El valor de pertenecer
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En la antesala del debut en la Liga Provincial, seis jugadores cuentan por qué El Tala es mucho más que un club.
Hay clubes que salen al mercado a buscar jugadores. El Tala también lo hizo. Incorporó nombres de jerarquía, mantuvo una base consolidada y armó un plantel con aspiraciones importantes para afrontar una nueva edición de la Liga Provincial. El objetivo será pelear por uno de los ascensos a la Liga Federal y el camino comenzará este viernes, cuando visite a Unión Central de Villa María.
Pero el rasgo que mejor define a este equipo no aparece en ninguna planilla.
Al recorrer el vestuario aparece una coincidencia difícil de pasar por alto. Muchos de los jugadores hicieron buena parte de su carrera lejos de San Francisco. Algunos pasaron por la Liga Nacional, otros por la Liga Argentina y varios defendieron camisetas de distintos clubes del país. Sin embargo, por diferentes caminos y en distintos momentos, casi todos terminaron tomando la misma decisión: volver a El Tala.
No fue una decisión colectiva. Cada uno tuvo su recorrido, sus motivos y sus tiempos. Pero cuando hablan del club, las respuestas empiezan a encontrarse. Todos mencionan la familia, los amigos, el barrio, el grupo humano y un sentido de pertenencia que, aseguran, nunca dejaron de sentir.
Uno de los regresos más significativos es el de Lautaro Maré. Formado en El Tala, desarrolló una extensa trayectoria fuera de San Francisco, con pasos por clubes de la Liga Nacional, la Liga Argentina e incluso una experiencia internacional, antes de disputar las últimas temporadas de la Liga Argentina con San Isidro. Sin embargo, cuando apareció la posibilidad de volver al club donde dio sus primeros pasos, no lo dudó."Las ganas de volver a compartir con los chicos, el amor por el club y volver a jugar con mis hermanos hicieron que regresara. Es un año bastante feliz", explica.
Con la experiencia que le dieron tantos años de competencia, también analiza el desafío que tendrá el equipo. "Creo que armamos un buen grupo. Tenemos con qué, pero es un torneo duro, muy físico. Todavía nos falta amoldarnos entre todos, pero creo que vamos a llegar muy bien", sostiene.
Y cuando intenta definir qué representa El Tala en su vida, vuelve a aparecer el concepto que atraviesa toda la nota."El Tala es mi segunda casa, es una familia. Tenemos un sentido de pertenencia enorme y todos estamos a disposición del club para lo que necesite".
La historia de Tadeo Maré tiene otro recorrido, aunque termina en el mismo lugar. También se formó en la institución, dejó San Francisco para continuar su crecimiento deportivo y regresó el año pasado. Hoy disfruta un presente especial porque vuelve a compartir equipo con su hermano Lautaro.
"Desde el momento uno que me fui lo extrañé todo el tiempo", recuerda. Y enseguida deja otra frase que refleja cómo observa el presente de la institución: "Después de tanto tiempo acá, creo que este es uno de los mejores años en cuestión de proyectos e ideas".
Su historia encuentra rápidamente un punto en común con la de Mateo Battistino. También comenzó a jugar siendo un niño, también emigró para continuar su carrera y también eligió regresar.
Cuando intenta explicar qué representa El Tala en su vida, deja de hablar de básquet."El Tala para mí es la familia, la casa. Desde muy chiquito se hizo el patio de mi casa", resume.
Battistino fue testigo del crecimiento de la institución durante los últimos años y entiende que el presente no es producto de la casualidad."El club empezó a crecer un montón. Tenemos muy buenos jugadores, incorporaciones muy buenas y hay mucha ilusión. Las cosas se están haciendo bien", sostiene.
Otro de los que encontró el camino de regreso fue Guido Falasconi. Después de jugar la Liga Argentina y de vestir las camisetas de Freyre y Villa Trinidad, decidió volver a ponerse la albinegra.
Su explicación es tan simple como contundente."Volví por estar cerca de la familia, por el sentido de pertenencia y por el amor al club", afirma.
Pero también pone el foco en el presente institucional."Es algo increíble ver cómo está creciendo el club. Me parece uno de los planteles más competitivos que armamos", asegura.
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Si Maré, Battistino y Falasconi hablan del regreso, Santiago Gaggi ofrece otra mirada. Él nunca tuvo que volver porque jamás se fue. Comenzó a jugar cuando apenas tenía tres años y toda su historia deportiva transcurrió en El Tala. Desde chico vio partir a muchos de los jugadores que hoy vuelven a compartir el vestuario con él."Siempre tuvimos ganas de que vuelvan los referentes que veíamos", cuenta.
Para él, la explicación no pasa por los resultados."Es un club de barrio. Todos se conocen con todos, todos se ayudan. Eso hace que todos quieran volver", afirma.
También destaca el crecimiento institucional que experimentó la entidad."Da orgullo ver cómo está creciendo el club. Se ve a los dirigentes moviéndose todo el tiempo y trabajando para que siga creciendo", agrega.
La historia de Tomás Spolador tiene otra particularidad. No nació deportivamente en El Tala. Llegó desde Alumni en 2018, siendo adolescente, y con el paso del tiempo encontró un lugar donde desarrollar su carrera y también su vocación como entrenador de las categorías formativas."Paso más tiempo acá que en mi casa", dice entre sonrisas.
Después encuentra una frase que resume el sentimiento que atraviesa a todo el grupo. "Es un orgullo pertenecer a esta institución. El sentido de pertenencia es tremendo. El grupo humano es impresionante. Padres, entrenadores, dirigentes y jugadores siempre están comprometidos".
Las seis historias son distintas. Hay quienes crecieron en el club y nunca se fueron. Otros emigraron para desarrollarse como jugadores y regresaron años después. También está quien llegó siendo adolescente y terminó encontrando un lugar donde construir su propia historia. Sin embargo, todos coinciden en algo.
Antes de pensar en hablar de ascenso, hablan del club. Antes de mencionar a los rivales, hablan de la familia. Antes de pensar en los resultados, hablan del sentido de pertenencia.
Quizás ahí esté una de las claves para entender el presente de El Tala. Durante los últimos años, el club apostó por mejorar su infraestructura, fortalecer su proyecto deportivo y sostener una identidad que trascendiera a los resultados. Los propios jugadores lo reconocen. Todos destacan el crecimiento institucional, el compromiso de los dirigentes y el trabajo que se realiza para seguir avanzando.
Ahora llegará el momento de demostrarlo en la cancha. Este viernes, frente a Unión Central de Villa María, El Tala comenzará su camino en la Liga Provincial con el objetivo de pelear por un ascenso a la Liga Federal.
El resultado se conocerá con el paso de los partidos. Pero este plantel ya tiene una fortaleza que todos destacan: un grupo que conoce el club, se identifica con sus colores y eligió estar en El Tala.
