Fernando Posetto, el señor de los ascensos
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El sanfrancisqueño Fernando Posetto, que se desempeñaba como base, fue uno de esos jugadores de excelencia que dejó una gran huella en la extensa historia de la Liga Nacional. Con más de 20 años de carrera profesional, militando tanto en la "A" como en la Liga Argentina, es uno de los más ganadores al acumular cuatro ascensos a la elite: Banco Córdoba 1992, Luz y Fuerza 1995, Ben Hur 2002 y La Unión de Formosa 2005.
La historia de la Liga Argentina de Básquet está compuesta por nombres de altísimo prestigio, jugadores que dejaron y siguen dejando una gran huella a través del tiempo, que más allá del paso de los años demuestran haber dejado grabada una trayectoria tan importante que será recordada siempre. Desde la magia que pudieron pulir y desplegar, desde las estadísticas que supieron romper y liderar, desde los logros que consiguieron en base a años de sacrificio para alcanzar la gloria, podemos armar una lista de jugadores épicos con una reputación enorme. Todos ellos, parte de la gran historia de la segunda categoría, dueños de una codiciada trascendencia que no todos pueden alcanzar.
Uno de esos grandes nombres es el de Fernando Posetto. El "Nano", oriundo de la ciudad de San Francisco -provincia de Córdoba- es una de las leyendas que tiene la rica historia de la Liga Nacional, con más de veinte años de trayectoria pasando tanto por la ex Liga B como así también desde la creación del Torneo Nacional de Ascenso (TNA) y varias temporadas dentro de la máxima categoría. Sin dudas es uno de esos jugadores que marcó una época dentro de nuestro básquet, donde uno de los hechos más marcados dentro de esa gran carrera fue haber ascendido en 4 oportunidades, un privilegio que pocos pudieron lograr.
En una nota brindaba a la página oficial de la Liga Nacional, Posetto dejó comentarios muy interesantes sobre su larga y exitosa trayectoria.
Sus inicios
"Arranqué a jugar en El Ceibo porque mi viejo era entrenador del club y me llevó a jugar. Él era entrenador de las inferiores, y al principio yo iba porque me habían llevado y me gustaba, pero al tiempito le terminé de encontrar el gustito verdadero. Después, cuando tenía 16 años, mi viejo se fue a dirigir a Sportivo Belgrano que es un club de fútbol de la ciudad y ahí yo también pasé a Sportivo. Nos cambiamos juntos. Recuerdo que en esa época Sportivo había armado un equipazo, tenía a todos los mejores jugadores de la ciudad y estaba bueno eso porque el objetivo era salir campeón, cuando el campeonato local era furor y todo lo que había para jugar", comentó Posetto.
"Vivía a 12 cuadras de El Ceibo, y cuando tenía pelota me iba caminando al club picando la pelota por la avenida, o íbamos en bici con la pelota abajo del brazo. Y mis amigos de esa época siguen siendo mis amigos al día de hoy, de eso no tengas dudas, cosas como esas y todo lo que uno vive y aprende en el club no se pierde nunca", resaltó.
Logros inolvidables
Los éxitos deportivos para Posetto comenzaron a llegar cuando en la temporada 1991/92, cuando pasó a formar parte de las filas de Banco Córdoba, equipo dirigido por la dupla conformada por Gustavo Corsini y Javier Sánchez. Ese año, compartiendo equipo con jugadores como Carlos Colla y Pablo Melo, Posetto fue partícipe de su primer ascenso de la Liga B a la Liga Nacional. "Me acuerdo que en ese plantel con el que logramos el ascenso estaban Pablo Melo; el Caco Colla; Walter Domínguez; el Chino García que fue selección argentina con Vecchio en el equipo con Cocha; después Paul Ortíz, un flaco alto que era un reclutado de esa camada buena que tuvo Echagüe; habíamos arrancado con un extranjero medio desconocido y después en febrero trajeron a Carl Davis", recordó el sanfrancisqueño.

