El rescate del “Judas del pueblo”
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El "Judas" de San Francisco estaba enterrado en el panteón de la Sociedad Española, que se encontraba inundado. Hacia allí fue una comisión a rescatar sus restos, contra todo riesgo. Y un 22 de junio de 1986, mientras Diego desparramaba ingleses sobre el Azteca, se los depositó en nueva morada. "La quinta del Ñato", capítulo 12. La historia del "intendente duelista".
Por Manuel Montali | LVSJ
Serafín Trigueros de Godoy es uno de los nombres de peso en la historia local. Nacido en Extremadura, España, en 1889, se convirtió en una de las figuras más relevantes en el ámbito político. Sus seguidores lo llamaban "El padre de los pobres y el terror de los ricos". Obras trascendentales, polémicas, denuncias, detenciones y hasta exoneración de por medio, tuvo presencia activa desde principios de la década de 1920 hasta finales de la de 1940.
Fue intendente municipal en cuatro períodos: del 8 de julio de 1921 al 30 de abril de 1922, del 10 de julio de 1922 al 17 de mayo de 1927, del 31 de enero de 1928 al 1 de mayo de 1928, y del 22 de febrero de 1932 al 22 de febrero de 1936. Además, ejerció como comisionado municipal justicialista del 20 de octubre de 1948 al 12 de febrero de 1949.
De acuerdo con la cronología del libro "Los 130 años de San Francisco", Tomos I y II, de Arturo Bienedell, Trigueros llegó al gobierno casi por casualidad: era presidente del Concejo Deliberante y, por diferencias con el intendente, renunció a su banca a fines de junio de 1921, pero el pedido no fue tratado por no haber sesiones. El 3 de julio se hicieron elecciones para elegir nuevos miembros. No obstante, el 6 de julio se quitó la vida el mandatario Victorio Tozzini. En su lugar asumió Serafín, siendo hasta la fecha el último intendente extranjero.
Una de sus primeras medidas fue el control de higiene en comercios, oficinas públicas, escuelas... El fantasma de la peste bubónica seguía sobrevolando la población, pero en este caso se trataba de una epidemia de gripe. También encabezó un reclamo por deuda de la Provincia hacia el Municipio.
Dejó el cargo interino el 30 de abril de 1922 en manos del concejal Santiago Goirán, para competir en las elecciones municipales, donde terminó imponiéndose formalmente, y con amplio margen, el 2 de julio de 1922. Serafín fue llevado en andas por el público presente en el escrutinio. Decretó el sábado inglés, promovió el arbolado urbano e inauguró el Mercado Municipal en las actuales Libertador Sur y Libertad, con el fin de interceder en los precios.

Serafín Trigueros de Godoy (Gentileza Centro de Estudios Históricos San Francisco)
Las primeras denuncias y prisión preventiva
La Ordenanza Tributaria le generó una de sus primeras controversias. Luego, en abril de 1923, fue acusado por vecinos de malversación de fondos y abuso de autoridad, lo que desencadenó una larga investigación del juez de Instrucción de Córdoba, Eduardo Mota, y un fuego cruzado entre el intendente y sus detractores, que escaló hacia puntos de alta conflictividad.
Ya en la primera mitad de 1924, Trigueros fue detenido con prisión preventiva en Córdoba, acusado de "usurpación de autoridad", lo que fue desestimado dos meses después, disponiéndose la libertad del mandatario el 1 de septiembre, quien fue recibido en la ciudad por unas 500 personas que lo ovacionaron.
Nuevos problemas lo esperaban a los pocos días, ya que el 10 de septiembre no se salvó ni el vehículo del municipio, robado en pleno día.
El 8 de noviembre de ese mismo año, el intendente contrajo matrimonio en segundas nupcias con Rosa García Ulibarri (había enviudado previamente el 15 de septiembre de 1918, cuando falleció su primera esposa Adela Curtino, con quien se había casado en 1916 y tenía una hija).
Una elección reñida que terminó en homicidio
En 1925, en noviembre, Trigueros fue reelecto para su cargo en una de las elecciones más reñidas de la historia local: apenas 3 votos separaron al candidato oficial de su principal competidor, un "héroe", el doctor Enrique Carrá, quien en 1901 había derrotado a la peste bubónica y en 1916 había asumido como primer director del Hospital "J. B. Iturraspe".
Desde este medio se destacaron justamente las "aptitudes de político popular" de Trigueros como para vencer "al más prestigioso varón de la ciudad y al único que mereció la estatua".
