Escuela rural: más cerca que nunca
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La educación tuvo su año más complejo. Lejos de las aulas, los más vulnerables duplicaron esfuerzos y sin bajar los brazos, unidos, superaron este 2020.
Por Stefanía Musso
La pandemia, que condicionó el ciclo lectivo 2020, obligó a las escuelas rurales a adaptarse a las dificultades del contexto para asistir a sus estudiantes, conllevó a actos de colación virtuales y hasta determinó que una estudiante de derecho se recibiera de abogada mientras estaba internada por coronavirus
En la Argentina, unas 15.000 escuelas rurales reciben entre 10 y 150 alumnos que, en muchas ocasiones, comparten la sala en un plurigrado donde un docente imparte clases en varios niveles y áreas, según cifras oficiales.
Para la profesora para la enseñanza primaria y directora de tercera categoría de la escuela Elpidio González de colonia Amalia, Claudia del Carmen Vietto (53), "Este fue un año que comenzó siendo común, como otros. Lo iniciamos con todas las energías, organizando espacios, material, de trabajo; proyectos en mente que con el correr del tiempo iban a tomar forma para poder concretarse como continuar investigando la historia de la Colonia y llegar a saber por qué el nombre de Amalia pero con la llegada del coronavirus y la prolongación de la cuarentena, comprendimos que iba a ser un año distinto, que debíamos reinventarnos y adaptarnos una vez más a lo que se nos presentaba y así poder avanzar, de otra forma, con otros recursos pero con paso firme y unidos para poder concretar nuestras metas".
Para la docente y directora de esta escuela rural "fue un año desafiante, impredecible, para nada rutinario, a pesar de mantener el aislamiento y distanciamiento social demandó mucha acción, atención, adaptación constante a las circunstancias que se presentaban a diario".
En lo profesional, "lo considero positivo porque me permitió trabajar en equipo con cada familia de los educandos, estrechar vínculos, conocer qué posibilidades tenía cada uno para poder afrontar esta nueva modalidad de aprender con la virtualidad y con la escuela remota, a la distancia, manejo de redes y nuevas tecnologías que también tuve que aprender a usar algunas porque surgieron para dar respuesta al momento que estaba transcurriendo".
Entre la tecnología y el afecto
Como ocurrió en otras instituciones educativas, la tecnología fue el principal desafío de adaptación, así como el potenciar los lazos entre toda la comunidad.
"El principal desafío fue tener que utilizar la Plataforma Educativa de la Provincia y no contar con equipos tecnológicos o Internet para poder conectarnos. Esta dificultad fue común en todas las escuelas rurales de la región porque la señal en la zona no es la óptima. Buscamos alternativas para mantenernos comunicados y poder aprender. Utilizamos WhatsApp, cuadernillos de la Nación, formato papel como fotocopias, libros de la biblioteca escolar que les prestaba y más", explicó Vietto.
Pero para que todo se desarrollara, no podía faltar la contención. "Fue necesario reforzar los lazos afectivos y acompañamiento familiar. Un año que nos mostró tal cual somos y en oportunidades en desventajas en cuanto a recursos tecnológicos necesarios. Fue un año de mucha capacitación profesional a la distancia, mucho acompañamiento por parte de nuestra Supervisora Zonal".
Una realidad a la vista
Con la nueva normalidad quedaron a la vista las faltas y dificultades de las escuelas rurales, las más relegadas de la comunidad educativa. "La pandemia hizo visible las limitaciones con que muchas veces contamos en la ruralidad y que a pesar de todo no se pudieron superar", comentó Vietto.
"La necesidad de buena señal de Internet y para todas las familias, equipos tecnológicos como celulares con suficiente memoria y computadoras con impresoras que solo dos familias lograron tener. Otra dificultad fue la enseñanza de algunos contenidos puntuales que requieren de la presencialidad para asegurarnos de que fueron apropiados correctamente, pero fueron impartidos por los medios antes mencionados".
"La escuela con presencialidad es irremplazable y necesaria. Se extrañó mucho y más por parte de los educandos. Esperemos que para 2021 podemos contar con vacunas, con menos incertidumbre para continuar construyendo una escuela justa, pública y valorada", concluyó Vietto.
