Emigrar hacia los sueños y por una oportunidad
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El pasado 18 de diciembre se celebró el Día Internacional del Migrante y son muchos los sanfrancisqueños que decidieron ir en busca de otras formas de vida, tal como lo hicieron sus abuelos al venir a estas tierras, explorando oportunidades nuevas y experiencias incomparables; aportando también los conocimientos que se llevaron desde nuestras latitudes y los valores que aprendieron acá.
Por Stefanía Musso | LVSJ
Muchas personas -principalmente los jóvenes- sienten la necesidad de dejar estas tierras en busca de nuevas experiencias, conocimientos y formación. Es una manera de escribir nuevos capítulos en sus vidas, de vivenciar otras formas y claro, enfrentarse con desafíos y posibilidades como nuevos idiomas o culturas pero también oportunidades de trabajo y crecimiento personal y profesional.
Desde América, pasando por Europa y Oceanía; la ciudad tiene a sus
coterráneos por el mundo.
En México por una América Latina mejor

Julieta lleva 12 años viviendo en la ciudad de México junto a su hijo Máximo y su compañero Ramón.
Hace 12 años, Julieta Lamberti (37) llegó a México para una maestría en
Flacso y no dudó un momento en quedarse allá.
Hoy, convertida en Directora de Investigación en Poder, una organización no gubernamental regional, sin fines de lucro, fundada en 2010, cuya misión es fomentar la transparencia y rendición de cuentas de las empresas en América Latina y fortalecer a los actores de la sociedad civil afectados por prácticas empresariales violatorias de derechos humanos.
Este camino lo atravesando tanto a nivel profesional como personal, siendo mamá de Máximo junto a su compañero mexicano, Ramón
Julieta conto que la elección por este destino, fue porque quería conocer más sobre otros países de América Latina. "México es uno de los países más grandes de la región y más diversos, específicamente la ciudad de DF (Distrito Federal) es un monstruo, que tiene tantos lugares para conocer, ver y aprender".
Para la sanfrancisqueña, ser migrante es una experiencia que atraviesa toda la experiencia. "A pesar que hace mucho tiempo que vivo en otro lugar que tengo mi familia ahí y que es tu casa, siempre te considerarán extranjera. Yo tengo bastante exposición en medios por mi trabajo y cuando hago críticas al gobierno o a empresarios mexicanos siempre la primera descalificación que me hacen es que soy extranjera, no importa mi formación, mi experiencia, la calidad de mi trabajo sino mi nacionalidad".
"Por eso siempre trato de hablar de mi posición en contra de la definición de las personas por su raza, físico o lugar de nacimiento. Si las mercancías y el capital se pueden mover libres por el mundo ¿Por qué las personas, no; salvo que sean consideradas mercancías también como las personas víctimas de trata?", explicó.
"Migrar, ya sea de forma permanente o por un tiempo, es una decisión de vida que te cambiará por completo, a quienes no saben si tomar o no esa decisión les diría que es muy difícil vivir en otro país pero siempre tendrás un lugar donde regresar asique no se pierde nada por probar y la experiencia de vivir en otro país y tener otra perspectiva, salir de tu lugar seguro será una gran experiencia de la que se puede aprender muchísimo. Aprenderás de empatía, de aceptar las diferencias, de la riqueza cultural del país que te recibe y encontrarás personas entrañables que harán lo posible porque te sientas como en casa".
Como sanfrancisqueña en otro país de América Latina, "trato cada día de ser mejor persona y poner mi granito de arena para que no haya tantos abusos a los derechos humanos, que haya menos impunidad y que los empresarios millonarios coludidos con los gobiernos de turno dejen de afectar la vida de las personas y el medio ambiente y que América Latina sea un lugar en el que todos podamos vivir mejor".
En Italia, la tierra de los "nonos" y el pistacho
Valentina Calvetti está en Verona, Italia.
Si hay un país elegido por muchos migrantes sanfrancisqueños, es Italia. Allí, un poco por ser la tierra de los antepasados y tal vez por esa cercanía a cada uno de nosotros, sea uno de los países más elegidos para cruzar el charco.
Este es el caso de Valentina Calvetti (24) que vive en la ciudad de Verona, ubicada en el norte de Italia. Ella hace un año y ocho meses que está dando lo mejor de sí en el bufete de un hotel preparando mesas exquisitas de desayuno y en el bar de un restaurante argentino.
"Ser migrante es ir en busca de otras culturas y conocer gente nueva de todo el mundo a cada momento. También, es aprender palabras claves en otro idioma, caminar con la cámara en la mano, sorprenderme siempre por algo, comer mucha comida rica y comprar ropa con saldo del 70%", afirmó.
Vivir y rodearse de una cultura distinta a los que estamos acostumbrados nos hace experimentar cosas que nunca imaginamos "Acá mi gusto favorito de helado pasó a ser el pistacho", contó casi como un confesión Valentina.
De chica ya soñaba con vivir en otro lado, pero siempre era Estados Unidos o España. "Elegí Italia que es hermosísimo y porque tengo la ciudadanía por mis nonos. El tema de papeles nos convenía con mi novio Matías, pero la ciudad la elegimos nosotros. Encontramos personas de todo el mundo pero nosotros los cordobeses sin tonada, somos la alegría siempre", concluyó.
El valor del trabajo y el afecto en Estocolmo