La campaña había sido muy reñida, al punto de que el 12 de noviembre culminó con el asesinato del "carrarista" Ranulfo de la Colina, referente de Concertación Vecinal, por parte de Fernando García Montaño, del triguerista Comité Pupular de Defensa Comunal, quien alegó haberlo hecho en "defensa personal".

Autoridades, familiares y miembros de la comisión que impulsó el traslado (Gentileza Arturo Bienedell)
Nuevo escándalo y exoneración
En octubre de 1926, el escándalo vino de la mano del llamado a licitación para la obra de adoquinado. Denuncias de negociados y nuevo fuego cruzado, con convocatorias y asambleas llenas de incidentes, en las que se pedía la renuncia de Trigueros. El 26 de noviembre, una reunión del Concejo Deliberante terminó en un ingreso a la fuerza de unas 300 personas a la Casa Municipal, quienes fueron desalojados por la policía, con disparos al aire y ediles huyendo por los tapiales. Reestablecido el orden, una comisión de vecinos logró reunirse con el intendente para pedirle que dimitiera, lo cual no aceptó.
Sin embargo, el 24 de diciembre, el regalo del Concejo fue aceptar un proyecto opositor para suspender al jefe comunal, quien fue finalmente apartado de su cargo el 16 de mayo de 1927, lo que desencadenó en un nuevo duelo entre el mandatario y el órgano legislativo. Serafín fue reemplazado interinamente desde el 17 por Ernesto Grosso.
El 13 de septiembre, prevista una reunión en el concejo para hacer oír su versión, envió una nota, acusando a los concejales Armando Barrera, Alejandro Vieyra y Luis Lamberghini de estar "ciegos en su apetito de apoderarse de la magistratura de origen popular que ejerzo y con la cual he puesto siempre coto a sus inmoralidades y desmanes". La respuesta fue la aprobación de su exoneración.
Pese a ello, el 31 de diciembre, el Tribunal Superior de Justicia declaró nula esta decisión. El 3 de enero de 1928, con un abrazo, el intendente interino Vieyra devolvió el municipio a Trigueros. La campaña en su contra, igualmente, le pasó factura: el 28 de marzo de ese año, por 30 votos, no pudo retener el cargo y perdió ante la Asociación Plus Valía presidida por César Ferrero.
El nuevo intendente asumió el 1 de mayo. Serafín no asistió al acto para delegar el mando.
Cuarto mandato
Trigueros de Godoy volvió a postularse intendente en las elecciones del 27 de diciembre de 1931, que tuvieron una complementaria el 10 de enero de 1932. El 12 de enero se lo anunció ganador, con un amplio margen, pese a las fuertes críticas de las que había sido blanco por parte de todos los demás partidos. La ciudad demostraba ser "triguerista". Asumió su cuarto mandato el 22 de febrero.
La gestión del 32-36 tuvo las mismas o mayores dificultades que las anteriores. La desocupación era uno de los principales problemas, y el intendente creó la Oficina Municipal de Trabajo, con el fin de registrar el nivel de desempleo y controlar el cumplimiento de las leyes laborales.
En 1933 se siguieron desencadenando conflictos derivados de la crisis social. La demora en la pavimentación fue eje de numerosos reclamos y el municipio multó a la empresa encargada de dicha obra. El intendente llegó a denunciar un complot en su contra para desarrollar una protesta violenta en el municipio.
Su detractores no le daban tregua: en 1934 hasta fue acusado en prensa de "mal extranjero" por no organizar ningún acto por el aniversario del 9 de julio.
Las deudas municipales y un proyecto del intendente para que uno de los acreedores, la Compañía Central Argentina de Electricidad, se hiciera cargo del cobro del impuesto de servicios, le generaron duras críticas. En este medio se lo calificó de "enemigo público número uno", mientras otras voces como las del Partido Socialista lo calificaban de "Judas del pueblo". La Justicia llegó a decretar un embargo de las rentas municipales.
Trigueros se postuló a un nuevo mandato en 1935, pero perdió el 17 de noviembre contra la UCR de Raúl Villafañe.
Duelo de caballeros
En el "Libro de los Cien Años" del Centro de Estudios Históricos de San Francisco se recoge un hecho puntual, y más que insólito, que tuvo como protagonista a Serafín en este convulso período de la década del '30.
