Entre costuras, encuentran un proyecto como mujeres en el mercado laboral
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En Infantia -donde se acompaña la maternidad y la paternidad en la adolescencia- el Taller de Egreso se realiza los martes y en el mismo las mamás a partir de los 21 años aprenden costura, confeccionan distintas prendas que luego venden para su propio sustento y el del mismo emprendimiento.
Por Isabel Fernández
Ser mamá fue y es su proyecto de vida más importante, pero ahora, gracias al Taller de Egreso que desde hace unos meses implementa la Fundación Infantia, ellas tienen la posibilidad de"coser" otro proyecto, el que las lanza como mujeres dentro del mundo laboral.
En Infantia -donde se acompaña la maternidad y la paternidad en la adolescencia- el Taller de Egreso se realiza los martes y en el mismo las mamás a partir de los 21 años aprenden costura, confeccionan distintas prendas que luego venden para su propio sustento y el del mismo emprendimiento.
Dalma Salas, Belén Sánchez y Gabriela Flores son mamás que llegaron a Infantia donde recibieron contención junto a sus hijos. Hoy se capacitan en el taller aprendiendo a coser baberos, babitas, toallas y otras prendas. Para ellas es otra alternativa, que les abre las puertas al mundo del trabajo porque no solo aprenden de puntadas, sino también de ventas y temas administrativos.
El taller está coordinado por la licenciada en Trabajo Social, Astrid Clausen y Emilia Mainardi quien brinda sus conocimientos y también su contención a las jóvenes que asisten.
El martes amaneció frío y nublado, pero Dalma Salas de 25 años, que vive en Plaza San Francisco y tiene tres hijos, Facundo de 10, Naiara de 6 y Keila de 3 no dudó en tomar el colectivo y llegar hasta Infantia para sentarse frente a la máquina de coser.
Mientras la pequeña Keila juega con los juguetes, Dalma, junto a Emilia se concentra en la producción de las distintas creaciones que ya tienen marca, que decidieron con las otras chicas llamar:"Mamaca", que -según explican-, significa"mamá acá", destacando el significado de ser madre, jugar y acunar al niño.
"No decidí ser mamá tan joven, pero lo viví muy bien, cuando llegaron los embarazos no dudé en que quería ser mamá. En este taller descubrí que podía hacer otras cosas que nunca pensé que podía hacer, yo trabajo desde chica, ayudando a mi familia en el cortadero de ladrillos en Plaza San Francisco", aseguró orgullosa Dalma.
Agregó que al principio"no quería venir al taller, pero probé y ahora me gusta. Aprendí costura y pude coser baberos, babitas, toallas, además los vendemos. También nos enseñan a hacer un currículum, cómo buscar trabajo, completar planillas de programas como el PPP o el Por Mí".
"Me gustaría seguir cosiendo cuando termine el taller pero tengo que tener una máquina. Me gusta mucho vender toda la producción", dijo.
"Una plataforma de salida a nuevos proyectos"
La licenciada en Trabajo Social, Astrid Clausen, remarcó que desde la fundación"pensamos el taller como plataforma de salida hacia nuevos proyectos para las mamás. El objetivo es brindarles la posibilidad de que más allá de madres, puedan pensarse como mujer dentro del mundo actual. En ese pensarse a muchas les surge la posibilidad concreta de un trabajo, mientras que otras quieren retomar la escuela".
"Este es un taller pensado para las mamás que tienen 21 años o más y que es el cierre de un ciclo dentro de la fundación pero es la plataforma de lanzamiento hacia otras experiencias", remarcó Clausen.
Comentó que con los años"veíamos que durante mucho tiempo, las mamás seguían en la fundación y por eso buscamos alternativas para ofrecerles algo más. Después de una experiencia de capacitación en Uruguay, donde fuimos becados por la Fundación Losano, planteamos esta posibilidad del taller de egreso".
"Es un taller personalizado donde el grupo nunca supera las tres personas y lo que nos convoca es la costura, que las chicas puedan aprender el oficio y puedan construir un proyecto de vida laboral que tiene que ver con ir desarrollando capacidades para insertarse en las condiciones que hoy ofrece el mundo laboral con estos contextos que quizá no son los ideales ni para las mujeres y menos para las que son madres", detalló.
"Hay que ser madres en contextos de muchísima y extrema vulnerabilidad -analizó la licenciada-, una cosa es cuando hay recursos y oportunidades disponibles y otra cosa es pensar el rol de la maternidad frente a contextos de adversidad. En eso forjarse como madraza es un logro".
Advirtió que actualmente"se asocia mucho el embarazo a la Asignación Universal por Hijo, pero no tiene nada que ver. Los datos estadísticos demuestran que el embarazo adolescente no solo no aumentó sino que disminuyó en un porcentaje mínimo, aunque son miles menos. Sin embargo sigue siendo un proyecto de vida".

Aprendizaje mutuo
Emilia Mainardi es quien enseña el oficio. También forma parte del consejo administrativo de la fundación desde que se jubiló hace varios años y asegura que en este espacio"el aprendizaje es mutuo, aprendemos todos los días de las experiencias compartidas".
"No solamente doy con mi enseñanza sino que recibo mucho también -destacó Emilia-. Hace ocho años que ayudo en Infantia, donde voy tengo siempre la misión de los niños".
Afirmó:"Además de enseñar a coser, no soy una profesional, les entrego lo poco que sé, pero va más allá de lo que pueda enseñar, muchas veces me siento como una mamá o una abuela, alguien que no solo enseña sino que contiene, aconseja y eso es muy valioso".
"Para muchas chicas el embarazo es elúnico proyecto propio, en Infantia las recibimos abiertamente, sin juzgar. Tratamos de guiarlas para que sepan que hay otras alternativas, que ven que hay otras cosas. Ser madre es grandioso, las chicas son muy jovencitas y son madrazas", remarcó Emilia.
Añadió que las chicas"venden lo producido cuya ganancia queda para ellas para sus hijos y seguir comprando más materiales como telas e hilos para seguir produciendo, además recibimos donaciones todo el tiempo, la comunidad siempre aporta. Agradecemos a la comisión que hace un esfuerzo todos los días para que pueda funcionar".
Cómo colaborar
Quienes quieran colaborar pueden acercar telas, hilos y también,"su tiempo porque no tiene precio, tiene que ver con un valor humano, venir a compartir lo que uno sabe, simplemente dar amor", expresaron desde la institución. La Fundación Infantia funciona en"La Casa", en Avellaneda 255, teléfono (03564) 429250.
