Éxtasis: sin soluciones a la vista
La Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip), a través de la Aduana, detectó recientemente en el Aeropuerto Internacional de Córdoba más de 27 mil pastillas de éxtasis, valuadas en 10 millones de pesos. La droga intentaba ser ingresada al país dentro del equipaje de un ciudadano dominicano, que viajaba en un vuelo proveniente de España, con previa escala en Asunción del Paraguay.
Tras una exhaustiva revisión del equipaje y mediante la utilización de un escáner no intrusivo, los funcionarios de la AFIP descubrieron 27.750 pastillas rosas, que en total pesaban 9,65 kilos y que luego de ser sometidas a pruebas de narco test, arrojaron positivo de éxtasis. Su valor es estimado en varios millones de pesos. El secuestro es el tercero de gran escala que se produce en los últimos meses en Córdoba.
El hecho siguió al fallecimiento de dos personas jóvenes tras una fiesta electrónica en la ciudad santafesina de Arroyo Seco. Este episodio se suma a la ya larga y dolorosa lista de sucesos en los que se truncan vidas noveles debido a la ingesta de drogas sintéticas, sustancias que asociadas con otras como el alcohol llevan indefectiblemente a la pérdida de la salud y en algunos casos a la muerte en pocos minutos, debido a las alteraciones bruscas de la temperatura corporal entre otras derivaciones nocivas.
Discurre por caminos pedregosos la discusión sobre cómo encontrar la manera de reducir el consumo de drogas sintéticas y de advertir sobre los riesgos mayúsculos que corren los jóvenes. La prohibición de fiestas electrónicas en distintos municipios del país ha sido la primera reacción que se tuvo luego de la tragedia que se produjo en una fiesta en Buenos Aires hace algunos meses. La lucha contra los narcotraficantes de estas pastillas sintéticas parece haberse intensificado a la luz de los procedimientos que se difunden y de los secuestros de importantes cantidades. Pero el consumo crece de manera considerable según todos los especialistas.
Por otro carril se mueven quienes piensan que la prohibición no soluciona el asunto. Y toman como ejemplo lo que ocurre en España. En algunas ciudades, especialmente las turísticas, se lanzaron desde hace más de 15 años campañas para "prevenir, concienciar y disuadir" del consumo de drogas que incluye la presencia en las fiestas de psicólogos, trabajadores sociales y farmacólogos. El objetivo es informar a los potenciales consumidores de drogas de síntesis y hacer en el lugar análisis de las pastillas. Sin embargo, el último informe anual sobre drogas de la Unión Europea, emitido en mayo pasado, parece desterrar los efectos benéficos de estas políticas.
En ese documento se señala que el éxtasis es el estimulante predilecto de los jóvenes europeos. Su prevalencia, que no es nueva, destaca, sin embargo, por su extensión a consumidores de estimulantes veteranos y a una nueva generación, según el informe. Alrededor de 2,1 millones de jóvenes adultos (entre 15 y 34 años) declaran haber consumido esa sustancia en el último año, el 1,7% de este grupo de edad europeo. El éxtasis ha dejado de ser el estimulante de las discotecas para ampliar su campo a cualquier lugar y situación festiva. Se dijo en la presentación del informe que el problema de estas drogas droga no disminuye en el continente europeo, al contrario: "Aumentan los productos, los mercados y los sistemas de distribución. Crece el número de sustancias nuevas detectadas", se indicó.
Como se observa, discurriendo por caminos distintos, los intentos de disuasión no han tenido mayor éxito en el control. El éxtasis se multiplica. Y la desazón, el abatimiento social, la muerte, la violación de la ley y la pérdida del rumbo vienen incluidos en el combo. Por lo visto, las soluciones no aparecen en el horizonte.
