron que nos iban a autorizar cuando declaren a San Francisco en zona blanca -hoy es considerada zona roja flexibilizada- y se habilite el protocolo para restaurantes para retirar mercadería del local y hacer delivery". Finalmente eso se flexibilizó pero no alcanzó a los food trucks.
Tras esa disposición establecida por el Comité de Operativo de Emergencia (COE) y acatada por el Estado municipal "abrí el carro que tengo en el cruce de las rutas nacionales 19 y 158 para que la gente se llegue hasta allí a retirar la comida. No obstante, al poco tiempo llegaron funcionarios de Bromatología para decirme que no podía abrir. Nadie sabe nada, no se entienden ni ellos", cuestionó Rodrigo "los grises" que existen en las formalidades de la flexibilización.
Tras hablar con autoridades municipales, "nuevamente me dijeron que al día siguiente iba a poder abrir, pero a la hora que me dijeron eso me volvieron a llamar diciendo que no podía abrir porque yo tengo monotributo y cuento con cinco carros. Yo tengo todo al día porque de lo contrario no hubiera podido trabajar nunca".
Antes del coronavirus trabajaban en la noche pero
aseguran que se adaptarían al mediodía con tal de volver a la actividad.
Incertidumbre
"Nadie puede explicarme por qué no me dejan abrir -reclamó Vieira-. En teoría, es porque no quieren que la gente circule por la calle cuando en realidad ya están circulando por todas partes".
El entrevistado consideró que en su caso "estamos recibiendo un trato desigual" con relación al resto de los establecimientos gastronómicos que están autorizados a trabajar aunque con otra modalidad. "Nosotros no queremos trabajar por la noche porque en ese horario la gente no puede circular pero al menos que nos autoricen a trabajar al mediodía y por la tarde ya que eso nos puede permitir reunir algo de dinero para vivir", pidió.

Cerrados y sin sillas a la vista. Los carritos tampoco pueden operar con el sistema de reparto a domicilio.
Esperan una respuesta hoy
Rodrigo comentó que en la mañana de hoy reclamarán nuevamente en la municipalidad la posibilidad de lograr una autorización que les permita reabrir los carros.
"Vamos a ir hasta el Palacio Municipal para ver si nos permiten volver a trabajar porque la situación está muy complicada. Nosotros queremos respetar todos los protocolos sanitarios, no pedimos nada raro. Espero que nos autoricen y de esa manera podamos normalizar de a poco la situación".
