Empiezan las clases: qué hacer cuando los chicos no quieren ir a la escuela
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¡No quiero ir a la escuela!, se escucha entre llantos y forcejeos, minutos antes de salir de casa. La negativa de los chicos a ir al cole puede deberse a problemas de adaptación tras las vacaciones, dificultades en el aprendizaje o problemas más complicados como el bullying.
¡No quiero ir a la escuela!, se escucha entre llantos y forcejeos, minutos antes de salir de casa. Aunque para muchos chicos el comienzo de un nuevo año escolar es un momento lleno de emociones y entusiasmo, en algunos casos no quieren volver a clases o se niegan a asistir en determinadas ocasiones.
Detrás de esta resistencia en niños y adolescentes puede haber causas muchos más complejas que la adaptación al cambio de rutina, como el bullying o acoso escolar. La psicopedagoga Daiana Ferreyra (MP-124815) de nuestra ciudad, explicó a LA VOZ DE SAN JUSTO que para descubrir el motivo por el que el chico no quiere asistir a la escuela, es necesaria la comunicación.
La psicopedagoga afirmó que ante esa situación hay que preguntarse: ¿Cuándo comenzó a no querer ir al colegio?. ¿Qué fue lo que sucedía en ese entonces?. ¿Tiene algún problema en el colegio?.
"Es importante tomarse el tiempo de dialogar con el niño, y demostrarle que puede confiar en su familia y que no será regañado por lo que cuente. En caso de que no pueda hablar sobre ello, sería bueno sugerirle que escriba en un cuaderno cuáles son sus sentimientos sobre la escuela", aconsejó.
Estar atentos a los comportamientos
Muchos chicos no pueden expresar sus sentimientos y emociones por medio de las palabras, pero lo hacen a través de acciones, por eso es significativo prestar atención a sus comportamientos. "Estar atentos si actúa de manera diferente, ésto puede ser a través de malas conductas o si se lo ve más callado o angustiado", afirmó Ferreyra.
Sea cual fuese el motivo por el cual un niño no quiere recurrir a clases, y si es un problema que se da de manera frecuente, la psicopedagoga advirtió que será "necesario analizar todos los aspectos relacionados con la situación para determinar qué es lo que está ocurriendo realmente. No debe ser pasado por alto sino que la situación requiere ser atendida y escuchada con atención. De esta manera cada inicio de clases será un buen comienzo".

Psicopedagoga Daiana Ferreyra
Cuáles son las causas
La falta de incentivo puede estar relacionada a que el regreso al cole implica un período de cambio en la rutina, debido a que en vacaciones se pasan más momentos en familia, los horarios son más flexibles y se tiene mayor tiempo para realizar actividades placenteras y de diversión.
Ferreyra afirmó que para que este cambio no sea tan brusco "la familia debe generar condiciones que favorezcan este comienzo, anticipando y planificando el inicio de clases, a través de comentarios positivos y planteándolo como una situación de alegría".
"Será de gran ayuda brindarles el espacio para que ellos expresen lo que la situación les provoca y darles el tiempo de que se adapten, frente al cambio de docente, de compañeros y de las exigencias, ya que cada niño tendrá una manera particular de enfrentar la situación, para algunos resultará más fácil y para otros, más tedioso", dijo.
No minimizar el bullying
Asimismo, en ocasiones, no tener ganas de volver, puede deberse a que no logra socializar con sus pares o porque sufren burlas o golpes por parte de sus compañeros. La psicopedagoga dijo que en ese caso "es imprescindible no minimizar la situación, indagar y brindarles contención. La familia deberá recurrir a la institución escolar y a un profesional con el fin de trabajar y crear estrategias de forma conjunta para resolver el conflicto".
"Es sumamente necesario que la familia solicite la orientación de un profesional que lleve a cabo un tratamiento con el estudiante, para ayudarlo a sentirse mejor y que funcione como guía para la familia y la institución para saber cómo actuar e intervenir para que la situación del chico mejore", remarcó.

Preparar los útiles puede incentivar a los chicos
El aprendizaje
Otra de las causas, puede estar vinculada, a que no puede cumplir con las exigencias escolares o le resultan demasiado difíciles resolver las clases o las tareas. "Esta situación puede provocarle sentimientos de fracaso, vergüenza e inseguridad -afirmó la psicopedagoga-. Es allí donde la familia debe brindar su apoyo, comprenderlo y ayudarlo a realizar las tareas".
Agregó que en caso de estar frente a una dificultad de aprendizaje "se sugiere recurrir a un apoyo escolar o a un espacio psicopedagógico, para desarrollar y potenciar sus habilidades cognitivas. También es imprescindible el compromiso de la familia y del colegio, para trabajar sobre la individualidad del estudiante".
Tener buena predisposición, la
actitud de los padres influye en los niños por eso se debe hablar
de forma positiva y alegre sobre la vuelta a clases.
Reforzar las cosas buenas, indagar
sobre lo que más le gusta de la escuela y recordárselos. Volver con anticipación a la
rutina, fuera de las vacaciones, modificando sus horarios de
acostarse y levantarse, comer a la hora del horario escolar, entre
otros, para ir retomando el ritmo.
Involucrar a los chicos en la
preparación de los útiles escolares, así van tomando conciencia
de que tienen que volver pronto.
Poner límites al tiempo que se
ocupa en con la tecnologías, televisión, videosjuegos, celulares,
etc.
Empezar a cumplir con todas las
actividades que el chico desarrolla al empezar el año escolar como
deportes, idiomas, arte, música, etc.
Es fundamental para darles apoyo y
comprensión durante los primeros días. Explicarles cómo será el
nuevo curso, sus nuevos profesores y las nuevas materias, para
reducir la ansiedad. Mensajes positivos: los padres
tienen que motivar a los hijos de manera positiva, por ejemplo,
recalcar lo bueno de reencontrarse con los compañeros y poder
compartir y disfrutar de los diferentes juegos y actividades.
La comunicación, acercarse y
preguntar cómo la pasó en el colegio, qué aprendió, cómo se
lleva con sus amigos y con sus profesores. Es necesario generar
confianza, que sepa que no será juzgado o regañado por lo que
cuente.
Para tener en cuenta
