El reposo de un luchador
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Empresario, dirigente, Luis Abbá por largos años se erigió en destacado protagonista haciendo un importante como invalorable aporte en el ámbito deportivo, social y cultural sanfrancisqueño.
Por Carlos Ludueña | LVSJ
Es cierto que su nombre tomó mayor trascendencia en el mundo
del boxeo, desde su vínculo con Juan Domingo Roldán a quien acompañó en su
carrera profesional como manager a igual que sucediera también con otros púgiles,
pero no se debe soslayar la productiva gestión como dirigente deportivo
presidiendo a Asociación El Ceibo por casi 27 años, funciones que quizás
eclipsaron la no menos valiosa actividad que desarrolló en otras facetas por su
carácter de audaz empresario empeñado siempre en contribuir a la comunidad
deportiva y social sanfrancisqueña.
Todo un hombre de acción apuntalado en su espíritu emprendedor y certificada capacidad. Pequeño de estatura pero de enorme talento. Luis Abbá (74) recibió en su domicilio a LA VOZ DE SAN JUSTO donde en una amena charla trató de condensar aquellas inolvidables vivencias no exentas de nostalgia en casi un par de horas, aunque en rigor de verdad, estas podrían completar fácilmente varios de tomos de aquellas viejas enciclopedias.
De memoria nítida, los recuerdos se despegaron del ayer, llenos de color con gusto a risas y de vez en cuando un sabor amargo. Anécdotas y pensamientos expresados con su perfil particular, pícaro, visceral, frontal, polémico. Mirada retrospectiva que lo muestra en sosiego y orgulloso después de lo mucho realizado. Un verdadero luchador que ya goza de su tiempo de reposo.

BOXEO
-¿Cómo manager de boxeo viviste infinidades de situaciones y experiencias, pero cuáles son las que enseguida te vienen a la memoria?
-La pelea de Juan (Roldán) con Hearns en Las Vegas. Fueron 30 segundos donde Hearns estuvo nocaut en el tercer asalto y Bill Smith, un juez de Reno, Nevada, no fue capaz de sacarle la palanca que hacía sobre la mano derecha de Roldán y con la que se sostenía, porque si no se caía de boca.
Otra la actitud incorrecta, viveza de Hagler, que fue el mejor boxeador que vi en mi vida, cuando le metió el dedo en el ojo a Juan que afrontó el resto de la pelea con poca visión hasta que no pudo seguir y lamentablemente fue la mejor pelea para la que se había preparado.
-¿Sos un agradecido de este deporte?
-Sin dudas, por el boxeo pude conocer partes del mundo, pero fundamentalmente haber conocido personalidades con Don King con quien me saqué una foto y la hice un mural y él que una vez traductor de por medio me llamó para acordar una pelea con Olagide que estaba cuarto en el ranking, pero le dije que hablara con "Tito" Lectuore, me ofrecía 40 mil dólares que era la bolsa más grande que Roldán hubiese ganado en ese momento.
Por contratos, televisaciones, hice 26 viajes a Las Vegas, porque Roldán peleó 11 veces y en Europa peleamos dos veces, en el Principado de Montecarlo y San Remo.
Además una vez a la salida del hotel me encontré cara a cara nada menos que con Mohamed Alí quien se había bajado de una limousine tan grande como su nombre. Imaginate la emoción, empecé a buscar papeles en mis bolsillos y me hice firmar un autógrafo que lo hice plastificar y hoy lo conservo entre mis principales recuerdos.
También tengo la satisfacción de haber organizado en Córdoba dos títulos sudamericanos con (Jorge) Dáscola contra (Daniel) Neto y dos títulos sudamericanos en Tucumán, en los que combatió quien fuera luego campeón mundial, el "zurdo" (Julio César) Vásquez.
-Referentes del periodismo local, provincial y nacional
supieron acompañarte en tu tarea...
-Cómo olvidarme de los periodistas de LA VOZ DE SAN JUSTO, aquellos consejos que me dio Don "Goyo" (Gregorio) Martínez fueron muy importantes y además fue el que le puso el apodo de "Martillo" a Roldán, también el "Cabezón" Mina con sus críticas. De la región quien nos siguió fue José Luis Brunone con el canal de Morteros.
También está Cherquis Bialo con El Gráfico que nos dijo que fuéramos a pelear a Buenos Aires y allá Oscar "Sordo" Fernández que trabajaba en La Razón nos dio una mano, Horacio Pagani de Clarín y Carlos Losauro de La Nación quienes también se portaron muy bien. De la provincia puedo nombrar a Caminos y Rubén Torri "el chino".

-¿Si pudieras volver el tiempo atrás repetirías lo realizado
o cambiarías algo?
