Ezequiel y el grupo que busca más inclusión en Freyre
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Ezequiel Durando tiene parálisis cerebral, pero una gran fortaleza para seguir adelante. Junto a otras personas con discapacidad integra el grupo RBC de Rehabilitación Basada en la Comunidad en el que realizan actividades para concientizar sobre la necesidad de eliminar barreras físicas y sociales que les permitan vivir mejor en sociedad.
Por Isabel Fernández|LVSJ
Ezequiel Durando de 28 años sufre parálisis cerebral, por su patología solamente puede mover una mano, no puede caminar, hablar, ni comer solo, su problema es motriz, pero eso no le impide socializar e integrarse al mundo a su manera.
Demostrando un fuerte espíritu de resiliencia, "Eze", como lo conocen todos en Freyre, creó su propio lenguaje para comunicarse y compartir con los demás, abriendo siempre caminos para integrarse. Sin embargo, como otras personas con discapacidad, enfrenta las barreras de una sociedad que todavía tiene mucho que hacer para incluir.
Por eso, junto a su mamá Carina Mandrille que es maestra especial, integra un grupo de personas con discapacidad de esta localidad que formar parte del programa Rehabilitación Basada en la Comunidad (RBC), una estrategia de desarrollo comunitario para la rehabilitación, la igualdad de oportunidades y la integración social.
La RBC se aplica gracias al esfuerzo conjunto de las propias personas con discapacidad, de sus familias, organizaciones y comunidades, y de los pertinentes servicios gubernamentales y no gubernamentales en salud, educación, trabajo, social, y otros.
Además de Ezequiel y su mamá, integran el grupo Sergio Carignano, Valeria Brezzo, Andrea Cabrera, Lucas Yuan y la psicomotricista Julieta Fernández. Recientemente realizaron una actividad en la que invitaron a la gente a participar de un circuito con obstáculos para que puedan "ponerse en sus zapatos" y experimentar las dificultades que enfrentan quienes son ciegos o deben usar sillas de ruedas, andadores o bastones. El objetivo es que se empiece a concientizar y visualizar lo que sienten todos los días las personas con discapacidad.
"Algunas personas si respetan y podemos acceder a distintos lugares, pero hay otros que no, pero yo me siento contento y creo que con el tiempo, serán más los que respeten", manifestó Ezequiel a LA VOZ DE SAN JUSTO.
Su mamá Carina Mandrille contó que siempre fue un chico decidido a seguir adelante y muy positivo, con todo el apoyo también de su papá Daniel Durando y sus hermanos Federico y Agustín. "Su fuerte es lo social, le encanta estar con la gente y aunque no habla, se hace entender. Nunca aprendió una lengua de señas, se las arregla con sus propias señas para comunicarse e insiste, hasta toca la bocina de la silla de ruedas, y de esa manera lo entendemos todos. Su nivel intelectual es acorde a su edad, porque el daño que tiene es motor, no tiene problemas cognitivos", dijo.
Carina es mamá y
maestra especial y asegura que eso le ayudó a vivir la discapacidad de manera
diferente, entendiendo mucho más lo que enfrenta una familia. "Cuando nació
Ezequiel no había nada para la discapacidad en Freyre, él siempre fue abriendo
caminos para integrarse, siempre demanda el poder hacer cosas. Si no hubiera
sido maestra especial muchas cosas no las hubiera entendido", afirmó. Ezequiel concurre
al centro de día Piuqueyen donde se encuentra con sus amigos y disfruta de las
actividades, además participó de una jornada laboral en Manfrey como promotor
en la expo de Microemprendores. "No se enoja ante las barreras, siempre intenta
otra vez, nunca se rinde a pesar de sus problemas. La gente suele mirar a las
personas con discapacidad y él nunca se enoja por eso, tiene ese carácter. Es
muy importante verlo feliz, cómo sigue adelante para integrarse, tiene un
acompañante terapéutico y un equipo interdisciplinario de profesionales",
remarcó su mamá. "Cuando empezó a
manejar la silla, como mamá tenía muchos miedos porque iba a salir a la calle,
fue un entrenamiento de años y ahora asiste al centro de día. La escuela
primaria la hizo en la educación especial y en el secundario, como él
respondía, hizo tres años en la escuela común. En ese momento hicimos gestiones
ante el gobierno provincial y conseguimos una computadora con todas las
adaptaciones para que pueda comunicarse", contó Carina. Aseguró que si
bien el grupo de compañeros en la escuela común "lo integró mucho cuando
comenzó la adolescencia quiso volver a la escuela especial, él mismo quiso
volver para compartir con sus pares". Carina afirmó que
su hijo quiere ir solo a la plaza y salir con sus amigos pero hay muchos
obstáculos. Su mamá Carina Mandrille aseguró que en el pueblo "no hay muchas
rampas y las que están son altas o tienen un borde que es imposible pasar con
