El racismo contamina el ADN cultural tierra adentro
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Desde siempre la segregación existió entre sanfrancisqueños. El problema de esta matriz cultural es que se disimula bajo el paradigma imaginario de aquello que se ve a lo lejos. Es racismo lo que sucedió con George Floyd y también lo que reproducimos en las calles.
Por Ivana Acosta | LVSJ
Dirigida a distintos colectivos según el período histórico, la discriminación por raza y el sentimiento de superioridad de un grupo sobre otros ha sido una problemática de raigambre cultural que muestra el lado desagradable de las sociedades en todo el mundo.
En el nombre del racismo y de la superioridad que presupone se han cometido aberraciones en distintos momentos y esa construcción social de lo que significa también ha ocultado otras manifestaciones que se relativizan.
En la Argentina desde la época colonial cuando los europeos llegaron a estos lares la tendencia fue una constante que se posicionó en diferentes focos. En este sentido hay que rescatar pasajes como los ataques a los pueblos originarios, grupos armados de tendencia nacionalista o más acá el señalamiento social hacia los inmigrantes y entre grupos sociales.
"Siempre está presente la descalificación hacia aquel de piel morena graficado como negro, negro de m... que es algo muy instalado en general en nuestra provincia. El racismo no tiene expresiones violentas como en otras partes, pese a que subyace en la matriz cultural. Se expresó en minorías y por eso sería injusto decir que es un componente cultural mayoritario, al contrario, Argentina estuvo formado por muchos inmigrantes que eligieron este destino", opinó el historiador cordobés Esteban Dómina.
Entonces a priori una afirmación es que el racismo ha sabido transformarse como las sociedades a lo largo del tiempo. Como cualquier fenómeno social o cultural no responde a una matriz homogénea, sino que se amolda según el lugar. De esta forma, cuanto más se escarba, más se agudiza la visión en el entorno cercano, más peligroso y relativizado se encuentra.
Catarsis social
Hace unos días una usuaria en Facebook escribió un posteo e interrogó a sus seguidores: "¿Qué formas tiene el racismo en San Francisco?". Esto derivó en una serie de comentarios con expresiones cotidianas repetidas que encuadran en el fenómeno abordado. Entre ellas destacan: "Te usan el hospital, van a parir las negras", "Yo me gano las cosas la-bu-ran-do"; "La Milka, las 800 y barrio Parque lo peor de lo peor" o "La gente de bien".
La socióloga Lucrecia Brunis comentó que "la población de San Francisco, al igual que la de otros rincones del país, el continente o incluso más allá de él, manifiesta tener un fuerte componente racista y clasista". Asimismo, agregó que "parecería acentuarse en los últimos años frente a determinadas situaciones en donde se pueden reconocer la participación de actores sociales ubicados en diferentes estratos socioeconómicos".
La referencia a un ámbito geográfico amplificado por sobre la ciudad da cuenta que el racismo "no es un problema eminentemente sanfrancisqueño o argentino" sino que "estas prácticas de discriminación y exclusión social tienen un origen más profundo".
Tal es el caso por ejemplo con la Inquisición o la colonización española que instauró un modelo económico, social y cultural diferenciado para aquellas sociedades no blancas. "Fueron consideradas inferiores, dignas de ser controladas, dominadas, también saqueadas y explotadas como sabemos", indicó Brunis.
Lo sucedido hace medio milenio tiene reflejo todavía en la actualidad al marcarse referencias sobre que un inmigrante "les saca trabajo a los locales" o que "en el Interprovincial los jóvenes andan todos sin casco".
Tierra adentro
La historia de la región habla de una zona que fue habitándose de inmigrantes blancos europeos que se hicieron un lugar en la disputa con los locales, en la afirmación de una cultura europea que se impone hasta nuestros días.
Ya no se trata de la exclusión por color de piel sino de las expresiones culturales vinculadas a valores negativos referidos a la forma en que se vive, trabaja, consume. Se transforma así en una segregación alimentada por la exclusión y desigualdad.
