Estrés en la terapia intensiva: los desafíos de contener al paciente y su familia
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La terapia es un lugar clave en cualquier centro asistencial, allí se batalla por la vida segundo a segundo, y en esa lucha están juntos el paciente, el equipo de salud que trabaja de manera multidisciplinaria y la familia.
Por Isabel Fernández
Nadie imagina llegar a una Unidad de Cuidados Intensivos (UTI), sin embargo, debido a accidentes, cirugías complejas o enfermedades graves, en algún momento de la vida se pueden pasar horas y a veces varios días en una terapia intensiva.
La terapia es un lugar clave en cualquier centro asistencial, allí se batalla por la vida segundo a segundo, y en esa lucha están juntos el paciente, el equipo de salud que trabaja de manera multidisciplinaria y la familia.
Habitualmente es un sitio que da miedo, no solo a la persona internada, sino también a la familia que cuando visita a su ser querido lo encuentra conectado a monitores, vías intravenosas, sondas de alimentación, catéteres, ventiladores, etc.
Mientras los médicos hacen todo lo posible para revertir la situación crítica, el estrés y la tensión surgen en el paciente y también en los familiares que se hacen miles de preguntas dentro y fuera de la sala.
Por eso, la contención humana, una buena comunicación entre médicos y familiares y el comienzo de un plan de rehabilitación en los mismos días de internación son fundamentales para minimizar el estrés postraumático en quienes están internados.
En la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) del Sanatorio Argentino de nuestra ciudad se combinan una moderna tecnología, profesionales capacitados y la contención fundamental para ayudar a los pacientes a sobrellevar el estrés que aparece por la internación.
En diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO, el jefe de la UTI del "Argentino", doctor Alejandro Camino (MP-25922/8) afirmó que la relación médico-paciente "es algo que nos debe ocupar mucho. En la terapia intensiva el trabajo es muy técnico, es importante la atención y solución del problema pero también hay que pensar en cuánto está sufriendo el paciente y también sus familiares ante esta situación crítica de la salud".
Camino dijo que el estrés y conflicto en los pacientes internados en terapia "existe y el nivel de ese estrés tiene mucho que ver con la comunicación que exista entre el médico, el paciente y los familiares. Se debe tratar de brindar toda la contención posible".
Las personas internadas pueden desarrollar ansiedad, depresión y estrés postraumático porque "no solamente lo sufren en el momento que están internados sino después cuando se van de alta", aseguró el médico.
Para evitar conflictos y más estrés es fundamental que el equipo médico dedique el tiempo que sea necesario para contener a las familias. "Es fundamental que los familiares, en cada informe que les brindamos, se puedan sacar todas las dudas y que se sientan apoyados, que seamos una ayuda y contención para ellos, porque en definitiva deben saber la situación y están sufriendo. Cuando no se llega a la familia, se hace cuesta arriba y es difícil para todos", señaló Camino.
Con
el avance de la tecnología muchos pacientes sobreviven al paso por la Unidad de
Terapia Intensiva (UTI) y gran parte sufre consecuencias físicas, psíquicas y
neurocongnitivas que impactan en la calidad de vida.
El jefe de la UTI del "Argentino", doctor Alejandro Camino (MP-25922/8)
El doctor Alejandro Camino, jefe de la terapia intensiva del Sanatorio Argentino, explicó que estas consecuencias "lógicamente dependen de la gravedad de la patología que tenga y cómo se comporte en cada persona".
Remarcó que por eso "se debe comenzar el tratamiento de rehabilitación en la misma terapia intensiva, se debe hacer lo más pronto posible, incluso en los pacientes con asistencia respiratoria mecánica. El objetivo es tratar de minimizar todas las secuelas que pueden aparecer luego de la internación en la UTI".
El médico afirmó que el tratamiento se lleva adelante con un equipo multidisciplinario en el que intervienen fisioterapeutas, fonoaudiólogos y psicólogos. "Se hacen interconsultas con psicología para que los profesionales vengan a intervenir en determinados pacientes", dijo Camino.
El síndrome pos terapia
Las secuelas son amplias y definen el sindrome pos terapia intensiva. El doctor Camino explicó que los pacientes internados adquieren debilidad fisica. "Hay varios factores, no solamente está el hecho de estar acostado por mucho tiempo y con poco movimiento, sino también el hecho de tener una patología que genera una respuesta inflamatoria sistémica que hace que el paciente esté débil a largo plazo. Entonces lo que aparece es mucha debilidad muscular sin una causa específica que no sea otra que la respuesta inflamatoria del paciente crítico".
Además dijo que está comprobado que los pacientes tras pasar por la UTI pierden un 18% del peso corporal, un porcentaje importante, que suma a la debilidad muscular. "La pérdida de peso se produce por el alto gasto de energía que le genera la condición crítica, tienen el metabolismo aumentado -afirmó-. Pierden peso y por eso se los nutre muy bien para evitar mayores complicaciones".
Agregó que las articulaciones de los hombros y dedos "se ponen rígidas por el poco movimiento, existe pérdida de la sensibilidad en los dedos, tienen dolor y caída del ante pie, porque los músculos se atrofian por el contínuo reposo. Los pacientes que pasan muchos días intubados pueden hacer estenosis traqueal y las cicatrices que les quedan de distintos procedimientos también generan problemas psicológicos".
Deterioro neurocognitivo
Por otro lado Camino explicó que dentro del deterioro neurocognitivo las funciones más afectadas son la memoria, la atención y las funciones ejecutivas, "es decir poder planificar y organizar. Hay pacientes que están muchos días dormidos y que reciben medicación que afecta el sistema nervioso.
Esto lógicamente también tiene un impacto negativo en la calidad de vida".
"Estos pacientes seguramente presentarán ansiedad, depresión y el estrés postraumático con un impacto negativo en la calidad de vida muy importante si no se lo trata", advirtió el médico.
Camino destacó que un marcador de la mejor calidad de vida de todos los pacientes que pasan por la terapia "es que puedan retornar a su vida laboral, que se puedan reinsertar. El tiempo de evolución es muy variable, normalmente va desde tres meses y hasta dos años, depende de cada paciente.
Los síntomas de ansiedad pueden persistir, pueden quedar con otro nivel de ansiedad que no tenían y el miedo a que les pase algo. Habitualmente al año se estabiliza, lógicamente con tratamiento".
"Todo esto le pasa a los pacientes pero a los familiares también que sufren las consecuencias de tener un ser querido internado en terapia, inclusive está descripto el síndrome familiar pos internación en UTI", afirmó.
