Economía
En dos años, Córdoba perdió cinco empresas por día y se profundiza la caída del empleo formal
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La reducción se concentra en micro y pequeñas firmas de hasta 10 trabajadores. En el mismo período, el sector privado formal perdió más de 10.600 puestos en la provincia, según datos oficiales.
La actualización de los datos de empleo registrado volvió a poner en foco un fenómeno que avanza de manera silenciosa pero sostenida en Córdoba: la pérdida de empresas. Entre octubre de 2023 y octubre de 2024, la provincia registró la desaparición de 3.746 unidades productivas, lo que equivale a un promedio de cinco empresas menos por día.
De acuerdo con estadísticas de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) difundidas por el diario La Voz del Interior, esta caída representa una baja del 7,7% sobre un universo cercano a las 48.700 unidades productivas. En los registros oficiales, el concepto de unidad productiva incluye a todo empleador que cubre el seguro obligatorio de riesgos del trabajo, aunque la mayor parte corresponde al sector privado.
En paralelo, el empleo privado formal también mostró un retroceso. Según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (Sipa), en ese mismo período se perdieron 10.600 puestos de trabajo registrados en Córdoba, lo que implica una reducción del 2% del total de trabajadores del sector.
La sangría se concentra principalmente en las micro y pequeñas empresas, aquellas que cuentan con hasta 10 empleados. Algunas cerraron definitivamente, mientras que otras pasaron a la informalidad total, un fenómeno que impacta de manera directa en la calidad del empleo y en la recaudación del sistema previsional.
A nivel nacional, la tendencia es similar: el promedio ronda los 30 empleadores menos por día. Empleo y empresas aparecen así como dos caras de un mismo proceso, cuyo resultado es el estancamiento en la creación de trabajo registrado y el avance de esquemas laborales más precarios.
En los últimos diez años, el sector privado formal perdió cerca de 71 mil puestos de trabajo en el país, mientras que el empleo público, en sus distintos niveles, incorporó alrededor de 316 mil trabajadores. En ese contexto, también se destacó el fuerte crecimiento de los monotributistas, que aumentaron en unos 695 mil aportantes a nivel nacional.
El escenario se completa con un entramado productivo condicionado por factores estructurales, como el bajo nivel de crédito al sector privado, el alto costo del financiamiento, las dificultades para generar empleo formal y la creciente litigiosidad laboral. Todo ello plantea interrogantes sobre la capacidad de recuperación del nivel de actividad, especialmente en los sectores más sensibles del mercado laboral argentino.