Los migrantes "aportamos amor, cariño, calor de familia y eso les gusta de nosotros", dijo Agustina Juárez desde Estocolmo, Suecia.
Hace dos años, María Agustina Juárez llegaba a Estocolmo, Suecia, una de las ciudades más importantes de toda Europa. En estas latitudes, la sanfrancisqueña sorprende con sus cualidades gastronómicas en una cocina sueca pero también aportando nuestros valores y formas de ser a un país muy diferente al nuestro.
"Ser migrante en este lugar es positivo. Significa mucho porque a todos nos reciben muy bien. En cualquier lugar migratorio hay buena recepción y ante cualquier inconveniente, están para ayudarte. Se puede estar lejos de casa y estar bien", dijo María Agustina.
"Para mí es traer parte de mi cultura argentina, mis fortalezas y mi supervivencia de haber estado en nuestro país y aunque viví años muy duros allá, con toda esa energía y predisposición. Eso de argentino y de sobreviviente, uno puede estar en un lugar como este, lejos de casa. Somos verdaderos sobrevivientes".
"El mundo paga lo que corresponde, tenés verdaderos beneficios por lo que hacés y hay seguridad. Uno puede planificar la vida, ahorrar y tener una vida estable; algo que Argentina no me puede dar", acotó Agus.
"Un sanfrancisqueño en el mundo puede aportar como en mi caso en la cocina, la improvisación, pero principalmente poder solucionar problemas que ocurren. Aportamos amor, cariño, calor de familia y eso les gusta de nosotros. También somos muy trabajadores, y eso lo destacan".
Por Sídney, para crecer al otro lado del mundo

José y Eugenia desde Sídney, Australia.
"¿Hablamos luego, puede ser? Estoy terminando de celebrar mi cumple", dice el mensaje de María Eugenia Masramón de Villa Mercedes (sanfrancisqueña por adopción). Eran las 8 de la mañana del jueves en la Argentina cuando ella estaba celebrando su cumpleaños número 33 a las 10 de la noche del viernes en Sídney, Australia. Son 14 horas de diferencia. Y está al otro lado del mundo.
La acompaña su novio José Carisio (28) y allá están instalados hace dos años y medio.
Sídney, capital de Nueva Gales del Sur y una de las ciudades más grandes de Australia, les dio a esta pareja la posibilidad de trabajar en un supermercado como es el caso de María Eugenia mientras que José, egresado de la UTN San Francisco, trabaja como Ingeniero Electromecánico en una empresa relacionada a la industria del aire acondicionado, pero siempre manteniendo una activa participación en la empresa familiar radicada en el Parque Industrial de nuestra ciudad
El proyecto de los chicos era viajar, recorrer esa parte del mundo, pero rápidamente se adaptaron y se asentaron a la perfección a nivel personal y laboral. "Llegamos a Australia con una mentalidad preparada para la adversidad, sabiendo que veníamos a un país del otro lado del mundo, con un idioma tan diferente como su cultura, pero la verdad no paramos de sorprendernos positivamente con todas las oportunidades y buenos momentos que nos ofreció y ofrece este gran país", contó María Eugenia".
"Hoy Australia nos ofrece una posibilidad de crecimiento económico y profesional, en un balance casi ideal con tiempo libre, relaciones humanas y calidad de vida en general. De todas maneras, y después de haber viajado por diferentes países, no cabe la menor duda que nuestro sentido de pertenencia está en Argentina con todos nuestros afectos", remarcó la joven.
Para la pareja, "ser migrante para nosotros es prácticamente como seguir una tradición familiar. Cómo casi todos, somos nietos o bisnietos de inmigrantes y eso está sin dudas grabado en nuestro ADN. Crecimos escuchando sus historias y lo difícil que fue para ellos ser inmigrantes, y aunque ahora muchas cosas parecen más fáciles, se vuelve un honor desafiarnos y vivir aventuras que un día le contaremos a las futuras generaciones".
Desde el otro lado del mundo, Eugenia y José expresaron que los sanfrancisqueños tenemos mucho que aportar: "Nuestra capacidad de brindar soluciones a las adversidades, la calidez humana y la hospitalidad de alguien que viene de una ciudad pequeña y se interesa por el que tiene al lado".

