Final de una etapa, se jubiló la doctora Macello
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Tras 33 años de trabajo, la doctora Mónica Macello se retiró de la salud pública. "El Hospital Iturraspe más que un trabajo es una forma de vida", aseguró la reconocida médica a cargo del Servicio de Pediatría y Neonatología, que comenzó a gozar de los beneficios de su jubilación.
Por Stefanía Musso
La médica pediatra Mónica Macello se retiró de la atención pública luego de 33 años de servicio en el área de Pediatría y Neonatología en el Hospital "J. B. Iturraspe", su lugar de formación, desarrollo, que le permitió la jefatura del servicio y donde conoció el amor de su vida.
Aunque continúa ejerciendo en el Sanatorio Argentino, dejó una marca en el hospital con su tenacidad y pasión por su vocación de médica, acompañando a cada niño que llegaba al mundo o para ser atendido sin importar las dificultades.
Luchar frente a la adversidad de cada o circunstancia que se presentaba en el Iturraspe la convirtió en una mujer sin titubeos algo que le valió para marcar un antes y un después en la historia del servicio de Pediatría y Neonatología del nosocomio.
- Pasaron 33 años y adiós al Hospital...
Hace cinco años que podría haberme jubilado pero me encantaba lo que hacía, además sentía que tenía que ver funcionando el nuevo servicio de Neonatología y Pediatría antes de irme. Presenté mis papeles en febrero después de meditarlo mucho y hace tres semanas llegó la resolución de mi jubilación.
- Se va del servicio público en medio de una pandemia, un momento histórico para el mundo, pero principalmente para los médicos que son esenciales.
Nunca esperé jubilarme en medio de una situación como esta. Cuando era estudiante de medicina creo que nunca imaginé que viviría una pandemia. Si bien, solo tuvimos dos casos positivos de coronavirus en San Francisco, no sabemos qué va a suceder. El Hospital se está preparando para el peor escenario pero esperemos que no se tengan que utilizar todas esas unidades. Yo me jubilo pero el director Valentín Vicente sabe que puede convocarme en el momento que me necesite.
- Seguirá ejerciendo en la salud privada. Parece que en su casa la medicina se siente en todos los integrantes de la familia.
Me casé con el doctor Carlos Vicente en 1992 a quien conocí en el Hospital. Mi familia nuclear somos nosotros dos, los que vivimos en nuestra casa. La familia la conforman sus hijos médicos, entre ellos el doctor Valentín Vicente, y los nietos.
- O sea que el Hospital es algo más que un lugar de trabajo...
Esta institución para mí es importante en todos los sentidos. Me formé, desarrollé toda mi carrera profesional, conocí a mi esposo quien es mi compañero en la vida, hice muchos amigos, compartí estudios, proyectos. El Hospital más que un trabajo, es una forma de vida.

"El Hospital más que un trabajo es una forma de vida", aseguró Macello.
Del teatro a la medicina
- ¿Cómo fueron sus inicios?
Antes de empezar a estudiar medicina hice otras cosas. Primero, me fui a Estados Unidos por una beca de estudio por un año. Cuando volví, terminé el secundario en la Escuela Normal "Dr. Nicolás Avellaneda", donde estudié desde el 1 grado. Estaba indecisa sobre la elección de la carrera universitaria que iba a seguir. Me quedé un año en San Francisco y comencé a estudiar teatro con profesores que traía la municipalidad desde Santa Fe. Me gustó mucho, pero no lo veía como una carrera posible. Un año después tenía que decidirme. Por eso, me trasladé a Córdoba donde estudié Biología un año y finalmente me incliné hacia la medicina.
Comencé mi residencia en la Medicina Generalista en el Hospital Iturraspe. Eran mis compañeros los doctores Buffa, Vignolo y Roldán, entre otros. Tengo hermosos recuerdos de aquella época. Si bien todos hicimos después distintas especialidades, y ocupamos cargos de conducción, creo que esa primera formación en Medicina Generalista nos marcó para tener una visión diferente de la medicina y de la salud pública.
Cuando terminé la residencia me trasladé al Centro de Salud de Devoto, que en ese tiempo era provincial, posteriormente volví a al Hospital Iturraspe, me sumé al servicio de Pediatría y aquí me quedé hasta mi jubilación. También trabajé en los Centros de Salud de Frontera, de donde me llevo hermosos recuerdos.
- ¿Qué significa para un médico ser parte de la salud pública?
Para trabajar en Salud tenés que tener una mínima vocación de servicio sino, no podés hacerlo. Ser parte de la salud pública para mí es un orgullo y me dio grandes satisfacciones. Es el lugar donde podés desarrollar plenamente la vocación de servicio, donde el significado de equipo de salud tiene un valor literal. Es el lugar donde tenés la oportunidad de compartir y discutir diagnósticos y tratamientos con otros profesionales y todo esto sin idealizar, porque la salud pública tiene sus problemas y además como en todo trabajo, hay días buenos y malos, pero si lo querés, tu crecimiento está garantizado.
- ¿De qué tipo de hospital se despide?
