Ellas ganan un mercado laboral que era de hombres
Lorena Navarro se desempeña en el taller mecánica de una concesionaria de autos a la par de sus compañeros hombres.
Varias mujeres hoy se destacan en talleres de oficios que hace poco se consideraban masculinos. Carpintería, soldadura y albañilería son actividades en las que avanzan, pero en esta fecha espacial, en el Día del Trabajador Mecánico, rescatamos su aporte al rubro.
Lorena Navarro tiene 30 años y es fiel ejemplo de que los tiempos cambian y las mujeres comenzaron a ganarse un espacio también en trabajos destinados históricamente a los hombres.
Ayer fue una tarde agobiante. El calor convirtió a la ciudad y el taller en un horno. En calle Boero Romano al 300, en el ámbito de la concesionaria oficial Citroën Parra Automotores S.A., los mecánicos varones se abocan a los vehículos de la marca y alistado de los 0km. Cerca, una mujer que calza zapatos de seguridad y uniforme, lavar los autos luego del service y ponerlos a punto para entregarlos a los flamantes compradores, no afecta para nada su femineidad. Por ella ningún detalle pasa desapercibido. "Me apasionan los autos pero más aún la independencia que me da este trabajo", confesó Lorena a LA VOZ DE SAN JUSTO.
Algo natural
Entre las excusas para que ellas no aprendieran ciertas tareas se argumentaba su falta de fuerza física, a lo que se sumaba el prejuicio de pensar que ellas no estaban capacitadas para cuestiones que requieren precisión.
Lorena derriba el mito y es una experta en el lavado de autos y de hecho, ya cuenta con su propia clientela fiel. "Aprendí a lavar autos porque quedé embarazada de mi primera hija con 15 años. Necesitaba dinero y la única manera de obtenerlo era trabajando en el lavadero de autos de mi padrastro, Mario Pérez. Así, aprendí los secretos de un buen lavado", contó.
Al poco tiempo, la joven madre consiguió empleo en una empresa de limpieza privada y allí trabajó hasta que hace cuatro años, en febrero de 2013, surgió la posibilidad de sumarse al taller de Parra Automotores S.A., donde comenzó de a poco hasta convertirse hoy en ayudante de servicio.
"Empecé con el lavado de los autos pero como soy metida y quiero aprender todo el tiempo, fui acondicionando los vehículos antes de la entrega. Me encargo de la decodificación de la computadora, la prueba de luces, de todas las llaves y piezas del vehículo antes de ser entregado", explicó la entrevistada.
Para esta mamá de tres chicos: Rocío de 15 años, Milagros de 11 y Rodrigo de 7, nunca hubo problemas de adaptación "a la empresa, mis compañeros siempre lo tomaron como algo natural. Le llama la atención a algunos de los que vienen por primera vez pero nunca sufrí discriminación".
"No creo en eso de que la mujer tiene que trabajar en un escritorio o en un comercio solamente. La mujer puede trabajar en cualquier rubro al igual que el hombre", aseveró.

"En casa de herrero..."
Como fanática de los fierros, Lorena reconoció que su mayor falencia es no manejar autos. "Me da miedo salir a la calle pero tengo que aprender. Me daría mucha independencia".
Además, el hecho de haber sido madre joven y tener que salir a trabajar, la obligó a abandonar el colegio secundario por lo que finalizarlo es una materia pendiente en su vida. "Quisiera terminar la escuela y hacer cursos cortos para seguir aprendiendo porque tengo la ambición, en el buen sentido, de seguir creciendo como persona", indicó.
Coqueta, aún con mameluco
Lorena compartió que le encanta lo que hace. "Me gusta estar con los autos, trabajar en este lugar". Y afirma que no pierde la coquetería "por nada del mundo". "Hoy (por ayer) es una excepción porque hace como 40 grados de calor, pero siempre uso aritos, pulseras, anillos y me maquillo. No dejo de estar arreglada por trabajar en un taller".
"Las mujeres podemos hacer muchas cosas. A mí me encantan los autos, sé toda la teoría. Las mujeres no tenemos por qué estar detrás de un escritorio", fue su mensaje final.