Molesto por las críticas que eran recogidas en medios de prensa, y sobre todo con LA VOZ DE SAN JUSTO, en las que un columnista que se identificaba como "X" lo hacía blanco de sus críticas, el intendente terminó retando a duelo al director del matutino en ese entonces, Mario Formento.
A lo "lejano oeste", cada uno tuvo que designar a sus padrinos. Por el político, se presentaron Carlos Bertoa y "Patacho" Lencinas, mientras que el periodista designó a Joaquín Martínez y Luis Scocco. Cuando los duelistas estaban determinando sus armas, apareció entonces "X", que en realidad era el odontólogo Maximiliano Mendoza, quien llegaba con sus propios padrinos: los ingenieros Luis Sigel y Román Svach. El árbitro designado fue Telésforo Lozada Llanes. Pero, finalmente, este "lance caballeresco" que mantuvo en vilo a la prensa, no se llevó a cabo.
Último período frente al municipio
Si bien Trigueros había tenido siempre afinidad con el radicalismo de la línea de Hipólito Yrigoyen, sus convicciones políticas lo acercaron al justicialismo en la década del cuarenta. En razón de ello, en tiempos de inestabilidad política, con intervención federal en la provincia de Córdoba, y comisionados municipales que se sucedían durante breves períodos, fue designado por última vez al frente del municipio, del 20 de octubre de 1948 al 12 de febrero de 1949.
El rescate
Trigueros murió el 23 de junio de 1958, a los 69 años.
Ya lejos de la febril arena política en la que le había tocado participar, se lo despidió con todos los honores. Desde este medio se recordaron sus principales obras y se destacó: "Exaltado hasta la devoción por los unos y denostado hasta el exceso por los otros, vivió defendido y discutido".
Sus restos fueron inhumados en el viejo panteón de la Sociedad Española, que era subterráneo. La subida de las napas provocó una inundación que dificultaba el acceso. Más de cien personas estaban enterradas allí. El riesgo sanitario era grande.
Cosa del destino, sería Arturo Bienedell, uno de los periodistas más reconocidos de LA VOZ DE SAN JUSTO (medio que había sido crítico por momentos de la administración "triguerista"), uno de los principales impulsores de la iniciativa de recuperación de sus restos.
Se integró una "Comisión Popular" presidida por el actual director del Archivo Gráfico y Museo Histórico, junto a vecinos, concejales y miembros del gobierno de Juan Cornaglia, desde donde se elevó la propuesta. En noviembre de 1985, mediante la Ordenanza Nº 2616, el Concejo Deliberante sancionó que se fijase el nicho Nº 750, Sección "B" (Casa Mortuoria) del cementerio, "para que sean depositados en él, los restos mortales del ex intendente municipal de la ciudad de San Francisco, Don Serafín Trigueros de Godoy".
Personal de la necrópolis junto a miembros de la Comisión Popular debieron encarar el bombeo del agua del panteón subterráneo, para desagotarlo temporalmente y poder ingresar a retirar los restos del exmandatario español.
Los panteones subterráneos, como el de la Sociedad Española y el de la colectividad italiana, terminarían siendo rellenados en el transcurso de los años justamente ante el problema de las inundaciones y los riesgos que de allí se generaban.
El 22 de junio de 1986, mientras Diego Maradona reparaba a su manera, en el Estadio Azteca, el daño sufrido ante Inglaterra, aquí se concretaba esta otra reparación histórica: la de salvar los restos de Trigueros, en la antesala de cumplirse un nuevo aniversario de su muerte, depositándolos en una urna de mármol en este nicho, en un primer piso de la parte nueva del cementerio, sector norte de la Av. 9 de Septiembre.
Tal como se publicó en LA VOZ DE SAN JUSTO el día después del homenaje, el acto fue presidido por el intendente Juan Cornaglia, acompañado por el presidente del Concejo Deliberante, Federico Panero; integrantes de la Comisión Popular, otros funcionarios y familiares del extinto.
Cornaglia destacó la figura de su sucesor y las obras que encaró en materia pública, subrayando que el homenaje coincidió con el centenario de la ciudad.
El discurso sobre la obra y legado de Trigueros, en tanto, estuvo a cargo de Francisco Delzoppo, integrante de la Comisión, quien definió al exintendente para la posteridad como un "visionario e idealista, apasionado por las ideas revolucionarias que conmovieron al mundo a principios del siglo".
Allí sigue, hasta el día de hoy, a salvo de sus detractores... y de la subida de las napas.