Cuando ingresé al hospital solo existían las cuatro especialidades básicas además de la farmacia, el laboratorio, la guardia central y todo era más pequeño y más acotado. El Hospital creció muchísimo desde la diversidad de servicios que ofrece a la comunidad hasta el número de profesionales. En lo que respecta a nuestra área, Neonatología funcionaba en una de las habitaciones de Pediatría, y en otra de ellas dormíamos los residentes. Luego la Neo se trasladó a otro sector, un poco más amplio donde estaba el sector cunas y donde los recién nacidos pasaban sus primeras tres horas de vida. Hoy eso sería impensable. En 2017 se inauguró el nuevo servicio de Neonatología incorporando mayor complejidad y personal. En septiembre de 2019, a dos años de su inauguración, fue reconocido con categoría III A por Maternidad e Infancia de Nación, lo cual fue una gran satisfacción para todo el equipo.

La plaqueta homenaje a la doctora Mónica Macello por su aporte a la salud pública en el Hospital Iturraspe
-Recibió saludos y agradecimientos de mucha gente que la va a extrañar por los pasillos del Hospital. ¿A quiénes agradece usted en estos años de trayectoria?
A Dios por el camino recorrido; a mis padres que fueron el principio y la base de todo; a mi esposo por su apoyo permanente; a toda mi familia; a mis compañeros de trabajo ya jubilados y a todos los miembros del equipo de salud actual. Quisiera nombrar a cada uno pero aquí sería imposible porque siempre trabajamos como equipo, siendo un grupo humano con un enorme potencial y sabiendo que la única forma que los logros sean duraderos es avanzando todos juntos y los logros, pequeños o grandes nos corresponden a todos. A los directivos del Hospital actual por su permanente disponibilidad para escuchar y solucionar problemas o necesidades del servicio y a las doctoreas María Celia Finetti que me sucederá en el cargo y a la coordinadora de Neonatología Mariana Branchetto porque sé que el servicio queda en buenas manos. Me voy del Hospital feliz y agradecida.
- ¿Cómo se cuela la medicina en la vida de una mujer que sintió tanto gusto por el teatro?
Sabía que lo mío eran las carreras humanísticas. El teatro fue un momento fugaz en mi vida y la medicina me gustaba pero finalizando mi adolescencia, me planteaba si estaba en mí el altruismo que yo suponía que un médico tenía que tener. Se idealizaba mucho el ser médico. Siendo la elección de la carrera la primera decisión que tomamos como adultos, eso lo sentía como una gran responsabilidad. Por lo tanto, comencé a estudiar Biología pero con el tiempo me di cuenta que lo mío no era eso solamente por lo cual rendir examen correspondiente medicina y aprobé. Era la época del proceso, recuerdo que había 1.700 inscriptos y entrabamos solamente 300. Para mí el teatro fue accidental, un descubrimiento, casi anecdótico, pero creo que toda manifestación artística que uno desarrolle nos enriquece y es bueno para el alma.
Vignolo: "Hace falta más gente como ella en los hospitales"
La doctora Macello compartió con el doctor Mario Vignolo, ex director del Hospital. Iturraspe, décadas de trabajo y codo a codo gestaron lo que hoy es el servicio de Pediatría y Neonatología.
A modo de homenaje, Vignolo compartió su experiencia con la pediatra. "Mónica fue una de las primeras personas que conocí cuando llegué al Hospital para sumarme a la residencia como médico generalista. Ella estaba en segundo año y sin dudarlo se acercó a mí dándome todo su apoyo y compañerismo, ayudándome a integrarme al grupo porque no conocía a nadie. Pasó el tiempo y empezamos a compartir guardias, capacitaciones, asados y muchos momentos lindos y no tanto".
Cuando la doctora decidió formarse en pediatría, "en los '90 se produjo un recorte total de persona, ella fue de los pocos que quedaron en el área y se dedicó como una guerrera".
Pero en ese momento y a pesar de las pálidas, la doctora conoció el amor y Vignolo confesó ser el celestino: "En esa época el doctor Carlos Vicente era jefe de Pediatría y cuando la conoció, comenzaron una relación que aún hoy continúa y me pone feliz porque algo tengo que ver".
Cuando Vignolo fue designado como director del nosocomio, "pude lograr que ella obtuviera su cargo como jefa del Servicio de Pediatría y sé que fue una de mis mejores decisiones, pero reconozco que me costó muchas peleas porque Mónica era como un pájaro carpintero que con su dulzura entraba a la dirección y sutilmente pedía y luchaba por su Pediatría y siempre lograba algo".
"Luego Macello se formó en Neonatología, porque era su anhelo y fue una gran decisión porque sabíamos que algún día tendríamos este servicio en el Iturraspe. Y así fue. Cuando estuvo listo yo tuve que dejar la dirección, pero puedo decir que lo gestamos codo a codo y era nuestro mayor anhelo", recordó el médico.
"Mónica sentía al servicio de Pediatría y Neonatología como suyo, y ese sentido de identidad y pertenencia la diferenciaba de muchos. Ella es de esos médicos que comienzan y finalizan su función pública dejando una huella, postergando muchas cosas de su vida. Hace falta más gente como ella en los hospitales", concluyó Vignolo.