-Haría lo mismo, solo me equivoqué con una persona que llevé, un preparador físico pero gracias a Dios en Buenos Aires conocí un profesional con mayúsculas, el profesor Patricio Russo. Y tampoco firmaría más nunca más una garantía a nadie.
-¿Qué recuerdos felices podes mencionar?
-Cuando lo llevé a (Juan Carlos) Scaglia a Inglaterra para pelear por el título intercontinental, que era como una segunda división, no era fiscalizado por la Asociación y el Consejo que eran los que valían aunque después aparecieron un montón de entidades.
Estuvimos un mes, pero yo no soy técnico, pero contraté un puertoriqueño para que lo vendara y le pusiera los guantes y subiera al rincón y siempre bromeo con Adolfo Robledo que el único que trajo un campeón del mundo fue Luis Abbá. Lo dirigí a Juan Carlos porque lo conocía muy bien y ganó el título aunque al mes después que volvimos se lo sacaron.
El usaba nastizol para respirar mejor porque era alérgico y en el antidoping se detectó que ese medicamento tenía una droga prohibida, así que perdimos el título pero Juan se quedó con el cinturón de recuerdo, una verdadera joya.
Una alegría que pudimos compartir nada menos que con Bob Arum que estaba presente en esa velada que tenía un fin benéfico. Me acuerdo que se subió al ring a festejar con nosotros y me decía que lo llevara a las Vegas.
-Hubo momentos
tristes también...
-Sí los hubo, principalmente la caída de Juan con Tommy Hearns porque nos teníamos mucha fe de lograr el título, ya nos veíamos arriba del camión de los Bomberos festejando. Frente a Marvin Hagler, salvo una trompada bien puesta era imposible ganarle, tenía un gran talento. Justamente ellos, pasados los años, reconocieron que los golpes que más habían sentido eran los de Roldán.
-¿Trataste de cuidar
siempre a tus boxeadores?
-A mis boxeadores no les faltó nunca nada, incluso no hice plata a costa de ellos. Había comprado una casa a la vuelta del Club San Isidro donde se hospedaban siete chicos de afuera, un estilo pensión, ahí vivían y entrenaban, además estaban los chicos de la ciudad.
-Tus representados te dieron siempre satisfacciones, no te
podes quejar...
-Así hayan ganado o perdido todos me dieron satisfacciones, peleando por cosas importantes y nunca anduvieron en cosas raras, el que anduvo en esas lo pagó arriba del ring. Durante muchos años se hizo el festival Córdoba cuna de campeones, y Robledo trajo como campeones a Scaglia, los dos Machado (Arturo y Raúl), y el correntino Aguirre y hubo un quinto, Mario Paire que le quitaron la pelea por puntos.
-¿Hiciste dinero con el boxeo?
-Mira, un día me llamó mi amigo Carlos Boero Romano que en paz descanse y me propuso ser gerente de la fábrica Tampieri que había comprado en un remate y acepté, ganaba 12 sueldos de un gerente de banco para dar una idea. Con eso compré dos departamentos en Itapema, Brasil, uno lo vendí para comprar el pase de Roldán y el otro terminé vendiéndolo a un señor de acá.
Con este quiero decir que ya tenía plata y con Roldán tuve la oportunidad de ganar también, pero lo principal es que conocí gente importante y hoteles de ensueño y recorrí gran parte el mundo, fíjate que junto a Juan fuimos invitados a la segunda pelea entre Leonard y Durán cuando se inauguró el Hotel Mirage y también a la pelea por el título de Leonard y Mike Lalonde que se realizó en el Caesars Palace.
-"Martillo" Roldán le tocó lidiar con verdaderos "monstruos" como rivales. ¿En otra época hubiese sido
campeón mundial tranquilamente?
-No sé si vale la comparación, pero igual siempre la hago, a Juan le pasó lo de (Carlos) Reutemann. Cuando el "Lole" tuvo la posibilidad de ser campeón del mundo había diez monstruos y Juan tenía un par adelante, Hearns, Leonard, Hagler, Durán. Peleó con los mejores, la piña que le pegó a "The Animal" Fletcher al día de hoy es recordada.
En una época más reciente, Roldán hubiese sido campeón mundial con una mano atada atrás, principalmente porque fue un señor profesional, encima hizo toda su campaña con una fosa nasal tapada lo que era una desventaja y nunca se quiso operar.
-¿Cuáles fueron algunos de sus oponentes que verdaderamente te impresionaron?
-Teddy Mann, me hacía acordar al "loco" Contreras de Rosario, sabes lo que tuvo que luchar Juan para ganarle a ese tipo. Otro fue "The Animal" Fletcher, pasa que a Roldán fueron poniéndole piedras cada vez más grandes para hacerlo caer, para evitar que llegara.
