Sociedad
EnClave: 12 voces que encontraron su lugar en la música
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Cada jueves en la Asociación Bancaria, algo extraordinario sucede. Doce mujeres dejan sus vidas afuera y durante dos horas crean lo que San Francisco nunca había tenido: un grupo vocal femenino que rescata la música latinoamericana con precisión artesanal y pasión desbordante.“Tratamos de hacer todo un repertorio argentino, latinoamericano, más del lado del folclore, de lo popular", cuentan.
Nacido en septiembre de 2023 a partir de una necesidad profunda de cantar y vincularse a través de la voz, EnClave es el primer grupo vocal femenino de nuestra ciudad. Integrado por 12 mujeres con trayectoria coral, el proyecto apuesta a la música popular argentina y latinoamericana, con arreglos propios y una identidad sonora que lo distingue dentro de la escena cultural local.
El punto de partida fue simple y, a la vez, decisivo: una llamada telefónica. El 21 de septiembre de 2023, Día de la Primavera, se produjo el primer encuentro. “El impulso fue esa gran necesidad de cantar, de conectar con esa forma antigua y profunda del ser humano para vincularse”, recuerdan las integrantes, aludiendo a un llamado que no fue solo logístico, sino también emocional.
Norma Lencina fue quien encendió la chispa inicial. A partir de allí, junto a Gabriela Córdoba y Evangelina Cervera -con años de trabajo compartido en el ámbito coral- comenzaron a convocar a otras voces. La idea estaba clara: formar algo distinto a lo conocido en la ciudad.
Grupo vocal, no coro
San Francisco cuenta con una fuerte tradición coral. Sin embargo, EnClave eligió otro formato. La diferencia no es solo semántica. Un grupo vocal se define tanto por el número reducido de integrantes como por el tipo de repertorio y el trabajo específico sobre el sonido individual y colectivo.
“Siempre hubo coros mixtos o grupos vocales de varones, pero nunca femeninos”, señalan en diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO. Con 12 integrantes distribuidas en sopranos, mezzosopranos y contraltos, EnClave puede abordar arreglos a tres, cuatro y hasta seis voces, con divisis que permiten una paleta sonora flexible, alejada del formato coral tradicional.
El repertorio es uno de los pilares del proyecto. Música popular argentina y latinoamericana, con fuerte presencia del folklore y de autores contemporáneos, convive con versiones que buscan un decir propio. Desde “El cosechero” hasta “Pajarito colibrí” o “Mal bicho”, las elecciones no son casuales.
La búsqueda, sin embargo, tiene un obstáculo concreto: la escasez de arreglos para grupos vocales femeninos. “No hay arreglos pensados para esta formación”, explica Evangelina Cervera, quien asumió el desafío de escribir versiones adaptadas al grupo. Algunos arreglos son suyos, concebidos específicamente para las voces de EnClave, un trabajo que refuerza la identidad sonora del conjunto.
Ensayar, sostener, crecer
El grupo ensaya una vez por semana en la sede de la Asociación Bancaria, espacio que facilita el encuentro y al que las integrantes destacan especialmente. El método combina estudio individual y ensamblaje colectivo en el ensayo.
EnClave se especializa en música popular argentina y latinoamericana, con un fuerte anclaje en el folclore. El repertorio incluye obras del Cuchi Leguizamón, Jorge Fandermole, Ramón Ayala, Violeta Parra, Fito Páez, Natalia Lafourcade, Lila Downs y Los Fabulosos Cadillacs, entre otros.
Gabriela explica la elección: “Tratamos de hacer todo un repertorio argentino, latinoamericano, más del lado del folclore, de lo popular. A veces es bueno rescatar poetas que tienen letras maravillosas y musicalizarlas”.
El grupo canta tanto a capella como con acompañamiento instrumental: piano, guitarra y percusión (a cargo del profesor Isaías Castillo). Todas las canciones se interpretan de memoria, sin carpetas, rompiendo con el formato coral tradicional. Este detalle, aparentemente menor, forma parte de la identidad que buscan construir.
