Bienestar
Escuchar al cuerpo: el camino de Gonzalo Vignolo hacia la osteopatía
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El osteópata sanfrancisqueño relata cómo este enfoque integral transformó su vida personal y profesional: “Me devolvió una manera más humana de vincularme con el paciente”. El kinesiólogo explica qué es la osteopatía, cuáles son sus beneficios, en qué se diferencia de otros tratamientos y por qué sostiene que el cuerpo guarda memoria y necesita ser escuchado.
Para Gonzalo Vignolo, el camino hacia la osteopatía no fue una decisión inmediata ni sencilla. Fue, según define, un proceso profundo que implicó un cambio personal y profesional. “Yo necesitaba una forma de ver al paciente diferente a la que me habían enseñado de manera convencional. Sentía que había algo más para hacer, que el síntoma no podía pensarse separado del resto del cuerpo”, explicó a LA VOZ DE SAN JUSTO.
Vignolo es kinesiólogo y fisioterapeuta. Comenzó su carrera en 2003 y se recibió en 2008. Sin embargo, con el paso del tiempo, empezó a cuestionar la manera en la que estaba abordando a los pacientes. “Yo sostenía que había algo más, y ahí fue cuando apareció la osteopatía. Fue un viaje de vida”, resumió.
En 2017 inició formalmente la carrera de osteopatía y, a partir de allí, su forma de ejercer cambió por completo. “Fue un cambio personal y profesional muy grande. La osteopatía me devolvió una manera más humana de vincularme con el paciente”, afirmó.
Una forma distinta de interpretar al cuerpo
Según explica, una de las principales diferencias entre la kinesiología convencional y la osteopatía tiene que ver con el vínculo que se establece con la persona que consulta. “El paciente viene pidiendo ayuda, viene con una dolencia puntual. En osteopatía interpretamos eso de otra manera”, señaló.
En ese sentido, remarca que el paciente no solo cuenta qué le duele, sino que comparte su historia de vida. “Los tejidos tienen memoria, tienen una carga genética, y todo eso se tiene en cuenta. El paciente pone en tus manos su cuerpo, sus tejidos y su historia”, descrió. Para Vignolo, ese contacto es más directo y profundo, tanto a nivel físico como humano.
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“Eso no me pasaba con la kinesiología convencional”, aclaró. “La forma en la que yo la aprendí era más distante. No tenía ese contacto tan directo con el paciente ni con su historia, ni con lo que sus tejidos estaban expresando”, agregó.
¿Qué es la osteopatía?
Al momento de definir la osteopatía, aclara que se trata de un concepto amplio que fue evolucionando con el paso del tiempo. “Se puede decir que es una terapia manual, holística, que integra distintos sistemas: musculoesquelético, digestivo, circulatorio, nervioso, respiratorio, entre otros”, explicó.
El objetivo principal es devolver a las estructuras y a los tejidos su movilidad natural. “Buscamos un equilibrio a nivel de cuerpo, mente y espíritu”, señaló. Para Vignolo, la osteopatía no se limita a la aplicación mecánica de técnicas, sino que propone una comprensión integral del organismo.
“Cada sesión es una integración de todo eso. No es solamente aplicar una técnica, sino interpretar al paciente en su totalidad”, añadió.
Dejar un camino para elegir otro
El paso definitivo fue abandonar la práctica convencional para dedicarse exclusivamente a la osteopatía. “Fue una lucha muy interna. Yo no podía ver al paciente de una forma en kinesiología y de otra en osteopatía”, confesó. Aunque reconoce que son terapias complementarias, llegó un momento en el que sintió que debía elegir.
“Dije basta, esto es lo que quiero para mi vida profesional y personal. Quiero ver al paciente de esta forma”, relató. El cambio no estuvo exento de miedos, pero fue acompañado por un profundo proceso de autoconocimiento.
