El recuerdo de Atilio Allasino, panadero y “emblema de la solidaridad” en barrio Catedral
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El pan es sinónimo de pueblo, de compartir, de ofrendar. No fue casualidad que este querido vecino de San Francisco haya abrazado el oficio con el corazón, con el mismo amor que abrazaba los colores del club de su vida.
Oscar Quaglia es reconocido en el arte por su talento para hacer que las personas retratadas se parezcan fielmente a sus retratos.
En su extensa trayectoria artística, ha sabido retratar a personalidades famosas, entrañables personajes populares y otros tantos anónimos, logrando atrapar la esencia de cada uno lo que hizo única su obra.
Para recordar el oficio del panadero en el día dedicado a ellos, LA VOZ DE SAN JUSTO dialogó con Quaglia quien hace unos años retrató a don Atilio Juan Allasino, conocido por su panadería ubicada en el corazón de barrio Catedral, quien fue sin dudas un verdadero referente de la actividad en San Francisco. Atilio falleció en 2014 a los 87 años. Todos los recuerdan con mucho cariño, porque como dice la canción, "cada uno recibe lo que da".

"Siempre me impactó el duro oficio del panadero
y la figura de don Atilio encajaba perfecto para reflejar esa actividad",
confesó Quaglia.
"Don Atilio era una persona especial que tenía muy presente el sentido del dar", comenzó señalando Quaglia sobre una cualidad reconocida por todo aquel que compartió con el recordado panadero detrás del mostrador una charla, la sabiduría que le daba su experiencia de vida y algún que otro comentarios del básquet de su amado Club El Tala.
En sus recuerdos sobre la figura de don Atilio, el artista lo describió como "una persona muy generosa" especialmente con los niños "a quienes les convidaba con sus facturas mientras iba atendiendo a los clientes con amabilidad. Era muy generoso con todos, especialmente con los más humildes".
Su sentido de solidaridad también fue rescatado por Quaglia: "Siempre colaboraba con la Casa del Niño y los clubes que necesitaban de alguna ayuda. Era un emblema de la solidaridad en el barrio".

Atilio, siempre con una sonrisa detrás del mostrador de la panadería de calle Avellaneda.
Con mucho orgullo, Quaglia se definió como "un amigo personal de don Atilio y de uno de sus hijos, Hugo, por lo cual "haber podido hacer su retrato fue para mí un placer inmenso".
"Cuando subí el retrato de don Atilio a mi página de Facebook recibí muchísimos comentarios que dispararon hermosos recuerdos por parte de personas que lo conocían", comentó.
La pintura de Don Atilio se dio por la amistad que Oscar tiene con Hugo Allasino. "Siempre me impactó el duro oficio del panadero y la figura de don Atilio encajaba perfecto para reflejar esa actividad", explicó el artista sobre la motivación de su trabajo.
El cuadro que pintó actualmente se encuentra exhibido en la Fundación Archivo Gráfico y Museo Histórico de San Francisco y la Región.
"El oficio del panadero es muy duro, pero a su vez ese sacrificio tiene la compensación que se da a través del gozo de los clientes al probar el incomparable sabor del pan, el producto más noble. Cada vez que sale el pan del horno, para mí es como si saliera una obra de arte que se disfruta con todos los sentidos y además, alimenta", explicó.
Quaglia recordó además que al momento de hacer el retrato "le pregunté si quería posar y francamente fue un momento maravilloso".
"Si bien he realizado cientos de pinturas, a esta la recuerdo como una muy especial", agregó.

El homenaje de Oscar Quaglia a Atilio Allasino, hoy más vigente que nunca.
Una vez concluido el cuadro, el mismo "estuvo mucho tiempo en el Club El Tala así como también en diferentes exposiciones y eso hacía que la gente le dijera que había visto la obra y él se ponía muy contento". Ya como anécdota contó entre risas que a partir de ese momento "nunca más me cobró el pan", situación que le daba "mucha vergüenza" aunque entendió que era un gesto de reconocimiento a su trabajo.
"Don Atilio era una persona muy especial y así lo recordamos quienes lo conocimos -siguió Quaglia-. Se convierten en esas personas muy queridas por la gente por todo lo que dejan con el trabajo que hacen".
Sobre la figura del panadero, Oscar la definió como "un amigo al que se lo ve todos los días y comparte con nosotros el fruto de su trabajo que se va a convertir en un alimento tan importante como el pan. De cierta manera es un artista que comparte con sus clientes un poco de su obra y eso es algo muy lindo".
