Fue un suplicio
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La selección superó a Chile por 1 a 0 y se metió en zona de clasificación directa para el Mundial de Rusia 2018. Terminó pidiendo la hora y ganó gracias a un penal polémico que cobró el brasileño Sandro Ricci. El partido contó con la cobertura de LA VOZ DE SAN JUSTO.
El grito final fue de desahogo, de angustia contenida que se dejaba exteriorizar. La selección festejó un triunfo que era muy necesario, pero que se consiguió a duras penas, sin merecerlo y mostrando una opaca imagen sobre todo en la segunda parte.
El seleccionado nacional superó a Chile por 1 a 0 con gol de Lionel Messi a los 16' de la primera parte y accedió al lote de los equipos que hoy estarían clasificando a la Copa del Mundo de Rusia 2018. Sin sobrarle absolutamente nada, el equipo de Bauza lo ganó gracias a un penal muy polémico que cobró el juez brasileño Sandro Ricci.
Cara
La Argentina comprendió que se jugaba mucho -muchísimo- en el Monumental y salió a mostrar una faceta que pocas veces había lucido en las Eliminatorias: fue un equipo combativo, que luchó con ahínco cada pelota y que tuvo sacrificio en todas sus líneas. Dejó la etiqueta en el vestuario y se puso el overol, pero también en camarines dejó las ideas. Si no fuese por un polémico penal que cobró Ricci cuando se había cumplido el primer cuarto de hora, el partido se le hubiera complicado mucho.
Es que el campo de juego estaba malo y la pelota no corría bien. Chile se amoldó mejor y tocando de primera fue más claro a la hora de atacar. En la Argentina si bien todos corrieron y metieron, faltó el pase preciso y la visión de juego. Por momentos, la selección dependió mucho de algún pelotazo que pudiera meter Mascherano.
Atrás, la defensa mostró algunos baches, que Chile supo aprovechar con su movilidad. Fue así que llegó un centro que Vargas conectó de cabeza y provocó una gran atajada de Romero. En el rebote, Fuenzalida la empujó la red pero en posición adelantada.
Acto seguido, Mascherano perdió la pelota en un sector peligroso, pero Messi recuperó y lo habilitó a Di María, quien no pudo definir ante la oportuna salida de Bravo. En la siguiente jugada, "Masche" lo buscó al "Fideo", quien cayó entrando al área ante la marca de Fuenzalida. Ricci marcó penal y Messi no falló: disparo potente y cruzado para marcar una ventaja que no era merecida.
A la selección le siguió costando mucho llegar con claridad. Chile se abroqueló en dos líneas de cuatro y esperó de contra. Sin embargo, nunca pudo inquietar a Romero.
Recién sobre el final de la etapa, Ottamendi se lo perdió increíblemente luego de un tiro libre ejecutado por Messi. La Argentina se fue al descanso arriba, pero con la preocupación de que Chile podía complicarle las cosas en cualquier momento.

Y cruz...
El nivel decayó notablemente en la segunda etapa y no quedó nada de lo bueno que había mostrado la albiceleste en el capítulo inicial.
Bauza tomó nota de las dificultades en defensa y lo mandó a Musacchio a la cancha en lugar de Mas para que Rojo ocupara su habitual posición de 3. Chile se adelantó en el campo de juego y ahora era la Argentina quien se replegaba para contragolpear.
Ello ocurrió cuando Di María lo habilitó a Rojo y fue a buscar la devolución, pero le entró mordido y la tiró afuera. La selección llegaba por primera vez tocando, gracias a un buen cambio de velocidad.
Chile llegaba tocando y con mucha gente y la Argentina se complicaba en despejar. Así llegó un tiro libre que Alexis Sánchez estrelló en el travesaño y luego Castillo no pudo definir ante la presencia de Romero.
A la selección le costaba mucho pasar la mitad de la y cuando lo hacía, no sabía qué hacer. En medio de ese desconcierto comenzó a destacarse la figura de Mercado, quien recibió una ovación gracias a su entrega y solidez. Por eso se lamentó tanto su salida por lesión.
Con Messi desaparecido en acción, la Argentina solo apostaba a resistir. Los corazones se paralizaron cuando Castillo apareció solo y la tiró increíblemente afuera.
El asedio era intenso, más con el ingreso de Valdivia. El equipo de Bauza sufría en los minutos finales del encuentro. Aquella actitud combativa del primer tiempo se había transformado en desesperación y plegaria.
La Argentina ganó gracias a aquel fallo del juez brasileño en la primera etapa. Y ganar era lo más importante pero no lo único que importa. La pálida imagen que dejó plantea muchas dudas de cara al desafío que se viene el próximo martes en Bolivia y también pensando en las cuatro fechas que restan de estas Eliminatorias que la selección transitó con paso errático y no a paso firme como se esperaría del subcampeón del mundo.
