En los bares de Zenón Pereyra, la comida que sobra no se tira más
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Los cinco locales gastronómicos de la localidad santafesina adhieren al programa provincial "Otro Plato", que permite a sus clientes llevarse las porciones de alimentos no consumidos , reduciendo el desperdicio de los mismos.
Por Vanina Panero
Quienes visiten los bares y comedores de la localidad podrán llevarse la comida que no consuman, aprovechándola para "Otro plato", constituyéndose en una de las pocas localidades del departamento Castellanos en sumarse a esta iniciativa en la provincia de Santa Fe.
El programa es impulsado desde Agencia Santafesina de Seguridad Alimentaria (Assal) en conjunto con los ministerios de la Producción, de Salud y de Medio Ambiente. El mismo tiene como objetivoconcientizar a propietarios y personal del sector gastronómico y hotelero provincial, promoviendo el consumo responsable y generando acuerdos y acciones para reducir los desperdicios de alimentos.
En los bares, restaurantes y hoteles que se sumen a la iniciativa,el personal se capacita en reducción de alimentos, se exhiben calcomanías y se invita a los clientes a llevarse las porciones no consumidas.
Según datos de la OMS, en la Argentina se tiran 38 kilogramos de alimentos por habitante al año y a nivel poblacional se desperdician 1,5 millones de toneladas.
Locales adheridos
La propuesta del gobierno provincial nació a fines de 2017 y poco tiempo después se puso en marcha en la localidad de Zenón Pereyra, donde funcionan siete bares, pero solo cinco de ellos expenden alimentos.
Los primeros en sumarse a la iniciativa fueron Amberes Bar y El Bunker Bar, quienes a comienzos de este año empezaron a ofrecer a sus clientes la posibilidad de llevarse a su casa la comida que no hayan consumido en el local. A la lista se sumaron ahora Bar Ideal, La Tati y Margarita Bar.
"La gente se está acostumbrado"
"Apenas nos informaron del municipio sobre la presencia de este programa no dudamos en adherirnos ya que las beneficios son mutuos, tanto para nuestro comercio como para los clientes", expresó a LA VOZ DE SAN JUSTO Liliana Borello, propietaria del resto bar Amberes, que funciona en el pueblo desde septiembre de 2017.
En el lugar venden comidas de tipo casera, en su mayoría pizzas, lomos y empanadas, las que más se llevan los comensales.
"A nosotros nos simplifica las cosas ya que de lo contrario tenemos que tirar la comida, y para quienes se la llevan significa una comida más para el mismo día o el día siguiente", destacó.
Los comercios deben contar con envases aptos para transportar alimentos y tienen visible la calcomanía de adhesión brindada por la secretaría de Turismo y la Assal. "Todo debe ir dentro de una cajita o bandejita especial con los logos del programa, gasto que corre por nuestra cuenta, pero que no significa una gran erogación, por lo que es posible que todos lo hagamos", agregó Borello.
Consultada sobre la aceptación de la gente en cuanto a este programa, la empresaria gastronómica dijo que "a algunos les cuesta acostumbrarse todavía, ya que es algo nuevo, tal vez le da vergüenza llevarse la comida, siendo que otros ya la piden porque saben que estamos adheridos".
En este sentido reconoció que "el público juvenil es el más vergonzoso, pero creo que es cuestión de tiempo; la gente se irá acostumbrando", finalizó Borello.

"Otro Plato" es posible con la comida que
sobra en locales gastronómicos del pueblo
"Esta
iniciativa cobra importancia
en tiempos
de crisis"
Por su parte, Cristian Bonino, de El Búnker Bar, explicó que "de los cuatros años que estamos en el pueblo nunca se dio una iniciativa como esta y está funcionando muy bien".
"Nosotros trabajamos mayormente con jóvenes y ellos se llevan todo lo que les sobra", añadió.
En tanto, comentó que "este programa viene a solucionar un tema importante como es el desperdicio de alimentos y creo que toma mayor relevancia en tiempos como estos, de crisis económica y de gran esfuerzo para la gente que sale a comer".
"Se trata de comida recién hecha por lo que debe consumirse en un lapso de tiempo corto, y por eso no se puede guardar. Hasta que implementamos este programa, lo que sobraba se comía entre los que trabajamos en el bar y el resto se tiraba", comentó Bonino.
Además de comidas rápidas, en el lugar se cocina la tradicional parrillada. "La gente se lleva también la carne ya que puede servir como entrada o ´picadita´ para el día siguiente".
