Francisca Ferrazzi: sostén familiar hasta en la muerte
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/Media/202208/Image9ebe088e441d4ea2b22a29de85061f95.jpg)
Una escultura, decenas de leyendas. "La quinta del Ñato", capítulo 10: "Francisca Ferrazzi, sostén familiar hasta en la muerte".
Por Manuel Montali | LVSJ
Ángel Baggio y Francisca Ferrazzi fueron los responsables de la Confitería Ferrazzi y del Hotel Las Colonias, en la esquina noreste de las actuales Av. del Libertador Norte y Bv. 25 de Mayo. Tras la muerte de su marido en 1908, ella quedó sola a cargo de la empresa, con cinco hijos. Una escultura muy vistosa los inmortaliza en el cementerio, poblando su historia de leyendas.
La confitería y hotel se establecieron en 1895, en el edificio en donde funcionara la fonda de Francisco Lorenzatti. El historiador José Alberto Navarro afirmó que, con diez habitaciones, el alojamiento fue uno de los referentes más importantes de la actividad en la ciudad. Epicentro social, las tertulias también eran destacadas, con grupos numerosos de ciudadanos distinguidos que se juntaban a jugar al billar, casín, entre otros.
Francisca había nacido en Valstagna el 18 de agosto de 1867. Ángel había visto la luz también en Italia, en Vicenza, el 4 de enero de 1878. La muerte lo encontró joven, el 11 de febrero de 1908. El motivo no está del todo esclarecido y una de las versiones que se conservan en la historia oral apunta a que fue asesinado.
El monumento mortuorio en nuestro cementerio es sin dudas uno de los puntos más atractivos en el recorrido que suele organizar el Archivo Gráfico y Museo Histórico. Allí se ve a una mujer sosteniendo en brazos a un hombre agonizante o ya fallecido, lo que alimentó siempre el rumor trágico.
No obstante, descendientes del matrimonio que habitan en nuestra ciudad no cuentan con datos certeros que prueben esa versión. De igual modo, tampoco la descartan, ya que temen que la verdad, quizá convertida en un tabú, no haya trascendido hasta su generación. Incluso, tampoco están del todo seguros de que la escultura represente efectivamente a Francisca y Ángel, ya que podría tener otro significado o simbolismo. Las versiones sobre el matrimonio y la vida de Francisca luego de enviudar son varias y ninguna está lo suficientemente acreditada como para darla a conocer públicamente.
De lo que ningún descendiente tiene dudas es de que el monumento sí le hace justicia a la matriarca familiar sobre el rol que le tocó ocupar tras la muerte del marido. La escultura de una mujer sosteniendo el cuerpo de un hombre es representativa de la fortaleza y sostén que Francisca ejemplificó, algo que aseguran se ha repetido en otros personajes femeninos de la misma estirpe: mujeres de principios de siglo XX que quedaban como cabezas de familia y defendían lo suyo con la escopeta al hombro.
Junto a sus cinco hijos (entre ellos el recordado Juan María Baggio Ferrazzi, deportista múltiple y luego jefe de Bomberos Voluntarios) siguió adelante con el emprendimiento. Gracias a su ubicación estratégica, aprovechando el paso del ferrocarril por el terreno que ocupa hoy el Centro Cívico, supo recibir a toda clase de figuras, incluyendo a Carlos Gardel, sobre el que la familia recuerda que llegó con un precario equipo en una valija con el que grabó algunas piezas en San Francisco, en lo que fue además la penúltima colaboración con José Razzano.

Los restos de Francisca y Ángel ya no están allí, por lo que la familia ofreció el traslado de la obra al Archivo Gráfico
Francisca falleció en San Francisco el 11 de septiembre de 1947. El hotel había ido declinando su actividad, mientras la confitería seguía siendo uno de los puntos neurálgicos de la ciudad. Según señala Navarro en un trabajo sobre las primeras fondas, hoteles y restaurantes de San Francisco, "al morir su dueña, el negocio pasó a manos de su hijo Joaquín, quien lo mantuvo en actividad hasta mediados de la década de 1950".
Juan María Mas, uno de los descendientes del matrimonio, explicó que los restos de Francisca y Ángel no se ubican junto al monumento, ya que fueron trasladados a otro panteón familiar, por lo que la escultura se conserva con una finalidad casi exclusivamente artística. Incluso recordó que, con el fin de preservarla, entendiéndola como parte del patrimonio arquitectónico de la ciudad, propuso al Concejo Deliberante hace algunos años que evalúe su traslado a la sede del Archivo Gráfico.
En la actualidad, sigue siendo una de las obras de arte más destacadas en el ingreso a nuestra "Quinta del Ñato", alimentando la leyenda y con una inscripción que advierte: "Mors ultima linea rerum est" (La muerte es la meta final).