La socióloga puntualizó que "gran parte de los sanfrancisqueños alimentan esta exclusión y la mirada binaria: "'nosotros' somos así y los 'otros' asá". El mismo patrón aseveró "se hace cuando se asignan características negativas o positivas a las personas por el barrio en el que habitan, la escuela a la que van, la música que escuchan".
Para la profesora universitaria en nuestro ejido urbano el territorio se vuelve clave en ese imaginario y ejemplificó con situaciones cotidianas: "El centro" es para unos, no para todos; en el interprovincial pasan cosas que en otras calles no. Tal barrio es inseguro no se puede entrar de noche".
Introspección racial
Estas circunstancias coyunturales y que pocas veces se ponen en debate, sino que se normalizan, marcan se alimentan de la clasificación de las personas por sus diferencias "culturales y socioeconómicas".
Sería una utopía decir que las sociedades son homogéneas "pero la identidad que adquieren esas diferencias es construida en cada mente, se transmiten a las nuevas generaciones y son quienes las reproducen dándole vida en cada comentario clasista y racista".
Por ello quizás es más sencillo entender el racismo solo desde un punto de vista: blancos contra negros o blancos contra latinos, nacionalismo o fascismo (por citar algunos ejemplos), cuando en realidad en las propias prácticas cotidianas se agiganta el engranaje del odio y el racismo. Por ello como acentuó Brunis "reconocer dónde se cuela nuestro racismo y de dónde viene, nos hace más conscientes para poder cambiarlo, y finalmente, ser mejores".
Divergencia racista
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) reconoce diferentes componentes que dan lugar a vertientes del racismo. Todos significan discriminación y desigualdad, además de exclusión.
En primer lugar se reconoce el racismo aversivo empleado por quienes manifiestan estar en contra, promueven la igualdad de derechos y la libertad, no obstante se alejan de determinadas personas, manifiestan frialdad o demuestran falta de empatía.
Otra vertiente es el etnocentrismo (racismo etnocéntrico) donde las personas reconocen la superioridad cultural de un grupo y al resto los ven como una amenaza. Niegan la igualdad y fomentan el sometimiento. La búsqueda de cambios sociales como la inclusión, diálogo interreligioso o marcadas creencias en contrario de su pensamiento son un motivo para su odio.
El racismo también puede ser simbólico parcializando derechos y las bases de la igualdad, es decir, que el principio solo es aplicable en tal o cual caso. Esto sucede con el acceso a la salud pública en un hospital regional de pobladores de localidades vecinas.
La cuarta vertiente se reconoce como biológica, entendiendo que una raza es principal o superior a otras mereciendo para el resto solo dominación, segregación ya no solo cultural sino también física. Esta modalidad es una de las más prefijadas en los colectivos sociales por los abominables ejemplos sucedidos durante el siglo XX en diferentes partes del mundo.
Etapas de preeminencia racista en Argentina
Colonialismo: Se dirigió a los pueblos originarios ya que la legislación española tenía este sesgo y estratificada en castas. Con la inquisición estuvo presente el antisemitismo como componente.
Post independencia: (segunda mitad siglo XIX) la discriminación se dirigió al gaucho.
Conformación como Estado: ante la llegada de los inmigrantes (a fines de siglo) se despierta la discriminación y racismo en la construcción simbólica del ser naciona, se rechazaba a inmigrantes de determinados países.
1915 - 1920: Liga patriótica, grupo de ultraderecha protagonista en la Semana trágica y promovía un nacionalismo de derecha.
1930 a 1940: surge la Alianza Libertadora Nacionalista, grupo argentino nacionalista de derecha, católico, notable por sus acciones violentas.
1960: Movimiento Nacionalista Tacuara, una organización política de ultraderecha, catolicista, anticomunista que actuó utilizando el terrorismo con sesgo antisemita.
Siglo XXI: El racismo se dirige a otras corrientes inmigratorias de los pueblos vecinos como bolivianos, paraguayos, peruanos o venezolanos.
