El rol de los voluntarios, herramienta vital en la lucha contra la pandemia
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Raquel Afranchino de Fabry, de 51 años realiza esta actividad desde marzo de 2020 en el SUM donde atiende cerca de 600 personas por jornada.
Por Mauricio Argenti | LVSJ
Cada mañana Raquel Afranchino de Fabry se levanta muy temprano y luego de desayunar se coloca el equipo de protección sanitario y se dirige al centro de testeo del COE San Francisco, ubicado en el Salón de Usos Múltiples del Parque Cincuentenario, donde comienza su tarea a las 5.30 para atender unas 600 personas cada jornada.
Allí pasa varias horas en contacto con vecinos que en estos últimos días colmaron la capacidad de atención del lugar en busca de un diagnóstico que les permita determinar si son positivos o negativos frente al este virus que tiene al mundo en pandemia desde fines de 2019.
A sus 51 años, Raquel realiza esta actividad desde marzo de 2020. Además, reparte el resto del tiempo entre su familia, compuesta por su esposo y sus tres hijos Paula, de 30 años, Ángel de 19 y Benjamín, de 11 y su trabajo como niñera.
Mientras su esposo y su hijo Angel trabajan como enfermeros, Raquel reconoció que le parecía "injusto" que solo ellos estén dando lucha a esta pandemia y decidió sumarse para colaborar en esta tarea.
Sin embargo, el momento en el que sintió el verdadero 'click' que la hizo reaccionar fue cuando su mejor amiga falleció víctima de covid, hace exactamente un año.
"Esa experiencia me marcó muchísimo y sentí que tenía que hacer algo", recordó con mucha emoción. "Allí fue que me puse a ayudar con los enfermeros que en ese momento estaban desbordados de trabajo".
En cada jornada Raquel se muestra dispuesta a atender de la mejor manera a quienes concurren a testearse, sabiendo que cuando pronuncia la palabra "positivo" está comunicando una situación negativa para el destinatario que deberá transcurrir por un aislamiento de siete días hasta obtener el alta médica.
Pese al alto nivel de contagio que tiene esta cepa del Covid, hasta el momento Raquel no experimentó la sensación de haberse contagiado nunca desde que comenzó su voluntariado.
"Mi familia está muy contenta por la tarea que hago porque me ven contenta a mí y eso los tranquiliza mucho", explicó para luego señalar que "no tengo miedo" porque "estoy muy protegida".
Vacunada con tres dosis contra el Covid 19, Raquel explicó que "me siento muy tranquila porque acá se toman todas las precauciones" no obstante lo cual reconoció que un contagio "puede suceder en cualquier lado, pero en mi caso nunca me contagié. Soy afortunada".
Con mucho orgullo recordó también que dentro del grupo de voluntarios que prestan tarea en el SUM del Parque Cincuentenario "acá adentro no se contagió nadie trabajando".
Recordó asimismo que cuando deja de lado su rol de voluntaria y se dirige a su trabajo como niñera "estoy muy feliz" realizando esa tarea.
Desde que es voluntaria reconoce que la familia de la pequeña "siempre me pregunta si me queda cómodo el horario o si necesito cambiarlo" además de asegurar que en esa familia "no tienen miedo en absoluto" a que pueda exponerlos a algún posible contagio.
"Se trata de una familia excelente, son muy buenas personas y saben que esto que hago me gusta de corazón", señaló esta mujer que toda su vida integró organizaciones sin fines de lucro para ayudar en lo que pueda. De esta forma, participó de asociaciones cooperadoras e instituciones como la Cruz Roja donde conocieron de su interés por colaborar con las causas comunitarias.

Los voluntarios se mostraron muy unidos en
su labor y como grupo. "Estamos muy felices aquí ayudando en nuestra tarea. Más
allá de lo desgastante del trabajo nos llevamos muy bien y hemos hecho un lindo
grupo", afirmaron.
"En el inicio de la pandemia estaba mal porque no sabía cómo ayudar"
Antes de sumarse al equipo de voluntarios del COE, Raquel explicaba que "en el inicio de la pandemia estaba mal porque no sabía cómo ayudar" mientras que ese sentimiento cambió totalmente porque luego de incorporarse al equipo sanitario en el centro de testeo : "Ahora estoy feliz".
Pese a que en los últimos días se registraron episodios en los cuales los voluntarios recibieron alguna conducta agresiva por parte de vecinos impacientes en la fila de los testeos, Raquel dijo que "son muchísimas las personas que nos agradecen todos los días y eso a nosotros nos reconforta mucho".
"Es necesario que destaquemos este agradecimiento porque parece que estamos acostumbrados solo a subrayar las malas acciones. En nuestro caso la inmensa mayoría de la gente nos felicita por lo que hacemos, nos envía bendiciones y la verdad es que eso nos hace muy bien", reconoció.
"Me dormí en la Pelopincho"
El cansancio en ella es el denominador común de cada jornada y puso como ejemplo que, en uno de estos días, "cuando llegué me dormí en la Pelopincho".
"El cansancio físico se siente siempre, pero eso no es lo importante: Yo estoy feliz con lo que hago" dijo para luego agregar que en su hogar "mi marido siempre me dice cuando salgo que me voy a mi amado COE".
En su relato sumó su opinión al resto de sus compañeros con quienes aseguró que "estamos muy felices aquí ayudando en nuestra tarea. Más allá de lo desgastante del trabajo nos llevamos muy bien, hemos hecho un lindo grupo y nos contenemos mutuamente. Eso nos potencia mucho a seguir con el trabajo".
Como mensaje a aquellas personas que puedan tener alguna duda sobre la posibilidad de sumarse como voluntario del COE dijo que "deben probar y sacarse las dudas. Acá uno puede venir las horas que puede, no es obligación que vengan todos los días. Prueben, si les gusta siguen viniendo y colaboran en la medida que pueden. Si hacen eso les puedo asegurar que se van a ir felices a su hogar todos los días sabiendo que ayudan a personas que lo necesitan y si no les gusta tampoco está mal, pero al menos lo intentaron".
