¿Este quién es?
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Los años en el periodismo van dejando anécdotas y recuerdos que siempre salen en cada conversación de esas nostálgicas, que son puntuales y sirven para sacar una sonrisa por lo que significó en ese momento. Rumores, viajes, discusiones, errores y otros tantos detalles que se viven en carne propia y que es lindo rememorar en tiempos de cuarentena, para compartir algo de lo vivido. Esta vez, el día que tuve frente a frente con un campeón del mundo, sin saber quien era.
Escribir esto justo en el día del periodista (más allá que se publica un día después) es una especia de catarsis. No es algo de eso qué con el paso de los años me ponga muy contento o me haga sentir orgulloso, pero que sirvió de aprendizaje no tengo dudas.
Un tiempo de gran adrenalina para este trabajo, en este medio claro está, fue la época en la cual Sportivo Belgrano participaba del Torneo Nacional B. Casi con exclusividad, nuestras fuerzas estaban centradas en eso y hay muchos flancos que cubrir. El deporte de nuestra ciudad estaba pasando un momento histórico y las horas de cobertura se las llevaba casi todas el "verde".
Quedaban pocas semanas para que el equipo de nuestra ciudad tenga que viajar a Buenos Aires. Desde ya, LA VOZ DE SAN JUSTO también. Iba a ser un lunes por la noche, 28 de abril de 2014, el rival y el estadio, era el más importante de ese torneo. Independiente en su renovado estadio de Avellaneda.
Cuando casi todas mis fuerzas estaban puestas en eso, desde la dirección me informaron que unos días antes, desde el miércoles 23 y hasta le domingo 27, mi destino sería Termas de Río Hondo. Llegaba por primera vez a nuestro país el Moto GP.
De familia futbolera, con incursión en algunas otras actividades, el tema de los motores en todas sus variantes nunca fue algo que me llamara la atención. Lo más cerca que había estado de las motos fue una vez en Suardi cubriendo el CAM, pero el ruido me "taladró" tanto que casi me asustó en lugar de gustarme.
Mi cobertura de un evento de tal magnitud, pero a la vez tan desconocido, no iba a estar ni cerca de cubrir las expectativas. Lo sabía. Pero para ganarle a un cabeza dura hay que remar bastante.
Lo pensé mucho antes de dar una respuesta, pero me animé y decidí ir. El gran error, no tener todos los detalles estudiados. Es que la idea era apuntar más al "color" que a lo deportivo en sí. Igualmente, iba a tener unos días en el lugar de los hechos para "ambientarme" y esperar la carrera. Lo que no sabía era lo que me iba a pasar en esa previa.
Viajé a Termas, llegamos ese miércoles, rápidamente busqué la credencial y pedí un taxi para ir hasta el autódromo internacional. Al no conocer la ciudad, tenía que saber la distancia y el tiempo aproximado para ir organizando ya todo los días siguientes.
En ese año, el sello argentino estaba por todos lados. Faltaban pocos días para la carrera y las obras no estaban terminadas. Había obreros por todos lados, tratando de terminar aunque sea a media lo que se podía. La "marea" de fanáticos se esperaba desde el jueves y la llegada de los medios grandes no iba a ser todavía tanta.
Con la intención de recorrer las instalaciones y por tener la credencial en mano, pude ingresar al predio. Después de dar una vuelta, terminé atrás de los boxes principales. Había unas carpas y allí, las pocas personas que había iban y venían con poco control. Ese control que los días siguientes, fue estricto.
Caminando, me detuve a observar algo, ya no recuerdo que. Tenía una persona bastante cerca, mirando también y como empezando a familiarizarse con el lugar. De la nada, se acerca alguien y le pide una foto.
Eso fue algo que me llamó la atención, pero no me movilizó demasiado. Pocos segundos pasaron y llegó otro en busca de lo mismo. Así fueron los siguientes minutos, hasta que alguien de seguridad vino para socorrer a quien para mí, hasta ese momento, era un desconocido.
Lógicamente, se trataba de alguien que, al menos para ese evento, debía ser importante. No sabía si, con la credencial de periodista en el pecho, preguntar o quedarme callado. Elegí lo segundo y eso me salvó de una gran vergüenza. El consuelo, éramos dos los que estábamos desconcertados, porque alguien cercano sí se animó a consultar.
Como era de esperar, la cara de quien respondió fue de asombro y vaya uno a saber que se le habrá pasado por la mente. Ese a quien todos le pedían una foto, era nada menos que el campeón del mundo de la temporada anterior y a la postre ganador de la carrera, Marc Márquez.
Mi ignorancia en motociclismo y algunas investigaciones que hice rápido solo me hubiese permitido reconocer a Valentino Rossi. En definitiva, fue como presentarme a rendir un final habiendo estudiado solo un tema y el profesor me preguntó otro. Estuve al lado del "Messi" de las motos, pero no sabía.
La realidad es que no hubiese podido hacer otra cosa que tomarme una foto con el español. No es que tuve la chance de hacerle una entrevista y lo dejé pasar, ya eso era demasiado para el contexto.
Así empezó mi cobertura por Termas de Río Hondo y el Moto GP. Mi primera gran cobertura en un ambiente desconocido. La última también. Pasan los años y es una anécdota que no saco de mi mente, sobre todo para aprender que la próxima vez, se estudia la materia entera, hasta la última letra.
