Emotivo homenaje a nuestro propalador de la bicicleta
En el Museo de la Ciudad, el propalador Rómulo Martínez, a 20 años de su muerte, tuvo su acto homenaje. En el marco del acontecimiento, su hijo Gustavo, recordó parte de la trayectoria de quien ha quedado en la historia como uno de los personajes de San Francisco.
El pasado lunes, en el Museo de la Ciudad, el propalador Rómulo Martínez, a 20 años de su muerte, tuvo su acto homenaje, declarado de interés municipal e interés legislativo por la provincia de Córdoba.En el marco del acontecimiento, su hijo Gustavo, recordó parte de la trayectoria de quien ha quedado en la historia como uno de los personajes de la ciudad.
En diálogo con AM 1050 y LA VOZ DE SAN JUSTO, Gustavo señaló: "Es como si ya no fuera mi papá, yo lo entregué al pueblo, es un personaje de todos. Sin tener mucho estudio, tuvo la capacidad, sobre todo la sagacidad y la entereza, de trabajar ya desde pequeño en el Cine Universal, en el año '45, vendiendo golosinas. La historia comenzó ahí, en las escalinatas, porque hacía una especie de espectáculo junto a Luis Nazi y el 'Sapo' Suarez".
Rómulo se encontró con el paso de los años con "don Fabre, que fabricaba equipos de transistores y abrió en el año '53 la propaladora Leal, en la esquina de Vélez Sarsfield y Roca, allí pasaron muchos locutores que después se abrieron camino por su cuenta, y mi viejo aprendió de él. En el '63 se casó, y su lema fue 'se agranda la familia, hay que comer'. Entonces, queriendo buscar algo ingenioso, le propuso a Fabre montar una propaladora en una bicicleta, una idea que tenía desde hace mucho tiempo. Y fue ahí cómo nacieron todas las anécdotas que se sucedieron hasta el año '81. Siempre hizo eso, no quiso trabajar en radio, como era bohemio y de la calle, quería ser libre. Y siguió adelante".
Cabe recordar que en el año 2000 Rómulo recibió un reconocimiento especial por su "invalorable aporte a la cultura y el patrimonio de la ciudad", por parte de las instituciones y el centro comercial. Tal es así que en 2007, la Intendencia y la Dirección de Cultura, lo declararon "pionero de la locución en San Francisco y zona".
El artesano Alberto Pedro Sarasibar, quien realizó la escultura con materiales reciclados en su homenaje, afirmó: "A Gustavo le pedí fotos de su padre, y al verlas vi que tenía yo una parecida, estilo inglesa, y así empecé, usé la bici y luego comencé a darle forma al hombre sentado".
Prosiguiendo con el relato, Gustavo comentó: "En la doble San Francisco-Miramar, por ejemplo, se subía a la camioneta y la hacía de punta a punta, siempre buscaba sus propios anunciantes. Iba a las carreras de moto, de galgos, a los carnavales... en todo lo que pasara en la zona él se hacía presente. Le gustaba presentar eventos, estuvo haciéndolo en el Teatro Mayo, y fue creador de muchas frases y jingles, que ayudaban a vender productos, tenía mucha facilidad. A quien admiraba mucho es a Arturo Bienedell, le decía el poeta y Arturo lo admiraba a él, por su carácter improvisador".