Esa presencia, asegura, es clave para los resultados. “Me ha pasado que pacientes, al terminar una sesión, me dicen que se sienten liberados, descomprimidos”, comentó. Para EL profesional, esos cambios lo sorprendieron y le confirmaron la importancia de estar verdaderamente presente durante el tratamiento.
“Trabajamos sobre estructuras y tejidos muy profundos, por lo tanto, los cambios también son profundos”, afirmó. Sin embargo, aclara que no se trata de soluciones inmediatas. “En osteopatía hablamos mucho de procesos. No hay soluciones mágicas”, remarcó.
En ese marco, sostiene que el terapeuta brinda herramientas, pero que la evolución se da de manera progresiva. “Es un cambio que se va notando con el tiempo”, afirmó.
Una práctica sin límites de edad
Para Vignolo, la osteopatía puede acompañar a las personas durante toda la vida. “No tiene límites en cuanto a la edad del paciente. Puede ser desde bebés hasta adultos mayores, pasando por mujeres embarazadas”, explicó.
Desde su experiencia, quienes obtienen buenos resultados no abandonan la práctica. “Las sesiones pueden ser más o menos espaciadas, pero el que probó osteopatía y le dio resultados, no la deja nunca más”, aseguró.
“Hoy no somos los mismos que mañana”, reflexionó, al exponer por qué considera que el cuerpo está en permanente cambio y necesita ser atendido desde esa dinámica, sin esquemas rígidos.
Casos que dejan huella
A lo largo de su carrera hubo situaciones que lo marcaron especialmente. Una de ellas fue el acompañamiento a una colega embarazada, a pocos días del parto. “Venía haciendo sesiones de manera continua”, recordó.
En una de esas consultas, la mujer le comentó lo inquieto que estaba el bebé durante la sesión. “Decía que se movía mucho, que parecía que le gustaba”, relató. Al día siguiente, a la misma hora de la mañana, recibió el mensaje anunciando el nacimiento.
“Fue muy casual y me marcó mucho”, afirma, al destacar el vínculo profundo que se genera en el trabajo terapéutico.
Formación y mirada abierta
Vignolo subraya que la osteopatía cuenta con base científica y que la capacitación es constante. “Siempre hay avances nuevos. La ciencia avanza y siempre se descubre algo”, indicó, especialmente en el campo de la fisiología y la anatomía.
Destaca también el intercambio entre colegas. “Cada uno le pone su impronta personal a la técnica. En cada capacitación, en cada encuentro, siempre hay algo nuevo para aprender”, señaló.
Consultado sobre terapias alternativas, como el reiki, se muestra abierto. “Si a una persona le hace bien la terapia que le aplican, bienvenido sea”, manifestó. Si bien remarca su formación científica, reconoce puntos en común, especialmente en el trabajo con la energía.
El cuerpo como un todo
En su práctica cotidiana, Vignolo insiste en la importancia del respeto. Para él, la osteopatía no se basa solo en el conocimiento técnico, sino también en cómo se establece el contacto con el paciente.
“Percibir no es solo palpar”, relató. Es interpretar el estado de los tejidos, pero también el momento vital de cada persona. “El cuerpo expresa su historia, su presente y su carga genética”, sostiene. Para Vignolo, ahí reside uno de los valores centrales de la osteopatía: en la posibilidad de leer al cuerpo como un todo y acompañar los procesos desde una presencia consciente.
Actualmente, Gonzalo Vignolo atiende en Centro San Juan, ubicado en San Juan 131, en San Francisco, donde desarrolla su práctica bajo el nombre de Osteopatía Kairós, dentro de un centro de rehabilitación.
“La osteopatía es mi lugar en el mundo”, alegó. Y asegura que su entorno también notó el cambio que trajo esta elección. “Mi familia me lo dice continuamente. Me volví más humano, más perceptivo, más detallista”, reconoció.
Una transformación que, según resume, no solo modificó su forma de trabajar, sino también su manera de estar en la vida, con una mirada integral que empieza por escuchar al cuerpo y a la historia que cada paciente lleva consigo.
