Escribir un libro en la mitad de la vida: "Es como confesarte"
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Un grupo de mujeres de nuestra ciudad, a la mitad de la vida, se animaron a sacar sus escritos a la luz.
María Depetris, Myryam Taverna, Marta Damiano, Teresita Bovio de Dussin, Inés Monge y Silvana Mandrile dialogaron con LA VOZ DE SAN JUSTO sobre la importancia de haber concretado un sueño: el libro propio. Sus manos están ocupadas por libros. Los sostienen con fuerza, los cuidan. Son sus tesoros. "Es como tener un hijo, es una sensación hermosa", comentó Teresita, quien comparó la impresión de su material con el noble acto de la maternidad.
Ninguna de las mujeres esperó que alguna vez sus poesías, poemas, cuentos y otras narrativas que escribieron en distintos momentos de su vida se convirtieran en un libro y todos tengan acceso a sus preciadas creaciones.
"No pensaba en publicarlos, siempre escribía pero poco a poco fue tomando forma", destacó por su parte Inés.
Para Myryam, en cambio, su libro es fruto de un deseo latente que siempre vivió en ella. "Creo que toda mi vida quise ser escritora. Ya desde joven, cuando vivía en La Francia, le decía a mis amigas: `Guarden todo lo que les escriba, porque algún día voy a ser escritora´ y así fue. Siempre vivió en mí el deseo de publicar".
"Desde muy chica escribo y para mí el acto de expresar en palabras sentimientos es lo que me permite hacer catarsis. La alegría se vive y la tristeza se escribe", confesó Silvana y a lo que Myryam sumó: "Escribir un libro es confesarte".
A pesar de que todas superan los 50 años de edad y las publicaciones llegan recién en esta etapa de su vida, todas coinciden en que era el momento justo. "Llegó ahora, en la etapa más linda de mi vida. Mi niñez fue la más triste, los libros fueron mi compañía y hoy los vuelvo a elegir", dijo Myryam.
Todas ellas, ávidas de lectura, encontraron en los libros la magia que hoy se consolida en sus propios materiales. "Toda mi vida he leído y eso inspira a crear, pero también da miedo de publicar ante tanto material tan rico. Sin embargo, el libro termina en el escritor y es necesario que se consolide para dar un cierre a lo que uno escribe", comentó María.
Para ella, "publicar es un proceso de animarse, de creer en uno y de enfrentarse a la crítica, que es lo que me aterroriza", confió. "A mí no me da miedo la crítica, al contrario. Si es constructiva, la acepto", disintió Teresita.
En el proceso de convertirse en escritoras, muchas han tenido la posibilidad de que sus trabajos crucen el océano y formen parte de la literatura española e italiana, como fue el caso de Teresita y Myryam. "Mi libro está en Italia y España. Lo interesante de que sea parte de la biblioteca de los italianos es que ellos argumentan que trabajos como el mío les sirve para reescribir la historia de los que inmigraron a nuetsro país", manifestó la segunda.
El impulso del taller literario
La escritura ha sido parte de su vida desde siempre pero gracias a los talleres literarios de los cuales participan, entre ellos, el Café Literario; "Haciendo bollitos" de la Biblioteca Popular y Espacio Cultural "Somos Viento"; "Indicios de Tinta", que tiene su lugar en el Centro Cultural y Biblioteca Popular; el centro cultural "La Casa de los Artistas"; el taller literario "Alfonsina Storni" y la Sociedad Argentina de Escritores (Sade) seccional San Francisco, han podido expresar sus inquietudes literarias.
"Descubrí la literatura hace 10 años. Cuando me jubilé, me pregunté: '¿Qué hago con mi vida?'. Empecé un taller literario municipal que fue lo que me devolvió las ganas de vivir. El taller es muy enriquecedor y nos impulsa a seguir", manifestó Teresita.
"Los talleres impulsan a escribir y la solidaridad de los compañeros te da la mano para publicar", agregó María Angélica Amarillo de Cantagale, coordinadora del Café Literario.
Asimismo, la presidenta del Centro Cultural y Biblioteca Popular, Emilia Romanín de Fornero, destacó el coraje y las ganas de seguir creando de estas seis mujeres. "Lo loable es su valentía de querer trasmitirle a los jóvenes la necesidad de la cultura, de querer mantener vivos los espacios literarios como nuestra biblioteca pero además, de zambullirse en temas distintos, conocer y sin paracaídas, lanzarse a crear", concluyó.
