El profe que encandiló al mundo
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Héctor Barovero fue el cerebro de una ceremonia inolvidable y triste al mismo tiempo como la del Mundial '78. El docente formado en San Francisco se transformó en una eminencia internacional.
Por Ivana Acosta | LVSJ
San Francisco ha dado desde sus entrañas muchos hijos que brillaron y se destacaron en nobles actividades del mundo, una de esas personas fue el profesor Héctor José Barovero quien llegó a convertirse en Director Nacional de Educación Física en dos ocasiones y fue artífice de un hecho recordado por todo el país.
El profe fue ni más ni menos que el cerebro del despliegue de los estudiantes que en el estadio de River brillaron en la inauguración del Mundial de Fútbol '78 donde Argentina salió campeón con Mario Kempes a la cabeza.
Aunque el contexto era espantoso en aquellos años debido al establecimiento de la dictadura militar, Barovero cultivó una trayectoria grandiosa que antes durante la presidencia de Arturo Illia ya lo había tenido en este cargo.
La publicación de LA VOZ DE SAN JUSTO aquel 1 de junio de 1978 en ocasión del mundial decía que el director nacional de Educación Física era el responsable "de la exhibición gimnástica que maravilló a cuantos la presenciaron en el estadio de River o por televisión".
Ese mediodía 1640 estudiantes desplegaron una serie de coreografías en las que, al ritmo de marchas militares, escribieron en el campo de juego el logo de la cita mundialista y Argentina '78.
Para ello se necesitó del trabajo de 85 profesores que coordinó Barovero y los estudiantes pertenecientes a 36 escuelas que ensayaron 77 veces desde mediados del año '77 para un espectáculo de 52 minutos y 50 segundos.
Aquella jornada hasta los periodistas extranjeros coincidieron que la ceremonia superaba ampliamente a las anteriores.

Héctor Barovero se destacó como referente de la Educación Física en el país y el mundo.
Un destacado
Barovero realizó la escuela primaria y secundaria en la Escuela Normal Superior "Dr. Nicolás Avellaneda" (ENA). Luego estudió el profesorado de Educación Física en el Instituto Nacional de San Fernando, provincia de Buenos Aires.
Durante varios años integró el seleccionado de básquet de la ciudad y ayudó a formar la fugaz banda lisa de varones de la ENA.
El 9 de septiembre de 1974 por el 88° aniversario de la ciudad estuvo presente en la inauguración del Centro de Educación Física (CEF) N°15, una política educacional que defendió y desplegó en todo el país.
Se desempeñó al frente de la Dirección Nacional de Educación Física, Deportes y Recreación entre 1964 y 1966 bajo la presidencia de Arturo Illia, repitió su función entre 1976 y 1982 y por eso craneó la coreografía del Mundial.

Su estandarte
Quienes lo conocieron dicen que era un apasionado por su trabajo y el desarrollo de la educación física como disciplina, en plena dictadura no le tembló el pulso para después de la inauguración del mundial hacer su propio reclamo.
"Si a la docencia argentina se le proporcionaran los medios que necesita, realizará en todos los campos de acción, hechos de envergadura similar a la demostración", vaticinó en aquellos años.
Además, sostuvo que la Dirección Nacional tenía dos necesidades muy definidas: "Por una parte debería aumentar el tiempo de la educación física sumando a las dos clases semanales una asistencia de club para mejorar su acción sistemática, y por la otra, deberíamos contar con más presupuestos para los campos de deportes y colonias de vacaciones".
Sus ideas progresistas lo llevaron a ser desde este cargo un referente internacional en el área donde llegó a disertar dando ejemplos de cómo el país trabajaba en la promoción de esta disciplina tanto a nivel educacional como de política social. Un digno abanderado local.
