En 5 días levantaron una casa y llevaron arte a una comunidad de Santiago del Estero
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El trabajo de un grupo de voluntarios de San Francisco conmueve más allá del aporte que se materializa en un techo para familias vulnerables contra la pobreza e invita a ayudar a los que ayudan. Una obra transformadora y la entrega de tiempo, energía y emociones.
Por Mauricio Argenti | LVSJ
La satisfacción por el deber cumplido y la meta de alcanzar un sueño fue la combinación perfecta que logró el grupo de voluntarios de "Ayudanos a ayudar" en su aventura de construir una vivienda para una familia de escasos recursos en un remoto paraje de Santiago del Estero a quienes les cambiaron la vida para siempre.
Esto que en pocas líneas parece algo sencillo no lo fue en absoluto ya que fue el resultado de dos meses de mucho trabajo y esfuerzo. Se necesitó de ingenio y logística para recaudar el dinero necesario para comprar materiales de construcción y gestionar donaciones de elementos que faltaban para la construcción de este hogar fruto de la solidaridad.
Solo bastaron cinco días para que un terreno llano de Paraje Puerta Grande se convirtiera en un espacio adecuado para que sobre él se construya una vivienda de ladrillos, con techo de chapa sobre tirantes de madera. En un lugar donde abundan las casas hechas con adobe y techo de paja, sin dudas que esta construcción sobresale por su calidad y sobre todo por el espacio interior en el que vivirá esta familia.
La construcción de la vivienda estuvo a cargo de 9 voluntarios del grupo "Ayudanos a ayudar" quienes apenas salía el sol ponían manos a la obra y, entre cemento, ladrillos y mucho esfuerzo, trabajaban hasta las últimas horas de cada jornada para hacer realidad el sueño de la vivienda propia para esta familia.
"Lo que vivimos durante esos días en ese lugar fue algo impensado, maravilloso, único", señaló con mucha emoción Matías Mana, uno de los integrantes del grupo de 'constructores' de este sueño que parecía imposible para esta familia pero que con el esfuerzo de estas personas se transformó en una hermosa realidad.
En ese marco explicó que apenas llegaron a Paraje Puerta Grande "éramos un grupo de 10 o 12 amigos viviendo una semana todos juntos y no nos dábamos cuenta que lo que hacíamos le estaba cambiando la vida a una familia. Recién nos dimos cuenta lo que habíamos hecho cuando les entregamos la llave de su vivienda".

Parte del grupo de voluntarios que viajó desde San Francisco (Foto: Marcelo Suppo | LVSJ)
Diego Lesta, otro de los miembros del grupo de voluntarios, rescató que el resultado que se logró "fue posible gracias a que todos nos pusimos de acuerdo enseguida sobre lo que había que hacer y nadie dudó un instante".
"Estar allá y compartir todo ha sido maravilloso" explicó para luego agregar que "tuvimos vivencias únicas entre nosotros y con la gente del lugar donde no pesó para nada la falta de alguna comodidad porque en ese tiempo se comparten tantas cosas que nos van a quedar para siempre en el corazón".
Solidaridad a través del arte
A los pocos días de la llegada de estos primeros 9 voluntarios arribó un segundo grupo de 11 personas, de todas las edades, para complementar esta tarea con un invalorable accionar solidario y artístico con la gente del lugar.
Mientras los constructores iban levantando centímetro a centímetro cada uno de los muros que forman parte de este nuevo hogar, la artista plástica Adriana Cambursano junto a la participación de un grupo de jóvenes voluntarios interactuaba con niños y jóvenes a quienes los entusiasmaba con trabajos de pintura y arte en un escenario natural ubicado en Paraje Mochimo, a poca distancia del lugar donde se estaba construyendo la vivienda.
"Esta es la primera vez que vivo una experiencia como esta y para mí fue maravilloso. De allá me traje tantas vivencias maravillosas que en mi vida pensé que iba a poder experimentar", comentó.

La casa en plena construcción (arriba) y ya terminada (abajo).

Cambursano definió como "un verdadero placer" haber podido participar de esta experiencia y en este caso agradeció "el aporte de muchos compañeros que tuve en esta aventura como el caso de Iván, Oriana, Lucas, Magalí y Norma con quienes trabajamos con más de 300 niños y jóvenes que estaban muy entusiasmados ante cada propuesta que le hacíamos".
"Esto fue muy emocionante. Ha sido maravilloso ver a los niños pintando sus manitos y luego plasmarlas en banderas que les quedaron a ellos como un testimonio de su colaboración artística en el lugar" dijo para luego señalar que "con un pincel y un poco de pintura, por algunas horas, estos niños nos decían que le estaba cambiando la vida".
Luego del regreso de esa experiencia, la artista dijo que "pasan los días y sigo recordando como si fuera hoy todo lo vivido. Una vez allá no te querés volver porque se te hincha el corazón de tanto amor recibido. Yo no me voy a olvidar jamás de todo esto".

Un importante trabajo vinculado al arte es parte de la obra de "Ayudanos a ayudar".
Prometieron volver
Si bien la vivienda está construida, el compromiso de Ayudemos a Ayudar para con esta familia no terminó.
En una segunda etapa, el plan solidario incluye la construcción de un baño que reemplazará las precarias instalaciones sanitarias que esta familia tiene actualmente.
"El mes que viene vamos a volver con el grupo porque tenemos previsto construirles el baño", explicó Lesta quien dijo que "por lo que pudimos lograr en este viaje, la vuelta será igualmente exitosa".
Como cierre de su experiencia los entrevistados coincidieron en que "todo esto ha sido una entrega de amor por sobre cualquier cosa material y eso ha sido lo más importante que rescatamos de esta aventura".