El camino recorrido y el que falta
EnClave es un proyecto artístico independiente. No cuenta con financiamiento institucional estable y cada presentación implica autogestión. “Somos un grupo independiente, tenemos que generar nuestros propios espacios”, explican, ubicándose en un punto intermedio entre lo vocacional y lo profesional, con la intención de seguir creciendo artísticamente.
La primera vez que EnClave se presentó en público fue en marzo de 2024, para el Día de la Mujer en la Asociación Bancaria. Nervios, emoción, la sensación de estar poniendo en el mundo algo frágil y poderoso a la vez. Funcionó. Y entonces vinieron más oportunidades.
En septiembre de 2024, la presentación oficial en el Jockey Club de San Francisco. En octubre, otra en el Centro Cultural para quienes no habían podido asistir la primera vez. La cena de Lalcec. La presentación del libro 'De Campanas, metales y sonidos' de Norma en la Biblioteca Popular de Freyre. La apertura del encuentro coral en el Teatrillo, donde las invitaron como grupo vocal, no como coro, y esa diferencia importaba.
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Pero quizás el momento más significativo fue “Coincidir”, el espectáculo que crearon junto al grupo de danza Las Patrias. Un repertorio completo de autoras femeninas, voces y cuerpos dialogando sobre el escenario. Evangelina tuvo que crear arreglos nuevos, adaptarse a los tiempos de la coreografía, y el resultado fue algo que ninguna de las participantes olvidará pronto.
También estuvo “Una misa para Laura” del compositor Marcelo Valva, donde compartieron escenario con coros juveniles del Conservatorio Berutti y de Fasta. Cada presentación ha sido un aprendizaje, una oportunidad de crecer artísticamente y de afinar esa identidad que todavía están construyendo.
Evangelina lo resume así: “La idea es seguir trabajando en la identidad del grupo porque somos todavía muy jóvenes. Estamos en la búsqueda todavía en ese camino. Y seguir creciendo artísticamente. Es un proyecto artístico. No es un grupo vocacional”.
Porque en definitiva, EnClave nació de una necesidad que Norma nombra con palabras que suenan a poesía: “Juntarnos para cantar. Que trae tanta unidad. Trae sanación. Alimenta el espíritu”.
Y así, cada jueves, doce mujeres se encuentran en la Asociación Bancaria. Dejan afuera sus trabajos, sus preocupaciones, sus vidas separadas. Y durante dos horas, crean algo que solo ellas pueden crear: una sinfonía de voces femeninas que rescata la memoria sonora de Latinoamérica, que construye comunidad, que sana. EnClave no es solo un grupo vocal. Es una forma de habitar el mundo, de resistir, de celebrar la belleza de estar juntas. Es, como dice su nombre, la clave que vuelve legible la música de la vida.
Las 12 voces de EnClave
Sopranos: Evangelina Cervera (preparadora vocal y arregladora), Florencia Alberto, Lorena Cavallo, Micaela Gerbaudo.
Mezzosopranos: Jesica Soria, María Celia Moreno, Silvina Viotto, Eliana Ocampo.
Contraltos: María del Carmen Alberto, Norma Lencina, Gabriela Córdoba (directora), Virginia Pizzi.
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Simbología y sentido
¿Por qué doce?
El número 12 tiene un fuerte valor simbólico. Desde lo musical, permite una división equilibrada de voces. Desde la numerología, el 12 remite a proceso y armonía: el 1 como inicio, el 2 como vínculo y su síntesis en el 3, expresión y creación. Doce meses, doce notas, doce horas de luz y doce de sombra.
¿Por qué EnClave?
La “clave” es núcleo y referencia. En música, es el signo que da sentido a las notas; sin ella, la partitura es solo un conjunto de símbolos. En lo filosófico y simbólico, es aquello que abre, integra y organiza lo disperso. “Nada funciona sin clave, ni la música ni la vida”, resumen las integrantes.