una silla o un bastón. Las barreras no son solo esas, una botella rota en el
piso también puede causar problemas, hace unos días se le pinchó una goma de la
silla por los vidrios tirados en la calle". En ese sentido
consideró que todavía "falta mucho camino para concientizar sobre las barreras
y la discapacidad por eso estamos haciendo la campaña de comercios e
instituciones accesibles. Todavía falta y no vamos a pretender que el cambio
sea repentino porque va a llevar mucho tiempo pero lo importante es hacer". "Se debe hacer
mucho en todas las áreas, en lo laboral, en lo educativo. Se avanzó mucho con
respecto a años atrás pero hay que seguir porque hay leyes pero no personal
para poder cumplirlas", advirtió. Ezequiel enfrentó
también el dolor desde que nació. Tuvo que realizarse muchas operaciones ya que
por su patología sufre dificultades en los tendones y la rehabilitación que
debe realizar de por vida. "Ante el
nacimiento de un chico con discapacidad se siente mucho dolor, angustia e
incertidumbre pero es fundamental seguir adelante. Criar un hijo con
discapacidad es muy difícil, es estar las 24 horas pendientes, pero con el
apoyo de la familia y toda la comunidad se puede salir adelante.Lo más
importante es que sea feliz", afirmó Carina. Añadió que como
maestra, "el tener un hijo como discapacidad, me ayudó mucho a entender a los
padres porque no es fácil, los chicos pasan por muchas dificultades por su
patología. Son personas que tienen discapacidad pero tienen derecho a estar
incluidos en la sociedad. Aunque uno como madre o padre no haya vivido esta
realidad, lo importante es ponerse en el lugar del otro a tratar de entender lo
que le pasó". 
Ezequiel y su
experiencia laboral como promotor de Manfrey
Seguir adelante

Junto a su familia que es el pilar en su vida
Una campaña para llegar al corazón de la gente
El objetivo del
grupo de Rehabilitación Basada en la Comunidad (RBC) es que se empiece a
concientizar, a visualizar lo que sienten al vivir el mundo quienes padecen una
discapacidad. En Freyre, los integrantes realizaron una actividad para
visibilizar los obstáculos que sufren diariamente, lanzaron una campaña en las
redes destacando a los comercios que tienen accesibilidad y proyectan ir al
Concejo Deliberante para impulsar una ordenanza que establezca la colocación de
rampas y la adaptación para personas con discapacidad en las nuevas
construcciones. "La gente no se
da cuenta de las barreras que existen hasta que no sufre una discapacidad",
aseguró la integrante del grupo Andrea Cabrera, que tiene esclerosis múltiple. Andrea tiene
problemas motrices y la pandemia hizo que progresara su enfermedad al no poder
continuar normalmente con la rehabilitación por las restricciones. De manejarse
con bastones canadienses pasó a usar silla de ruedas o un andador y en el
momento de ir a un negocio o desplazarse por las calles del pueblo encuentra
obstáculos. "Casi todos los
negocios de Freyre tienen escalones para entrar, prácticamente no hay rampas, y
las que hay no tienen la inclinación adecuada. Tampoco hay baños adaptados para
discapacitados en los restaurantes o el club. En el grupo hay personas que
utilizan silla de ruedas y se molestan al encontrarse con esas trabas",
manifestó. Dijo que por eso
decidieron visibilizar y armaron un circuito en donde la gente que participaba
tenía que subir una rampa y transitar un camino con obstáculos con silla de
ruedas, bastón o andador, con los ojos tapados
y así comprobar lo difícil que es. "Después de hacer
el circuito los participantes escribieron lo que sintieron al transitarlo y
entre ellos una nena dijo que se sintió emocionada y también asustada porque
pudo entender lo que pasa su mamá que es ciega", contó Andrea. Octubre es el mes
de la inclusión y el grupo lanzó una campaña para concientizar que consiste en
que los negocios accesibles que incluyen rampas en sus entradas, les envíen
fotos para publicar en las redes. "A partir de eso, varios comercios mostraron
la intención de instalar la rampa", dijo satisfecha. "Estamos seguros
que los obstáculos que nos encontramos se producen por una cuestión de
desconocimiento de la sociedad -afirmó-, todavía encontramos muchas barreras
físicas pero creo que se va a lograr concientizar con el tiempo. Trabajamos
desde las redes sociales tratando de llegar al corazón de la gente". Finalmente
adelantó que el nuevo proyecto del grupo es reunirse con el Concejo Deliberante
y arquitectos para generar una ordenanza que pueda regular las nuevas
edificaciones y se tenga en cuenta la accesibilidad. El grupo RBC de Freyre se
puede encontrar en Facebook como Rbc Freyre y en Instagram: igrbcfreyre. 
Varios niños y
niñas experimentaron el circuito propuesto por el grupo RBC
Más inclusión

Los grandes también participaron del circuito
