Estafas telefónicas: precauciones necesarias
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Es vital que la ciudadanía ignore llamadas sospechosas porque ninguna empresa seria solicitará dinero por correo, se presenta en un domicilio para cambiar billetes o reparte premios bajo estas modalidades. Asimismo, también tiene que extenderse la conducta de no brindar ningún dato personal o claves de tarjetas.
Dos mujeres detenidas en Arroyito y un
procedimiento en la cárcel de nuestra ciudad fueron los hechos más relevantes
que terminaron con una banda de delincuentes que llevaban adelante estafas
reiteradas mediante una estratagema que no pasa de moda: los engaños a personas
incautas a través de llamados telefónicos.
El último suceso ocurrió en el establecimiento penitenciario de San Francisco donde en una celda ocupada por un sujeto que purga condenas por robo se secuestraron elementos que servirían como pruebas para la causa contra las dos mujeres arrestadas en Arroyito, como resultado de allanamientos en los que se secuestraron más de 200 mil pesos, drogas, celulares, documentación bancaria y tickets.
La modalidad delictiva es añeja. Pero sigue siendo efectiva. Los ardides son, fundamentalmente dos: los supuestos premios virtuales que incluye la falsa recompensa prometida a cambio de un giro de dinero y el cambio de billetes, engaño que hace creer a la víctima que la plata que tiene en su casa perderá valor porque ya no circulará en el futuro próximo. En el caso desbaratado en la región, se trata de la primera "táctica" delictiva. Así lo certificó el propio jefe de la Departamental San Justo de la policía: "Hacían ir al cajero a la gente y les pedían una transferencia a una cuenta de los estafadores y ahí lograban el cometido", explicó. Aunque admitió que hubo varias denuncias similares, una de ellas les permitió determinar la conexión con Arroyito.
Como se señaló, la estafa telefónica es un delito que tiene años de vigencia. Y que a veces es difícil de esclarecer. Muchas veces nace en las mismas cárceles donde la utilización clandestina de celulares y otros dispositivos de comunicación requeriría de mayores y exhaustivos controles. Es un flagelo que no se resigna a desaparecer y que aprovecha la ingenuidad de algunas personas que caen rápidamente en la trampa, sin reparar o razonar en la inverosimilitud de la llamada.
Por ello es vital que la ciudadanía ignore llamadas sospechosas porque ninguna empresa seria solicitará dinero por correo, se presenta en un domicilio para cambiar billetes o reparte premios bajo estas modalidades. Asimismo, tiene que extenderse la conducta de no brindar ningún dato personal o claves de tarjetas, entre otras precauciones.
Es positivo que se haya desbaratado una banda de estafadores telefónicos en la región. No obstante, como se trata de una práctica ilegal muy extendida, la acción policial no debe cesar, así como tampoco la difusión de las recomendaciones habituales que, de llevarse a cabo por parte de quienes reciben este tipo de llamados sorpresa, impedirían a los delincuentes salirse con la suya.