Pero eso le abrió la puerta a Lectuore de nuevo en Estados
Unidos. Las puertas se le habían cerrado cuando una vez Galíndez se equipó y
camino al ring vio una puerta lateral por la que se fue al Hotel Flamingo
Hilton porque le habían puesto tres jurados americanos. Lectoure protestó y eso
le valió que los promotores de Estados Unidos le cerraran las puertas. Pero te
repito, Juan se las volvió a abrir.
Y la derrota de Roldán también influyó en el boxeo de la Argentina porque se cerró el Luna Park en aquel tiempo. Juan es y será siendo un ídolo.
Otro rival importante fue el paraguayo Juan Carlos Giménez, esa noche había 22.400 personas.
Juan ocupa un lugar dentro de los boxeadores que más llevaron gente al Luna Park según me contó una vez Tito Lecture en Monte Carlo. Un grupo en el que están "Goyo" Peralta, "Ringo" Bonavena, Nicolino Loche, Luis Federico Thompson y la "Pantera tucumana" (Horacio) Saldaño.

-¿Trataste de sacar ventaja en el ambiente?
-Tuvimos el honor de trabajar con Lectuore y Bob Arum y conocimos gente transparente, nunca elegimos un rival.
- ¿Luis Abbá marcó un antes y un después en la representación
boxeadores locales?
-A la opinión se la dejo a los demás, pero creo que obré bien con todos, siempre les busqué mejores oportunidades a los chicos, hacerlos disciplinados, creo haber actuado bien.
-¿Sentís que te
retiraste de la disciplina como todo un campeón?
-Un campeón sin corona porque ésta me la hubiera dado Juan. A esa definición también se la dejo a la gente, de lo que me enorgullezco es que en los festivales que organicé nadie nunca se fue sin cobrar, si entraban diez personas se hacía igual y cobraban todos, muchas veces me faltó dinero y tuve amigos que me prestaron pero después se los devolví, pero nunca nadie se fue sin cobrar.

BASQUET
-¿Fuiste jugador de El Ceibo?
-Jugué al básquet pero no pude ir a la NBA por la estatura (risas). Solo hice inferiores, cadetes y segunda en aquella época, pero integré un equipo de segunda que estuvo 57 partidos invicto, era capitán, porque de chico fui líder, era jetón, peleaba con los árbitros y me valió varias expulsiones. Tuvimos un equipo de segunda en la cual había dos veteranos, Nino Caula y Pero González y adelante tres cadetes como titulares, Conejo Basanelli, el doctor José Leopoldo Eder y yo y además completaban el equipo Juan Carlos Gavetta, el "Mono" Carlos Giordani y varios más que ya fallecieron.
-¿Qué te dejó satisfecho de tu presidencia en el club?
-Como presidente de El Ceibo estuve casi 27 años, divididos en dos períodos. Hice todo lo que quería hacer y volvería a hacer lo mismo. Tuve un tesorero de lujo, Oscar "Karin" Casalis y un grupo de padres maravillosos. También al "Beto" Cravero que colaboró mucho y también lo hizo en lo de Roldán.
Bajo mi gestión se hizo el Campeonato Argentino de básquet de mayores, con lo que se construyó el estadio a quien merecidamente se le puso el nombre de Antonio Cena. Te cuento que por calle Cabrera antes de llegar a A. del Valle hay un Ceibo, una planta que la compré a 6 pesos en Reconquista y la plantamos con el Beto Cravero, un muchacho Maestri que falleció y Oscar Pomba.
-¿Sos consciente que le fuiste útil al deporte de la
ciudad?
-El Ceibo trajo otra vez el motocross a San Francisco, hicimos como veinte carreras, dos en Colonia Marina, una en Devoto, otra en Las Varillas, y acá diez a doce. Pero lo más relevante fue la venida de (Federico) Villagra con 8 años, era una "pulguita" con una Honda 80cc. También hicimos competencias donde vinieron el hijo de Andrea Vianini, Landriscina, René Zanata.
Siempre agradeceré al "Chueco Nari" quien hizo las pistas en esas localidades que nombré y la grande acá que estaba ubicada en lo que hoy es el predio del Sindicato de Empleados Municipales (Suoem). Y don Luis Delfabro nos prestaba la maquinaria para trabajar. Le habíamos puesto de nombre circuito El Brete porque la firma Feriangeli había puesto el terreno.
OTRAS ACTIVIDADES
-¿También aportaste en la faceta social y artística?
-En tiempos de la intendencia del capitán Dietrich, después de 14 o 15 años porque había explotado un mortero causando heridas a la gente, trajimos de vuelta los corsos bajo la organización de El Ceibo. Contratamos a la comparsa Copacabana de Corrientes, en ese entonces la más importante de la Argentina, esa noche vendimos 14.800 entradas.
