En Devoto, una vecina hizo de un baldío un jardín popular
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Marta Farías, más conocida como "Martita" rescató elementos de la basura, los recicló y junto a otros que compró armó un original espacio que atrae a los devotenses cada vez que pasan frente a su casa.
Una vecina jubilada de Devoto puso en práctica su ingenio y el amor por la naturaleza y transformó un lote baldío, de su propiedad, en un jardín muy especial que se convirtió en un atractivo tanto para los vecinos del pueblo como para aquellos que lo visitan y más de una vez piden permiso para tomarse una selfie.
Se trata de Marta Farías, más conocida como "Martita", que resigna sus horas de siesta para embellecer este espacio con una gran diversidad de materiales, plantas y objetos que rescata de la basura y restaura con creatividad.
"Le doy mucho valor a todas las cosas que veo. Siempre que salgo a caminar observo si hay algo tirado que se pueda reciclar o restaurar para mi jardincito", comentó Martita a LA VOZ DE SAN JUSTO.
"Todo lo que tengo en mi jardín tiene su historia particular. Mucho de los objetos me los dan o los compro, cuando veo algo que me interesa y que tal vez la gente tiene tirado o sin usar", continuó.
Consultada sobre la iniciativa, la vecina devotense explicó que "parte de estas cosas las tenía guardada en el fondo del patio de mi casa y decidí sacarlas y acondicionarlas en un lindo espacio, y como tenía un lote pegado a casa (de mi propiedad) que se veía muy abandonado, lo empecé a embellecer, cambiarle la cara".
Este "lote jardín" se encuentra emplazado en el sector sur de la localidad, al lado de la vivienda de Martita ubicada en calle Vélez Sarsfield al 200.
Martita asegura que "esto requiere mucha voluntad y muchas ganas. Es mi cable a tierra, ya que me gusta mucho estar al aire libre, en contacto con la naturaleza".
"La gente pasa y me felicita, inclusive muchos me preguntan si vendo alguna de las cosas, pero no, es sólo una locura mía", señaló entre risas.
Asimismo, rescató que "la gente del pueblo cuida mucho" su jardín y "gracias a Dios nunca han tocado nada".
"Les resto horas a mi siesta pensando que tengo que terminar tal o cual cosa.
Nunca fui a ningún curso de manualidades, sino que todo es creación propia y trato de manejarme con los materiales que tengo y a mi ritmo", concluyó la mujer.