El miagro de Mariela
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Una historia de superación y amor en Navidad . A los 37 años, siendo monja la sanfrancisqueña sufrió un accidente que le dejó graves secuelas. Tuvo que aprender a hablar, a comer, a vivir otra vez. Pero nada la detuvo y hoy ayuda a los demás.
Por Isabel Fernández
Los caminos de la vida no siempre son los que esperamos o nos llevan a donde creímos que queríamos ir. La historia de Mariela del Camen Lazos es dura. Su vida dio un giro de 180º, ella era monja y estaba misionando en Jujuy cuando un accidente de tránsito la dejó al borde de la muerte y con serias secuelas, como el deterioro cognitivo.
Pero lo difícil del camino no solo no la destruyó, sino que le dio la fortaleza para seguir, siempre aferrada a la fe, renaciendo a una nueva vida.
En esta Navidad, rescatamos su historia, que demuestra que a pesar de la enfermedad, de la imposibilidad de hacer muchas cosas, de tener que empezar de nuevo a aprender todo, a hablar, a caminar, a vivir..., también se puede ayudar y pensar en el prójimo.
Y es el caso de Mariela, esta mujer sanfrancisqueña que realiza su tratamiento crónico en el Centro de Rehabilitación del Hospital"J. B. Iturraspe" y no duda en acompañar a sus compañeras del taller de la memoria, ayuda en la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe de Frontera, teje ajuares para bebés y siempre tiene una sonrisa para dar.
Volver a nacer
Su conversación es pausada, piensa cada palabra, determinada por las secuelas del accidente, pero es transparente y sincera."Mi historia es larga, pero yo volví a nacer un 21 de enero de 2009. Hay que dejarse ayudar para después poder ayudar, con el apoyo de los profesionales de la medicina, mi voluntad y mi fe en Dios sigo mi rehabilitación y llevo adelante mi vocación de servicio. Todo depende de uno mismo", dijo Mariela al comenzar la entrevista.
Comentó que en esa época"era religiosa y pertenecía a la Congregación Siervas del Espíritu Santo en Jujuy, estuve misionando como directora de un nivel inicial en Tocomedero, un lugar donde lideraba Milagros Salas, fue una experiencia muy fuerte"
Recordó que en el marco de esa misión"tuve un accidente en el auto cuando viajaba desde Jujuy a Córdoba, a la altura de Tacorralo en Tucumán. En ese accidente murió una hermana, muy amiga mía".
"Es importante que todos dejemos nacer el Niño Dios nuevamente en nuestros corazones y ponernos en sus manos".
En el accidente"sufrí un traumatismo de cráneo grave y estuve internada mucho tiempo, estuve en coma. Cuando desperté, comenzó un largo proceso de recuperación física y tambén un tiempo tormentoso para mí, estuve triste, deprimida, estaba sola, tuve que aprender todo de nuevo a hablar, a escribir, a leer y también luchar para reclamar mis derechos".
"Mi vida cambió totalmente, mis proyectos, todo cambió -aseguró-. Era una mujer de los libros, me gustaba estudiar, soy profesora de preescolar, de artes plásticas y profesora de Ciencias Sagradas. Me gustaba saber muchas cosas, pero ahora con mi secuela que es deterioro cognitivo eso no es posible, ahora tengo que hacer rehabilitación de por vida, este año logré estabilizarme".Por las secuelas, Mariela del Carmen tuvo que dejar la congregación y volver a San Francisco donde vive cerca de su familia."Estoy jubilada y trato de ayudar en lo que puedo a los demás -dijo-. A mis compañeras del taller de Atención y Memoria en el que participo en rehabilitación, también trabajo en la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Frontera, soy ministro de la Eucaristía, doy catequesis y realizo tareas en la sacristía, también cuido a una señora y nos acompañamos mutuamente. Antes no podía hacer esas cosas, pero ahora que estoy mejor lo hago".
"Esto muy comprometida con la ONG Manos Abiertas, aportando para los niños judicializados, también tejo al crochet, escarpines, colchitas para gente de pocos recursos que lo necesitan tanto de nuestra ciudad como también de Jujuy", añadió.
Mariela comentó que siempre"tuve la necesidad de ayudar pero tras el accidente tuve que replantearme otro proyecto de vida y ayudar al prójimo está siempre. Nunca imaginé que iba a tejer o pintar para hacer cosas para otros".
En su tratamiento la acompañan la médica fisiatra, Milena Komorovski; las kinesiólogas, Carola Zurbriggen y Fabiola Fiorani; la psicóloga Paola Simón y la licenciada en Trabajo Social, Marisa Aimar y otros profesionales del centro.
En las manos del Niño Dios
A las personas que sufrieron un gran cambio en la vida les digo que"es posible salir adelante, recomenzar y confiar en sí mismos, apoyándose en Dios sobre todas las cosas. A mí me salvó creer en Dios, la fe, la esperanza y el amor, junto con la medicina y todos los profesionales que me atendieron".
"Es importante que todos dejemos nacer el Niño Dios nuevamente en nuestros corazones y poner todo el dolor, la angustia, los sueños, los proyectos, las personas que nos ayudan en sus manos", finalizó diciendo como un mensaje en esta Navidad.
Su historia enseña. La sonrisa de Mariela ilumina los pasillos del Centro de Rehabilitación del Hospital Iturraspe, llevando esperanza y ella se siente familia de todos.
