El técnico de redes que guarda el pasado en su propio museo
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En Altos de Chipión, tras su jornada laboral en la cooperativa del pueblo, Gonzalo Demarchi se sumerge en ese inframundo que creó en el patio de su casa, en el cual colecciona ciento de piezas de antaño.
Por Stefanía Musso | LVSJ
Durante el día, Gonzalo Demarchi (36) se lo puede ver trabajando en las conexiones eléctricas de Altos de Chipión. Él es el jefe de redes de la Cooperativa de Servicios Públicos de esta localidad y todo el día está con su teléfono celular para que a ningún vecino le falte el acceso al servicio de internet.
Sin embargo, cuando termina su jornada laboral, atrás queda todo ese mundo moderno. Gonzalo apaga el aparato y se resguarda en el museo que el mismo creó en el patio de su casa, en el cual colecciona ciento de piezas del pasado.
Nuevo espacio
"Este espacio se llama "Taller Anticuario" porque hace referencia a las fusiones de un pequeño taller con objetos del pasado", contó Gonzalo a LA VOZ DE SAN JUSTO. Y agregó: "Es una especie de galpón donde ya en la entrada, recibe a los visitantes con viejos carteles y un surtidor de combustible Eso que los memoriosos pueden recordar de las viejas estaciones de servicio", apuntó.
A los visitantes les llama la atención las características de la construcción. Al respecto, el coleccionista contó que "se trata un galpón de 15 por 7 metros con un aspecto de granero de 1920 cuya estructura fue realizada con ladrillos y chapas recicladas".
Dentro del enorme Salón, Gonzalo dividió el espacio por sectores con estanterías de madera y también con unos antiguos armarios que recuperó de una antigua farmacia".

El Taller Anticuario de Gonzalo Demarchi es único en su tipo.
Dentro del museo, lo que más se destacan son las botellas, que difícilmente alcance esta nota para mencionar los diferentes tipos que integran esta colección. Solo por nombrar algunas, hay viejos frascos de medicamentos de farmacia, botellas antiguas de conocidas gaseosas y bebidas alcohólicas, en sus tamaños grandes y chicos. "Me gusta coleccionarlas porque es algo que se encuentran con facilidad y nunca terminas de juntar", aseguró Demarchi.
Hay una sección que simula la cocina de las abuelas con viejas ollas y fuentes enlozadas. Este tipo de piezas tienen singular importancia para el coleccionista: "Me gustan mucho porque nadie las colecciona".
Documentos importantes
En este museo, uno de los lugares importantes es ocupado un mueble lleno de teléfonos antiguos, viejas radios y hasta una mini cámara espía japonesa. Junto a él, se ubica un antiguo escritorio que resguarda viejos papeles que rescató como el libro del registro civil del año 1778 realizado en cuero de cordero y escrito en piamontés a pluma.
Además, hay un tesoro gráfico excepcional: la primera edición impresa del diario Clarín, que fue publicada el 28 de agosto de 1945. "Esto es algo único porque casi no hay en el país. De hecho, en una oportunidad, me comuniqué con el diario y les dije que tenía este ejemplar, algo que ellos solamente tenían de manera digital. El diario está completo y en excelente estado de conservación. Claro que no tiene precio de venta y no hay chances de intercambiarlo por nada ", dijo orgulloso-
Por otro lado, los motores ocupan un sitio especial porque Gonzalo realiza artesanías con piezas viejas piezas de vehículos y chatarra.
Una pasión de niño
La pasión de Gonzalo por los objetos antiguos comenzó a sus 9 años, cuando empezó a recolectar "todo tipo de objetos del pasado que tengan o cuenten una historia", dijo.
"Algunas cosas las junté de la basura de los vecinos; otras son donaciones de la gente, pero también compré e intercambié muchas de ellas porque las tenía repetidas", afirmo.
El chipionense contó que su motivación está relacionada con ser un guardián del pasado. "Solamente trato de rescatar y resguardar las antigüedades para que no se pierdan ni terminen en un lugar donde no van a ser recordados, y se pierda el respeto y el valor que merecen", apuntó.
"Siempre me basé en guardar, estudiar, reconocer y aprender sobre las cosas del pasado que no sé y cuál fue la razón de la existencia de tal o cual antigüedad. Soy un rescatista de lo que no se tiene que perder".
Con el objetivo siempre puesto en tener su propio espacio, Gonzalo terminó su taller en mayo de este año, pero eso no significa que deje de seguir juntando cosas. "Esto no se termina nunca porque siempre aparecen cosas nuevas y lo único que puede limitarte es el espacio físico", afirmó.
Un hombre entre la modernidad y la antigüedad. "Trabajo con la tecnología porque soy jefe de redes en la cooperativa, pero mi pasión son las antigüedades también es una parte de mi vida. Ambas facetas conviven en mí sin problemas". Y agregó: "la primera es lo que nos permite ir hacia el futuro, pero el pasado no debe ser borrado porque es lo que nos enseña y mantiene vivo el espíritu de nuestros ancestros".
"La tecnología es lo que nos permite ir hacia
el futuro, pero el pasado no debe ser borrado porque es lo que nos enseña y
mantiene vivo el espíritu de nuestros ancestros".
El rescatista aprovechó e invitó a todos aquellos que quieran conocer el museo. "La gente puede venir y en minutos, olvidarse de la actualidad y trasladarse al pasado para descubrir cosas que sé que en otro lado no lo van a ver".
Para más información, comunicarse con Gonzalo a través de las redes sociales en Facebook e Instagram como Gonzalo Demarchi.
