El Mercosur, revitalizado
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Una serie de circunstancias y decisiones internacionales han vuelto a posicionar al bloque mucho más cerca de los objetivos que se plantearon quienes lo iniciaron allá por los años 80. Lo firmado en la reciente Cumbre de presidentes del Mercosur es el punto de partida y no de llegada de un proceso que debería encaminar definitivamente las transacciones entre esta parte del mundo y el viejo continente.
La gran mayoría de los análisis periodísticos y diplomáticos
publicados luego de la última cumbre de presidentes del Mercosur realizada en
Santa Fe, dan cuenta de la revigorización del ente multilateral regional. Y
estiman que esta situación es consecuencia directa del anuncio del acuerdo de
libre comercio con la Unión Europea. Pero además, de una serie de
circunstancias y decisiones internacionales que han vuelto a posicionar al
bloque mucho más cerca de los objetivos que se plantearon quienes lo iniciaron
allá por los años 80.
"Parece desperezarse", fue una frase que se escuchó en varios círculos políticos, periodísticos y diplomáticos tras la reunión de la que participaron los presidentes de los países del Cono Sur, incluso aquellos que no son miembros plenos del bloque, pero que pretenden mantenerse cerca o integrarse, como Bolivia o Chile. En este punto, merece celebrarse que se pueda avanzar en decisiones que impliquen compromisos regionales aun cuando existen diferencias ideológicas evidentes entre algunos de los mandatarios. Esto no ocurría hace algunos años cuando las posiciones eran prácticamente inflexibles.
El anuncio de que se eliminará el "roaming" de telefonía celular (esto es el pago adicional por el uso del servicio en el extranjero) en los países del Mercosur es un avance sustancial para intensificar el proceso integrador. Si bien no hay precisiones sobre cómo y cuándo este proceso culminará, lo cierto es que se está muy cerca de eliminar una de las vallas tecnológicas más sobresalientes, lo que permitirá mejorar las comunicaciones y la incorporación definitiva de la tecnología actual a los procesos de intercambio.
Pero el elemento "estrella" es el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea. Por cierto se trata de un anuncio al que le restan numerosos detalles y que, se espera, vayan puliéndose las medidas con el correr del tiempo. Es decir, se está frente a un trabajo que llevará muchos años de análisis en la instauración de pautas equilibradas para el comercio interregional, así como para atender las problemáticas puntuales de cada uno de los sectores. No obstante, tal como se afirmó en la cumbre, lo firmado es el punto de partida y no de llegada de un proceso que debería encaminar definitivamente las transacciones entre esta parte del mundo y el viejo continente.
En verdad, también existe el riesgo de que los vaivenes políticos que caracterizan a los dos países más grandes de esta región puedan alterar el espíritu del acuerdo y las febriles negociaciones con un bloque europeo que también tiene sus problemas. No obstante, solo el anuncio le ha dado al Mercosur una esperanza que parecía haberse arrumbado y diluido. Su revitalización es una buena noticia, al menos en estos momentos. El futuro inmediato permitirá comprobar si realmente es así.
