Es una maldición
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No hay explicaciones lógicas para la derrota de Sportivo, que como local en el estadio "Oscar C. Boero" cayó ante Defensores de Pronunciamiento 2 a 1, cuando hizo todo, pero todo, como para lograr al menos una igualdad. Guiffrey y Ferreyra marcaron los goles para el elenco entrerriano, Santiago Molina descontó para el "verde" sanfrancisqueño.
Más allá de jugar un muy buen partido, a diferencia de lo que venía haciendo en partidos anteriores, los de Barrio Alberione se quedan con la amarga sensación de una derrota injusta por donde se la mire.
En boxeo lo
ganaba por puntos. En una carrera llegaba primero, por dinámica y degaste. En caso
de haber sido ajedrez, "copaba" el tablero y se quedaba con varias piezas del
rival, dejando todo listo para un jaque mate. Pero es fútbol, se cuenta por
goles y en los primeros 45 minutos del partido las cosas terminaron 1 a 1. Se extrañaba un
Sportivo protagonista. La nostalgia de un equipo con ambición se convirtió en
regocijo y, al menos por un rato, la desazón de otras tardes pasó a ser de
esperanza. Claro está, nunca
la alegría puede ser completa y más allá de dominar por todos lados a su rival,
en la primera que tuvo en contra empezó a sufrir. Es que a los 5 minutos el
equipo de Martelotto ya estuvo cerca de abrir el marcador. Camisassa la tuvo
con un cabezazo tras un córner, pero el poste derecho de la valla defendida por
Correa le dijo que no. La actitud de un
equipo arrollador estaba clara. Sportivo salió a presionar bien arriba, con
algunos desajustes dejó espacios, pero se notó la firme intención de jugar en
campo rival. A partir de la "frescura" que le imprimió Visser y el buen fútbol
de Peludé, desorbitó a los entrerrianos que no podían salir del asedio. El problema llegó
cuando Defensores pudo cruzar la mitad de la cancha con claridad. Se jugaban 11
minutos cuando partió un pelotazo largo para Robles, que llegó al fondo, tocó
atrás para Guiffrey que desde el vértice del área grande sacó un remate cruzado
que se metió en el ángulo izquierdo de Quinteros. El arquero "verde" no llegó ni
a tocar la pelota cuando la tuvo que ir a buscar al fondo de la red. La enjundia
mostrada por el elenco de barrio Alberione se vio afectada por unos segundos. Tambaleó
un poco, quedó incluso mal parado en algunas acciones siguientes que le podrían
haber costado más caro, pero supo reponerse y entendió que debía volver al plan
inicial. Y lo hizo. Se adueñó
del balón, logró que su rival empiece a correr sin sentido y con desesperación.
Pudo empatar
Lucio Pérez a los 13' cuando ayudado por el viento la pelota complicó al
arquero a quien lo terminó salvando el travesaño. Arroyo probó con un centro "olímpico"
que casi se mete. Otra vez Pérez pudo marcar luego de una gran jugada de
Visser, que hizo una pared con Bustamante
y tiró el centro atrás para la llegada del defensor por el otro lado, que remató
de zurda desviado. De tanto buscar
tuvo su premio. A los 32 minutos, luego de una falta sobre Visser, López Macri
tiró un tiro libre directo que el arquero mandó al córner. De ese tiro de esquina
ejecutado desde la derecha del ataque, Molina ganó en lo alto y con un gran
cabezazo puso el empate merecido. Si bien no dejó
de ir por otro tanto, a Sportivo le faltó solo un poco de puntería, pero al
menos ya estaba con la tranquilidad de no verse abajo en el resultado. El pitazo
final de Núñez en esa primera parte dejó una sensación de alivio, aunque claro
está, sabiendo que tenía que salir a buscar el triunfo en el complemento. en el complemento ya no fue lo mismo. El conjunto de Martelotto tuvo algunos matices de
lo que había hecho en la parte inicial, pero ya no pudo llegar con peligro al
arco de Correa. Es cierto que dominó, tuvo más control del balón y del
territorio, pero no tanta lucidez. En 25 segundos de
la parte complementaria ya volvió a pisar el área de Depro con un centro de
López Macri que nadie llegó a conectar. Parecía que se
podía venir un nuevo vendaval, casi como el viento que cruzaba la cancha. Pero no
fue así, aun siendo superior a los de Pronunciamiento. Porque no necesitó mucho
para serlo, pero sí porque lo intentó. Cuando todo
parecía que se cerraba con un empate, luego de una dudosa jugada que muchos
reclamaron penal sobre Bustamante, en la contra, el ingresado Ferreyra le dio la
injusta victoria al visitante, que se fue de San Francisco con una recompensa muchísimo
más grande que la que mereció. Esta vez en
Sportivo lo futbolístico estuvo, lo actitudinal también, el protagonismo fue el
que se le pedía, pero en definitiva se queda con las manos vacías una vez más y
la situación cada vez es más complicada.

