El pianista discriminado cuando era chico y ahora tiene su revancha con la música
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La música no tiene color de piel, ni edad, ni género como todo en la vida; pero cuando José Luis Cuestaz era un pibe eso no lo entendía mucho la gente ¿Qué le gustaba a él? Y ... tocar el piano, hacerlo lo devuelve a la infancia y buenos recuerdos.
Por Stefanía Musso | LVSJ
"Mi nombre es José Luis Cuestaz... de 37 años. Bueno, no. Usted invierta los números y sabrá qué edad tengo", bromeó el septuagenario que toma asiento en la banqueta del piano de cola ubicado en el Salón de Usos Múltiples del Conservatorio Superior de Música "Arturo Berutti".
Cuando era chico lo discriminaron en la música por su color de piel, pero ahora interpreta el repertorio clásico como el "Himno a la alegría y "Primeras melancolías", las canciones que quiso aprender para cumplir su sueño de tocar el piano.
Este jubilado que se la rebusca como fletero se apoya en el acompañamiento de su profesora Cecilia Garay para sus interpretaciones. "Yo sé que soy lento, pero voy para adelante", dijo con firmeza.
José Luis asiste desde hace dos años al Taller de Música Popular de Piano. Él no conoce de notas musicales ni de partituras y por eso su método de aprendizaje es muy especial. "Empezamos leyendo algunas partituras, pero simples. Después, anotamos las primeras melodías que fue aprendiendo. Siempre le señalo que cada canción es un nuevo desafío", describió Garay.
Poco a poco, José Luis va sorteando los desafíos que le presenta la profesora. "Tenemos un pacto con Ceci para que no deje de aprender. Siempre digo: `Si todos pueden aprender, ¿Por qué yo no?´", expresó el hombre.
Con lágrimas en los ojos, tocar el piano es "es como volver a mi infancia cuando conocí el acordeón por primera vez y me recuerda a mis padres. Es una hermosa sensación".
"A mí el tiempo no me espera, por eso no puedo dejar pasar esta oportunidad de hacer lo que me gusta y que nunca pude cumplir", aseguró.
Habiendo participado en audiciones del Conservatorio, José Luis sueña con tocar canciones con mayor complejidad como "Para Elisa" de Ludwig Van Beethoven.
El entusiasta es un hombre solitario. Se separó hace 30 años de su última pareja y aunque tiene poco contacto con sus tres hijos él se encarga de enviarle videos de sus pruebas superadas. "A mis hijos les gusta verme tocar. Siempre les pido que estudien, que no se queden, que se superen, como lo trato de hacer yo día a día; ahora con el piano", aseguró.

José Luis y su profesora, María Cecilia Garay
Cuestión de piel
En los años cincuenta en Marull, José Luis con apenas 10 años fue discriminado por su aspecto físico y condición social.
Tercero de doce hermanos, este marullense era hijo de José Felipe Cuestaz y Victoria, quienes trabajaban como puesteros en los campos de la zona.
Con mucho esfuerzo, sus padres le compraron un acordeón a piano, para introducirlo al mundo de la música.
El pequeño tomó con mucha responsabilidad el mandato familiar y empezó a viajar a la localidad de Balnearia en tren para aprender música. "Me había entusiasmado porque la familia de mi madre quería que tocara ese instrumento. Lo primero que aprendí fue `Primeras Melancolías´, de Luigi Oreste Anzaghi en lo de Juan Fassina", recordó José Luis, que asegura que sigue siendo su canción preferida.
Pero ese deseo rápidamente se frustró. Una persona lo discriminó e hizo que perdiera su interés. `No estudies ese instrumento negro, porque el acordeón es cosa de gringos y tu piel no da para esto´. Eso me bajoneó. Eso me dolió muchísimo", contó el pianista.

"A mí el tiempo no me espera, por eso no puedo dejar pasar esta oportunidad de hacer lo que me gusta y que nunca pude cumplir", aseguró.
Volver a ser feliz
La música volvió a la vida de José Luis gracias a su incorporación en el coro de Adultos Mayores de la Municipalidad de San Francisco.
José Sarur, un compañero de esa formación, le comentó sobre el taller y no dudó ni un minuto en empezar. "Cuando me enteré que estaba este curso, ni lo pensé. Sabía que volver a tocar un instrumento me iba a devolver la felicidad que tuve a los 10 años".
José Luis se autodefine como tímido y aseguró que le costó comenzar las clases por los miedos que volvieron a aparecen. "Cuando la conocí a Cecilia, pensé que me iba a retar pero no fue así. Tuvo mucha paciencia y todavía la tiene", dice con humor.
Al finalizar su última canción, José baja la tapa del piano y se despide. Pero este adiós será hasta el martes próximo cuando se reencuentren para seguir haciendo música juntos.
