El peluquero mortense que sorprende con sus bombos
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/Media/202201/Imageb895dc1692cf4a178b939f26ce5c4ccf.jpg)
El lutier Pablo Guardiero de Morteros dice presente en la feria del Festival Nacional de Folclore de Cosquín con sus instrumentos, los que empezó a crear cuando tuvo que dejar de trabajar en su peluquería por la cuarentena de coronavirus. Convertido en lutier, sus bombos viajeros sorprenden al público coscoíno y ya fueron vendidos en la Argentina y países limítrofes.
Por Stefanía Musso | LVSJ
La pandemia sacudió las estructuras de todos. En el caso de los peluqueros, uno de los rubros más castigados por la pandemia de coronavirus ya que estuvieron meses sin trabajar, fue difícil mantenerse en pie.
Sin embargo, algunos encontraron en ese tiempo libre, la manera de rebuscársela y si era haciendo lo que más les gustaba, mejor.
Este es el caso de Pablo Marcos Guardiero, de 46 años, nacido en Morteros que desde hace varios años tiene una peluquería en su ciudad. Pero la pandemia le permitió concretar su sueño de dedicarse a su hobby que es fabricar bombos. Eso lo impulsó a desarrollar su espíritu de lutier y empezar un emprendimiento bajo el nombre "PMG.
Perfeccionados de la mano de profesionales músicos y amigos, el mortense se presenta este año en la feria del 62° Festival Nacional de Folclore de Cosquín y sorprende por su maravilloso trabajo artesanal.
De la pelu al bombo
"Comencé con los bombos viajeros hace un año y medio con la pandemia. Si bien mi profesión es la peluquería, al estar un poco más de dos meses sin trabajar, me dediqué a esto porque era algo pendiente en mi vida", contó Pablo Guardiero a LA VOZ DE SAN JUSTO.
El hombre es bombisto desde hace tiempo y encontró en la cuarentena su costado lutier. "Quería hacer mi propio bombo y mucha gente vino a probarlo, músicos, bateristas y percusionistas. Con ayuda de amigos, logramos corregir los errores estéticos y sonoros para llegar a lo que hoy tenemos", explicó.
"Fabrico bombos de viaje, con un solo parche. Están pensados para los músicos de folclore, percusionistas o bateristas y les hice una pequeña caja para que el bombo tuviera cuerpo y sonido al aire sin necesidad que sea microfoneado".
Los bombos viajeros de Pablo están construidos con madera de guatambú o de cedro, el aro es de quebracho blanco y tiene torres de metal que sirven para su afinación. El parche es de piel de cabra adulta.
"El proceso surge de una placa de terciado cortando tiras de la madera de guatambú, luego se hace un cuerpo de tres capas. "Un bombo lleva 20 días de fabricado un tratamiento de impermeabilizante por la humedad", explicó el entrevistado.
Para Pablo, estar presente en la peña de Cosquín es un gran logro personal. "Es increíble que en tan poco tiempo pueda llegar a este lugar que es la capital nacional del folclore, donde todos los músicos pasan por aquí. Me siento feliz de haberlo logrado"
Para aquellos que visiten Cosquín, pueden encontrar a Pablo en la feria que se realiza en la plaza del pueblo sobre la avenida San Martín y Salta.
"Me da mucho placer hacerlo. Porque mi profesión es la de peluquero y nunca imaginé que iba a fabricar para vender, y resultó ser una fuente de trabajo. Para mí es muy importante porque cada vez que vendo y entrego uno que ama este instrumento, se va un pedacito de mí y mi amada Morteros a diferentes partes del país y países limítrofes", concluyó.