Cambiamos el lugar de los corsos, lo hicimos desde los Hermanos Maristas hasta lo que hoy es el supermercado Pingüino. Los hicimos por varios años hasta que Bomberos nos pidió organizarlos juntos, llegamos a un acuerdo y sorteamos tres autos.
Pero ocurrió una estafa, por una maniobra de representantes del club que ya fallecieron por eso no los nombro, salió favorecida gente de El Ceibo, entonces no entregamos los autos y se los regalamos al Cottolengo Don Orione para que hicieron una rifa, eran un Fiat Spider, un Citroen y un Renault Dauphine.
Organicé la llegada del clásico de Boca y River de básquet, fueron tres partidos, el primero en Sastre, el segundo en El Tala y el tercero en Arroyito. La conexión me vino por Amadeo Carrizo al cual conocí por Adidas, me conectó con un señor López quien era gerente general de River y un ex jugador de la época del "Patón" Cassettai.
Traje también por primera vez a San Francisco a "Pinón Fijo" por idea de un señor Vergara "Kalingo" y Ponce. Viajé a Carlos Paz para contratarlo y lo pude conocer sin maquillaje, vino cuatro veces a El Ceibo.
-¿Cumpliste los objetivos que te trazaste en tus actividades o quedó alguna cuenta pendiente?
-Sí, cumplí con la ciudad y no voy a terminar si Dios me da vida, tengo dos proyectos que estoy charlando con dos empresarios de acá y servirá de ayuda para el Cottolengo y el Hospital Iturraspe. San Francisco pasará a tener trascendencia nacional. No puedo decir de qué se trata pero hace varios años que lo tengo planeado.
Admito que tuve una intensa actividad por muchos años, pero eso lo logré gracias a que tengo una mujer maravillosa -Graciela Gioíno- que me bancó todo, sino no hubiese sido posible realizarla.
-¿Te sentís una persona reconocida?
-Creería que sí, enemigos tengo como todos, pero estoy tranquilo porque siempre actué de frente, siempre invertí y aposté atento a mis convicciones y con la idea de aportarle a la ciudad en cualquier ámbito.

En este rincón
Tito Lectuore: Un señor con todas las letras, nunca
firmamos un papel, siempre nos pusimos de acuerdo de palabra. Una personalidad
extraordinaria.
Bob Arum: Otro señor con mayúsculas, una sola vez firme un
pre-contrato si Roldán le ganaba a Hearns. Lo quería mucho a Roldán porque se
brindaba, era garantía de nocaut, así que siempre le pagó buenas bolsas, nunca
nos faltó nada.
Recuerdo que en el Hilton durante la promoción de la pelea con Hearns, las cámaras de televisión y de los fotógrafos me apuntaron donde estaba junto a Juan y "Tito" cuando Arum dijo "My friend Luis Abbá". Y el traductor Luis Díaz nos dijo: "Abbá que mano que les dio porque dijo que en los años que llevaba como promotor es un orgullo trabajar con mi amigo Luis Abbá al que le doy mil dólares de viáticos por día y me devuelve 500".
Ese día con la autorización de Lectuore hablé por primera vez en una conferencia para agradecerle sus palabras.
Juan Roldán: Tengo el más elevado concepto de él, pero es
un muchacho que cree todas las cosas que le cuentan y la vida no es así, él
sabe que tengo códigos. Todo un profesional en el boxeo donde solo le faltó la
suerte de ser campeón del mundo.
Adolfo Robledo: Una persona gigante, un ser humano
excepcional. Sin él, Roldan y yo no hubiera logrado muchas cosas. Es para mí
uno de los mejores técnicos que conocí en el mundo y no lo digo porque viva en
San Francisco.
Juan Carlos Scaglia: Un gringo que dio todo y que hasta el
día de hoy se pregunta si pudo haber sido mejor y yo le digo que fue el mejor,
el que trajo un título mundial a estos pagos.
Arturo Machado: Un
señor boxeador que yo cometí el error de hacerlo pelear con "Bombardero" Sena,
perdió pero no de forma contundente, lo que luego fue impacto anímico en Arturo
que venía en ascenso.
Isaac Casco: Isaac fue parecido a Roldán porque era a todo
o nada, lamentablemente fue víctima de las adicciones, que él mismo reconoció,
pero con una enorme convocatoria, parecido a Néstor "Topadora" Albrecht.
René Barrale: Por él compré el pase de Roldán.
Tomy Montenegro: Siempre nos ayudó, hacía guantes con
todos, como tenía un físico parecido al de Hearns le pusimos Tomy. El colaboró
siempre en el gimnasio, en una época fue ayudante de Robledo con los chicos
nuevos.
Juan Carlos Aguirre: Lo tuve como boxeador y era muy
guapo. Hoy es un señor técnico y tiene a un pupilo con mucho futuro como el "Chinito"
Acevedo.