A la siguiente temporada 92/93 tuvo su anhelada llegada a la máxima categoría, siendo parte de la base que logró el ascenso con Banco Córdoba, y aunque el equipo se armó con grandes pretensiones ("Pichi" Campana, Diego Osella, Germán Filloy, Luis Oroño, Gabriel Riofrío, entre otros, fueron compañeros de "Nano") no se lograron buenos resultados.
Al tiempo que subrayó: "Tuve esa suerte de tener varios ascensos, como el de Ben Hur que me rejuveneció y después esto de irme a Formosa ascendiendo también. Después de que ascendimos con La Unión era prepararse para jugar un año más, porque cortar después de una alegría así como esa es muy difícil. Se me dio la posibilidad de jugar un año más y en la A, así que terminé tomando esa última temporada. Terminé de jugar (cuando tenía 39 años) porque sentí que ya tenía un ciclo cumplido, no por una cuestión de falta de ofertas en el mercado o capacidad, porque es como decís, físicamente me sentía muy bien cuando decidí no jugar más pero yo ya quería radicarme definitivamente en Rafaela. A mi cortan en Formosa jugando en la A, y recuerdo que en ese momento tuve tres ofertas para jugar en el TNA en esa misma semana, y entre esas opciones había hablado con Horacio Seguí que estaba en Paraná y yo ya lo había tenido de entrenador. Horacio me llamaba para que vaya con él, pero, como te decía, yo ya no quería ir a ningún otro lado, quería estar en Rafaela, había cumplido un ciclo y ya me proyectaba para generar otra forma para seguir viviendo", detalló.
Un técnico que lo marcó
"Sin dudas Rubén Magnano. Estaba enfocado en otra cosa, muy distinta a nosotros. Rubén estaba construyendo su camino a los Juegos Olímpicos y nosotros estábamos jugando el TNA con Luz y Fuerza de Posadas (Misiones), un animal, estaba un par de pasos adelantados. Una vez Alejandro Coronel me dijo que nosotros no lo supimos aprovechar al máximo, porque no nos habíamos dado cuenta que Rubén estaba en otra cosa y ya era un distinto... no te descubro nada con esto. Venía de una escuela como Atenas que era muy superior a la que habíamos vivido nosotros, y ya estaba enfocado en otra cosa. Eso es tener una cabeza tremenda. Hay cosas que a uno le quedan grabadas más allá de su función como entrenador, y a mí de Rubén me sorprendió la manera que tenía de tratar a todos los jugadores por igual, que quedó en evidencia después cuando estuvo con los grandes jugadores. Es un fenómeno, una gran persona", aseveró el ex-Gimnasia de Comodoro Rivadavia y Central Entrerriano de Gualeguaychú.

Su presente en Rafaela
"Empecé a trabajar hace diez años en Independiente de Rafaela, y tuve dos ciclos. El primero fue de 8-9 años, dirigiendo cadetes, juveniles, primera, coordinador, armando un proyecto social muy lindo; y después volví este mismo año. En el medio me fui porque me había desgastado un poco de energía. Para que te des una idea, nosotros teníamos en una categoría hasta 36 chicos, donde jugábamos A y B, y coordinarlos a todos, más los que quedaban por ahí, ir a torneos, viajar y demás, fue algo muy intenso. El año pasado estuve dirigiendo a 9 de Julio en el Federativo, y este año había un lugar en Independiente y volví a trabajar. La vida de club es linda, te energiza, estás con jóvenes y todo eso te revitaliza", argumentó.

En cuanto a cómo se maneja por la pandemia del coronavirus, detalló: "Me estoy manejando a nivel protocolo con todo esto de la pandemia, estoy entrenando chicos entre 14 y 17 años. Con este protocolo podemos tener solamente a seis chicos en cancha, tres veces por semana. Así que estamos adaptando todo eso en el club, desde el ingreso, una silla por chico, todo bastante intenso por seguridad y sin contacto directo porque por ejemplo yo me pongo una máscara para entrenarlos, y ellos pueden estar sin barbijo, dejando su mochila en la silla y yéndose a buscar cada uno una pelota que en ese tiempo es solamente de ellos y no la puede tocar otro, nadie, ni yo ni ningún compañero".
"Es adaptar después, muchos fundamentos individuales, situaciones de recortes de juego siempre con la pelota, dribbling, simulaciones recortadas de uno contra cero, similares a partidos. Los chicos tienen que estar distanciados a dos metros, todo un par de cuestiones que hay que manejarlas un poquito. Son 50 minutos que entrenamos y después los chicos se retiran con el mismo protocolo, de ir a la silla, buscar su mochila, llevarse sus cosas, volver a ponerse el barbijo y retirarse. Después recién entra el otro grupo. Tratamos de cumplir todo a rajatabla", enfatizó.
Con más de 400 partidos jugados a nivel profesional y más de 4000 puntos en todo este recorrido hemos ido describiendo, Posetto es sin dudas uno de los íconos más representativos de una época gloriosa de nuestro básquet argentino.