La importancia de progresar, a pesar de las dificultades
Las escuelas nocturnas, al igual que las rurales, tienen el compromiso latente que sus estudiantes cumplan con la meta y no se queden en el camino. Este año, la pandemia redobló la apuesta para la Escuela Nocturna J. B Iturraspe, que funciona en el edificio de la escuela H. IRIGOYEN, pero sortearon los desafíos con empeño y esfuerzo.
Según Claudia Alejandra Pioli (57) docente y Directora de la institución, "El derecho a la educación está expresamente garantizado por el estado y, desde el momento que el estudiante accede a este derecho, asume el compromiso de hacer uso responsable de las oportunidades de estudiar que el sistema educativo le ofrece y de esforzarse por alcanzar el máximo desarrollo según sus capacidades y posibilidades. Desde este punto de vista, el balance que hacemos de este año es muy positivo, los alumnos que realmente se comprometieron lograron promover de etapa y también egresar
A este buen balance, Pioli destacó los desafíos que se superaron para llegar a la meta. "Los desafíos fueron muchos y no sólo pedagógicos. Fuimos docentes, compañeros, confidentes, psicólogos y hasta en ocasiones hicimos de asistentes sociales. Fue una etapa dura; a nivel individual, cada estudiante tuvo que afrontar realidades laborales, familiares, personales y emocionales que anímicamente los tiraba abajo una y otra vez. Ganas de tirar la toalla, creo que tuvimos todos, porque la incertidumbre en algunos momentos fue grande".
Para seguir adelante, "utilizamos recursos que no eran los habituales y lo que más costó, fue lograr que nos enviaran fotos nítidas en las devoluciones para poder corregir la tarea".
Sin embargo, "lo que más nos impactó, fue la sinceridad de los alumnos al trabajar. El contacto fluido y permanente, en un clima de confianza y de cierta intimidad, porque sabían que sólo su docente los escuchaba y no se sentían juzgados ni mirados por ´no saber hacer´ , pudieron contar cada vez que necesitaron ayuda de la familia, y cómo resolvieron las diferentes situaciones planteadas. Lograron confianza y autonomía en el trabajo porque pudimos acompañarlos individualmente, en cualquier momento del día".
En este año, la docente aseguró que "aprendió mucho" en esta nueva normalidad. "Hemos puesto lo mejor para lograr que cada estudiante avance, respetando los tiempos, las individualidades, las dificultades y sobre todo, ayudándoles a revalorizar el ser humano que cada uno es; ayudando a desterrar creencias de carencias y a descubrir poco a poco el potencial que cada uno tiene para ser un ciudadano comprometido en la construcción de una sociedad mejor".
"Espero que el año próximo, más allá de la presencialidad, tengamos una escuela donde docentes y alumnos con responsabilidad, podamos trabajar cumpliendo el compromiso mutuo de enseñar y aprender poniendo lo mejor de cada uno para que cada aprendizaje sea posible", finalizó.
Escuelas cerradas, clases a distancia y el desafío del rediseño de la educación
La irrupción de la pandemia de coronavirus interrumpió las clases en todo el país y llevó a la implementación de un inédito proceso de educación a distancia en el que la conectividad a internet y la disponibilidad de computadoras pasó a ser la clave para garantizar la continuidad del aprendizaje, lo que derivó en una profundización de las desigualdades al no contar muchos hogares con estos elementos tecnológicos.
Todo eso dejó algunos detalles claves que marcaron un año diferente:
- El 15 de marzo 11 millones y medio de alumnos debieron educarse desde sus hogares.
- En abril comenzaron a editarse los cuadernillos "Seguimos Educando" junto con horas de radio y televisión para familias sin acceso a internet ni dispositivos, mientras los docentes intentaban familiarizarse con plataformas educativas digitales que jamás habían utilizado.
- El 37,46% de los hogares de estratos socio económicos bajos poseía internet frente a un 99,49% de los niveles más altos y solo el 28% en primaria y el 54% en secundaria de hogares de bajos recursos tenía computadoras.
- Todas las provincias implementaron contenidos pedagógicos digitales.
